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Este cuento se ha escrito ex proceso para un niño de nueve años.





Había una vez un niño de nombre Juan Carlo, guapo muy guapo, obediente, ordenado, alegre y muy buen estudiante. Vivía muy feliz con sus padres que le daban todos los cuidados del mundo, trabajando para que no lo faltase de nada a él y a su hermana pequeña.
Su casa era confortable con todas las comodidades, además tenía la gran suerte de contar con cuatro abuelos que le querían muchísimo, con los cuales pasaba mucho tiempo cuando sus padres tenían que trabajar.
En otro lugar del mundo, en otro continente África, vivía otro niño de la misma edad que Juan Carlo llamado Hammed, también guapo como él, de piel oscura y cabellos rizados. Hammed no era feliz, su casa era de barro con techo de ramas, no tenía agua potable y carecía de cualquier comodidad, su madre se veía obligada a caminar varios kilómetros para encontrar agua y esperar largas horas pues el agua escaseaba.
La vida de Hammed era dura, sus padres eran muy pobres y apenas tenían para comer. Además en aquel país lejano, se produjo una guerra, unos hombres malos con la ayuda de militares, gobernaban a la fuerza, la vida de Hammed y de su familia corría peligro.
Juan Carlo en una ocasión vio por televisión lo que estaba ocurriendo en aquel país, pregunto a su Yaya Isabel, por qué había guerras, por qué unos hombres maltrataban a otros hombres, su Yaya se lo explico cómo pudo , Juan Carlo sintió mucha pena por aquellas buenas gentes.
Unos misioneros españoles, consiguieron que Hammed y su familia viniesen a España, temiendo que aquellos hombres malos los matasen. Un día llegó al colegio Hammed, Juan Carlo como era un niño muy despierto supo que era aquella gente que vio por televisión y que tan mal lo estaba pasando, desde el primer día se hicieron amigos, le ayudó para que aprendiera español, le pidió a su madre que le diese ropa, es más hasta una botas nuevas de fútbol que aún no había estrenado se las regaló a su nuevo amigo, este no sabía cómo eran unas botas de fútbol, no había dado jamás una patada a un balón, con mucha paciencia Juan Carlo logró que Hammed aprendiese a jugar al fútbol, eran inseparables .
Juan Carlo le conto que España fue campeona de Europa y del Mundo, le hablo de Casillas de Sergio Ramos, Iniesta, Xavi y de todos los jugadores de la selección, consiguió que Hammed se hiciera un forofo de España.
Hammed, le contaba de dónde venían había un jefe de la tribu muy anciano y muy sabio, al que todos respetaban y le pedían consejos.
Que bajo un árbol llamado Baobab , que tenía más de cien años, se reunía todo el poblado, para oír historias de los antepasados que les contaba el anciano jefe. A ese árbol le llamaban el árbol de la vida y para ellos era sagrado.
Pasado un tiempo Juan Carlo le pidió a Diego el entrenador del equipo de fútbol, que le hiciera la ficha a Hammed y lo consiguió, eso le puso muy contento, su mejor amigo también jugaría en su equipo.
Fueron pasando los meses y la amistad entre los dos niños fue creciendo, más que amigos parecían hermanos.
En el mes de Mayo en el último encuentro de la liga se jugaban ser campeones. Se enfrentaban al primer clasificado, para ganar la liga necesitaban la victoria.
Llegó el día del partido antes de salir Diego les dio una charlar, les animó y les pidió que fueran solidarios con sus compañeros, que pasaran el balón a quien mejor situado estuviera.
El campo estaba a rebosar, acudieron todos los padres, aficionados, los padres y aficionados del otro equipo. Ningún equipo conseguía marcar, el tiempo pasaba solo quedaba un minuto para el final y el resultado era de cero a cero, con ese resultado no serían campeones.
Fue entonces cuando Juan Carlo que jugaba de carrilero robó un balón en el centro de campo, driblo a un contrario, a un segundo, el central tuvo que salir de su posición, Juan Carlos rapidísimo le ganó por velocidad, con una cinta dejó al portero tirado, estaba solo ante la portería, conseguiría el gol de la victoria, sería el héroe del partido, todos les felicitarían, cuando se disponía a chutar a puerta vacía vio cómo su amigo estaba solo en la otra esquina del área, no lo dudó le paso el balón para quien marcara fuese Hammed, prefirió que la gloria fuera para su mejor amigo.
Hammed se volvió loco de contento con el gol marcado, corrió hacia Juan Carlo y se abrazaron, tanto que cayeron al suelo, los demás jugadores se les echaron encima no solo ellos sino también el entrenador y algunos padres que saltaron al campo llenos de alegría, el equipo era campeón. El público empezó a gritar Hammed, Hammed y campeones, campeones oe, oe, oe.
Sin duda alguna fue el día más feliz en la vida de Hammed, gracias a su amigo Juan Carlo
Después del partido y de celebrar la victoria, Hammed le dijo a su mejor amigo, no quiero ser solo tu amigo a partir de ahora quiero ser tu hermano a lo que Juan Carlo muy contento y muy feliz le contestó, que él quería lo mismo y ya para siempre serían como hermanos.

Fin










Texto agregado el 02-04-2014, y leído por 249 visitantes. (3 votos)


Lectores Opinan
03-04-2014 Un bonito cuento que transmite preciosos valores. Así debería ser siempre el juego de la vida... restorach
02-04-2014 Una buena historia con un lindo final.UN ABRAZO. GAFER
 
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