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Inicio / Cuenteros Locales / cpimecuentos / El Odontólogo Forense III.

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Mi amigo el Odontólogo forense, está preocupado, le trajeron los huesos de lo que parece una mujer, tiene pedazos de un suéter, que parece ser míos, si su amiga, Austus la valiente guerrera.

El Odontólogo forense, hace un estudio profundo de los órganos dentarios y de la cavidad bucal (tejidos y órganos duros y blandos), del cuerpo de la víctima hallada en estado de putrefacción avanzada, descubriendo que no es su amiga Austus, se trata de Ana una joven delincuente que al huir se dirigió al bosque encontrando, mi suéter, el cual deje atrás debido a una carrera por alcanzar a unos caballos salvajes, para tener otro medio de transporte, no logre alcanzar a ninguno de los caballos salvajes, Ana se encontró con una tribu salvaje que la mato en sacrificio a su dios (Adomal que significa adoración al mal), Austus no conoce a ninguno de esa tribu afortunadamente.

Después de dos meses en la selva, yo Austus, encontré rastros de una antigua expedición con la esperanza de alcanzarla, me apresuré, logre encontrar unas ruinas con construcciones muy altas, se ve que no han sido visitadas por muchos seres humanos, hay rastros de que esta expedición pasaron por estas ruinas, encontré una cantinflera con agua, la que recojo y guardo para el camino, al subir a la más alta de las pirámides, encontré unos binoculares, uno de los vidrios esta rajado, pero aún se ve caro a la distancia, busco, con alegría veo que a una distancia aproximada de 3 kilómetros se ve un campamento.

No pierdo el tiempo y con cautela me dirijo al campamento, después de dos horas, logro llegar al mismo, escucho a dos mujeres hablar y la voz de un hombre que discuten, expresando que están perdidos y que no encuentran el camino de regreso, de pronto habla dos hombres más y dicen no se preocupen parece que este lugar es seguro, debemos descansar y luego seguir nuestro camino, entiendo todo lo que hablan, están hablando en mi lengua, estoy feliz, pero no tengo idea sí es seguro acercarme al grupo. Así que decido observarlos de lejos.

Las dos mujeres salen de las carpas, una de ellas se dirige está muy cerca de mi escondite, al verla me impresiona mucho, el parecido a mi tía Dalia, menciona a mi tatarabuela Austus, y empieza a contar una historia de su valentía y su perseverancia ante las adversidades, inmediatamente salgo de mi escondite, ella parece estar viendo a un fantasma, al verme grita, auxilio mi Tatarabuela se me apareció, solo que joven y salió corriendo, trate de alcanzarla pero al verme todos empiezan a decir, no nos mates, que quieres de nosotros, de pronto no me resisto y suelto en risa, ellos tiemblan, pero yo digo no soy una muerta estoy viva y ella también es mi bisabuela, como es que nunca me contaron que tenía una tía exploradora.

Hace quince años ocurrió un accidente, todos creyeron que morí en el accidente, no regrese al casa, porque siempre quise explorar con libertad, pero después de cinco años regrese al pueblo, encontré mi tumba, no quise presentarme, me fui y no regrese más, no te contaron de mi porque no estaban de acuerdo con que explorara.

Yo Austus pregunto: ¿Dime que conoces el camino de regreso a casa?, me temo que estamos perdidos, si lograra la ceiba claro que encontraría el camino de regreso a casa, creí que estábamos en la dirección correcta pero dimos con estas ruinas, muy hermosas pero no logre encontrar un camino conocido. A yo vengo de ver una gran ceiba, los puedo llevar allí para ver si es la misma. Bien iremos mañana, ya que hoy es necesario descansar, ven a la carpa de las mujeres y descansa, contenta entre en la carpa, de aquí en adelante mi travesía de regreso a casa seria en compañía de dos hombres y dos mujeres.

Al día siguiente encontramos la ceiba se trataba de la misma, encontró mi tía la marca de una estrella que ella tallo para dejar seña del camino. Después de esto, pasamos muchas aventuras, donde trabajamos en equipo, protegiéndonos unos a otros, después de un mes y dos días, estábamos a unas horas de camino de casa, cuantas historias contaría, que alivio, la familia tendría a la tía de vuelta, mi amigo el antropólogo forense se sentiría aliviado y muy alegre.

Texto agregado el 29-12-2013, y leído por 57 visitantes. (1 voto)


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