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La nieve caía de una manera suave, como si se tratara de una tela de algodón que cubría las colinas bajas de Camhlaidh Manor y los alféizares de los gabletes superiores hacían alarde de estalactitas puntiagudas como rejillas de hierro, dando al antiguo edificio la imagen de lágrimas cayendo de la triste cara de un gigante.

Camhlaidh Manor era viejo, construido por los primeros clanes celtas que llegaron a esta tierra y sus propietarios y herederos eran familias respetadas en el condado hasta que el lugar fue abandonado por su gente y perdió el esplendor.

Había una pequeña atmósfera de misterio en todo el jardín alrededor de la mansión y la casa quedaba suspendida en una misteriosa mística que la nieve vestía como una novia.

De un modo extraño y sorprendente el verano parecía borrar todos estos aires enigmáticos del lugar y lo convertía en un campo solitario y amarillo que rodeaba una antigua y monstruosa edificación en ruinas sin el encanto con que el invierno decoraba el área cambiando la apariencia de la construcción y del erial que la rodeaba.

Esa mañana, el viento gélido traía una especie de vida fría a la casa, por momentos se escuchaban niños pequeños, llamándose unos a otros o pidiendo ayuda. El vacío de las habitaciones acentuaba estos sonidos incorpóreos que se mezclaban con el chirrido de la veleta que por encima del campanario de la buhardilla en el edificio principal, todavía giraba lentamente produciendo un triste sonido.

-Siobhan, ¿dónde estás?, -parecía gritar al viento con la voz incorpórea de un niño.

-En la biblioteca, Kinnon!, -respondió una ráfaga de viento con una voz infantil femenina tan fuerte como la anterior.

-Ven pronto, -añadió Siobhan: -Puedo oler las violetas en el diario de mamá!

La puerta de la biblioteca tembló como si una ola de aire caliente habría pasado a través de ella y una pequeña sombra se acercó al diminuto escritorio en descomposición donde otra pequeña sombra se inclinó sobre un diario utilizado por las jóvenes hace muchos años.

Las hojas del diario estaban semi-devoradas por los insectos, pero había suficiente de él para leer algunos párrafos y varios pétalos de violetas secas quedaban como azules desgarros en las páginas .

-Mira, -dijo el viento en la voz de Siobhan, -mami escribió que le gustaba caminar por el jardín detrás de la colina baja en la parte posterior de la casa, el verano era tan suave y dulce que solía acostarse sobre la hierba contando los pájaros en el cielo.

Un motor se escuchó sobre el viento, los niños flotaron hacia las ventanas a tiempo para ver a un gran Daimler parado en frente de la puerta principal. El conductor se bajó y abrió un enorme paraguas, caminó hacia la puerta trasera del coche abriéndola para dejar bajar a un hombre que parecía de unos treinta años, vestido a la moda.

El conductor siguió al hombre mientras lo cubría con el paraguas hasta que entró en el porche y luego se sentó en uno de los leones de piedra cerca de la puerta dispuesto a la espera.

El hombre bien vestido ingresó en la mansión y dirigió sus pasos hacia la biblioteca, Siobhan y Kinnon subieron a una ráfaga de viento y se posaron en un ángulo del techo de la biblioteca.

-Es el tío Harry, -el susurro de Kinnon se escuchó como el pequeño chirrido de la veleta sobre el tejado.

El hombre se acercó a la mesa, tomó el diario y lo abrió en una página determinada, inclinó la cabeza en señal de reverencia y empezó a leer, debió estar leyendo muy despacio porque no se movió de la misma página durante mucho tiempo. Después de eso, besó el diario y las violetas en varias ocasiones.

Luego de tomar su bastón, adornado con una cabeza de león de oro en la empuñadura, comenzó a caminar hacia la recepción. Cuando se acercó a una vieja mancha marrón que se había filtrado en la madera del piso, se arrodilló y besó el lugar, se puso de pie y salió de la habitación.

Los niños montaron otra ráfaga de viento hacia el escritorio y Siobhan comenzó a leer el libro.

La entrada había sido escrita hace muchos años y la imagen de una niña adolescente se reflejó apenas sobre la pared como una vieja película mientras escribía con mano temblorosa :

-No hay dudas ya, tres meses lo confirman! Hace sólo tres meses fue mi décimoquinto cumpleaños, estaba sola en la casa, papá y mamá inauguraban la temporada de ventas de arte en el castillo de Vysehrad, en Praga y nosotros, con la Nanny Adaryn, y los sirvientes éramos las únicas personas en el Manor.

-No me importaba estar sola, yo estaba acostumbrada a la soledad y mi padre siempre dice que una joven no debe ser vista fuera de su tocador hasta que se comprometiera. Así que yo estaba sola en la gran sala del comedor, con mi pastel y bebiendo el té Oolong o Tie Guan Yin, como le gusta llamarlo a la Nanny, cuando alguien golpeó
con la aldaba de la puerta principal.

-Turbin, nuestro viejo mayordomo, tomó su tiempo para responder pero me sorprendió gratamente ver al primo Harry entrando con una caja grande y una sonrisa más grande aún!

-Feliz cumpleaños, prima Bidelia! -Gritó Harry desde el vestíbulo, te he traído algunas cosas interesantes!

-Era un muchacho exuberante, lleno de energía, la Nanny trajo otro juego de cubiertos para él y disfrutamos de la fiesta.

-La Nanny se sentó en el banco del ventanal y miró hacia el parque mientras abrimos los regalos traídos por Harry. Lo mejor fue un hermoso diario juvenil donde, dijo Harry, podría escribir todos mis secretos que se revelarían cuando yo fuera una mujer mayor.

-Después de un rato, nos pareció que el clima era tan hermoso que pedimos permiso para subir a la colina, en el huerto y en medio de una nube de semillas de diente de león.

-Nanny dijo:-Adelante, tengo que limpiar todo este lugar.

-Caminamos hacia la parte superior de la colina, estaba soleado y hermoso, tan pronto como estuvimos lejos como para ser oídos desde la casa, el primo Harry sacó una petaca y me dijo:

-Vamos a disfrutar del mejor coñac del mundo, Bidelia! -lo saqué de la bodega de papá, dicen que está hecho por los ángeles en una antigua abadía en las montañas!

-Yo estaba muy sorprendida, Harry no era el tipo de chico despistado que va a hacer cosas estúpidas y así se lo dije.

-¡Olvídate de ese frasco, primo H! -Vamos a disfrutar del hermoso día y el aroma suave de un día de verano.

Abrió el frasco y me dijo: -Sólo un pequeño sorbo, quiero saber cómo es este licor. Ya sabes que mi padre no me deja beber alcohol hasta que cumpla diecinueve años

-Pero no fue nada más que un sorbo, cuando llegamos a la huerta, Harry apenas podía hablar, sus palabras eran extrañas y tenía una mirada lasciva en sus ojos!

-Todo fue tan rápido que me senté debajo de un limonero hasta que Harry despertó de su sueño, él estaba muy enfermo y tuvimos que esperar hasta que se sintió bien de nuevo, entonces caminamos de regreso a la casa.

Nadie dijo nada más, Harry parecía que había olvidado todo y yo estaba tan avergonzada que no podía pensar en ese momento en la colina. Ahora estoy escribiendo todo esto tan solo para dar rienda suelta a mi dolor y tristeza.

Eso sucedió hace tres meses, pude ocultar mi condición a la Nanny porque es miope y confiada, pero la semana próxima papá y mamá vuelven del continente y no voy a ser capaz de ocultar nada a mi madre. Ella va a morir de vergüenza y papá va a caer en desgracia tan pronto se conozca la noticia.

No puedo recurrir al primo Harry, no posee nada, vive de la pensión que le pasan sus padres y ahora se encuentra estudiando en Oxford, ninguna mancha sobre su persona debe destruir su carrera.

Siento mis gemelos en mí, ya elegí Siobhan y Kinnon como sus nombres y sé que son un niño y una niña! Vamos a ser felices en nuestra nueva morada, estoy segura.

Se detuvo un poco, perdida en sus pensamientos y luego continuó escribiendo en el diario:

-Oh, primo Harry, ¿cómo pudiste? -Algunos momentos de profunda emoción detuvo su mano.

Luego, con un gran esfuerzo, continuó: -no fue fácil decidir el paso a seguir, pero mi familia lo agradecerá cuando todo se explique como un accidente y no habrá miradas indiscretas o preguntas que hacer, como dice el Reverendo:

-Los hijos del incesto son hijos del viento. Tengo mi tijeras lista!

Aquí se detuvo la escritura.

Siobhan miró a Kinnon y le preguntó: -¿Qué nueva morada es esa? ¿De que está hablando y dónde está mami?

Kinnon agregó: -Esta es nuestra morada y mami no está en ningún lugar!

-No lo entiendo, -dijo Siobhan.

-Yo tampoco, -añadió Kinnon.

Mientras tanto, el hombre llegó al Daimler y subió, el conductor tomó su lugar y el potente automóvil se dirigió hacia los portones de Camhlaidh Manor.

Cuando llegaba a la salida de la mansión se oyó un largo suspiro del viento, que sonaba como el grito unido de dos voces infantiles, o tal vez fue el chirrido de la veleta, que parecía gritar:

¡Papito!

Texto agregado el 14-10-2013, y leído por 254 visitantes. (4 votos)


Lectores Opinan
23-12-2013 Una historia muy triste. Hubo algo que me despistó, pero sí, más allá de ese detalle, la historia es bonita, aunque da mucha, muchísima pena... ikalinen
21-10-2013 Muy bueno , me gusta tu estilo. Las descripciones, los ambientes, se puede oler el polvo y el encierro, y ver la penumbra neblinosa de los cuartos. Bien escrito , mis 5 adelsur
16-10-2013 me sorprendieron las imágenes,tiene el ambiente de un cuento y es muy emotivo- jaeltete
15-10-2013 Yo se lo mandaría a Ninive, tiene guisa el guiso pero como que le falta la guinda. stracciatella
15-10-2013 Hermosísimas imágenes, casi pude sentir el aroma de las violetas, una historia triste y muy bien narrada . También me encantó la ambientación del cuento. Felicitaciones. filiberto
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