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Inicio / Cuenteros Locales / atanasio / EL MÁS CREYENTE DE LOS ATEOS....

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Es casi evidente que las religiones, y me refiero con esto únicamente a las de asentamiento cristiano y tan propias de occidente, se han visto afectadas por una suerte de éxodo por parte de sus cándidos feligreses, que en un tiempo las seguían como prendas de uso obligadas que ayudaban a sobrellevar el peso de una vida, además de otorgar una fortificación moral de valores, que muchas veces no eran sino remedos de fingimiento carentes de comprensión o simples formas de joyería que debían lucirse en publico, aunque en privado las acciones revelasen lo contrario de lo que se asumía pomposamente como aprendido.
Entendiendo que se ostentaba tan sólo una máscara que otorgaba, y aún lo hace, ciertos privilegios que deben ser necesariamente custodiados y protegidos, sirviéndose de la excelsa idea del dogma para ello, de un "algo" misterioso que no puede ser revelado a las masas, que silenciosas, tan sólo tienen el derecho a oír y actuar siguiendo los dictámenes de los instintos de supervivencia y conservación como divinos guías en lo cotidiano.
Por qué. Por que esto conlleva evidentes beneficios económicos que se sustentan en el poder de supresión de la parte racional. No se acepta el cuestionamiento por ser un signo de algo diabólico que atenaza nuestra mente, o por el hecho simple y llano de sentir que se perdería el control sobre el inocente ganado. Así las cosas, prima el dogma que es como una suerte de mordaza del pensamiento, una forma de inconsciente fustigador que nos habla de manera paternal, pero arbitraria, de pecado y arrepentimiento como si fuesen éstos verdaderos guías de camino cuando hay desviaciones; prevalece tan solo la letra de la palabra –letra muerta dirán algunos-, mas no la vital comprensión que engrandecería las enseñanzas por sus innúmeras claves de interpretación y belleza estética y también moral. Mensaje que en su extracto más puro y original es atemporal, y que bien comprendido serviría para cualquier hombre de la tierra, independiente de la creencia particular que le brinde su endoculturización.

Al igual que en política se pierden o desvirtúan los canales de comunicación que permiten una real y coherente retroalimentación de las estructuras. En este caso de tipo religiosa. Los intermediarios entre el pueblo que recibe el mensaje al parecer no realizan el suficiente esfuerzo para canalizar de manera apropiada y auténtica todos los anhelos e inquietudes que tienen los hombres en relación con esa fuerza superior que los sobrepasa, pero que perciben de forma instintiva como una voz interior que los orienta al momento de tomar una decisión. Una suerte de instinto de eternidad que nos impulsa durante el transito por la vida. La voz interior y silenciosa de la conciencia.

Un poco de luz y unas cuantas ideas que sirvan de base aclaratoria permitirían elevarnos por encima de las circunstancias para poder apreciar todo bajo la serena lupa de la razón que se complementa con ese sentimiento profundo que nos proyecta a lo divino y que llamamos fe, devoción o convicción interna. Veremos el actuar de las distintas esferas de expresión del hombre pero bajo el dominio de una voluntad conciliadora y unificadora. Pero vemos que se hace lo contrario, colocándose velo sobre velo, hasta que el hombre común simplemente colapsa aferrado a una lejana y fantasmal imagen de lo divino, que ni siquiera ven mínimamente reflejada en quienes se encargan de transmitir las enseñanzas. Se confirma de alguna manera que todo dogma te aparta de la realidad en su conjunto, del momento que enarbola una bandera espectral e inalcanzable para el hombre.

Si nos fijamos en la forma original de transmisión de las enseñanzas de la religión cristiana de manera particular, notaremos que existía una doble vertiente de comunicación, algo no exclusivo de la misma, desde luego, ya que otras culturas anteriores utilizaron el mismo mecanismo y unas tantas lo siguen haciendo. Me quiero referir con esto al uso que se hace de las parábolas y su doble vertiente de transmisión, que abarca lo exotérico y moral que va dirigido al vulgo –palabra exenta de todo brillo peyorativo- en su conjunto y que enaltece las bases de una sociedad que se autodenomine como religiosa; y por otro lado las instrucciones de carácter esotérico o interno, dirigidas a aquellos que teniendo un control constatable sobre la personalidad -sus instintos, sus emociones y psiquis, aspectos cognitivos y otros- estaban, por lo mismo, más preparados para recibir el mensaje que a las masas se entregaba de forma velada.

Esto conforma una pedagogía natural de exhortación por una parte y de superación definitiva por la otra, de las limitantes propias de la naturaleza humana, las cuales deben ser atravesadas peldaño a peldaño para acceder a una realidad cada vez más sublime y liberadora. Es decir, que mediante un proceso de concientización de las condiciones tanto internas como externas se buscaba alcanzar la tan anhelada armonía, que supera cualquier dicotomía que surja entre la razón y la fe.
Verdadero trabajo de mística alquimia y de transformación del pedrusco limitado y oscuro que vemos patente en una desorganizada personalidad comparable a un carbón, y otra que pone al descubierto la belleza interna de una luminosa personalidad pletórica de virtudes. Dos momentos de una misma realidad, carbón y diamante, que bien sirven de ejemplo para dar a entender lo aquí expuesto. Pues lo que se busca es acelerar un proceso que al no ser direccionado tardaría mucho tiempo, quedando sujeto a las variantes propias del placer y el dolor, del gusto y el disgusto, chocando constantemente con murallones de nuestra propia ignorancia. Un trabajo de transmutación interna de las potencias caóticas en luminiscentes virtudes, de lo que yace en estado latente en una semilla a lo que da paso al acto vital y renovador de la consciencia organizada y disponible para el servicio de la humanidad. Todo guiado por una voluntad superior y consciente –consiente de si mismo entiéndase-del proceso que se vive, lejos de las fantasías de un avance que nunca es verificable a través de la acción. Esto lo digo por que es fácil caer en la fantasía mística del ombligo que nos torna, por lo demás, en seres oscuros y egoístas, y entraña un real peligro para el incauto ansioso de experiencias. Por esto siempre debemos tener los pies sobre la tierra. Evitemos el esoterismo ficción que lo único que hace es enquistar al hombre en lo absurdo de supersticiones y creencias que por lo mismo son extremadamente ridículas, y por que no, patéticas.

Estas ideas que parecen ajenas a la religión, no lo son en verdad, ya que buscan religar al hombre consigo mismo, al hombre con el hombre –concordia y fraternidad-, al hombre con la naturaleza y, por último, al hombre con el Todo. Es un trabajo individual pero que se vive dentro de la colectividad. Uno es el sendero y el camino. Nadie puede caminar por nosotros, a lo más se nos puede poner en condiciones para acceder a una realidad cada vez mejor.

Por esto, la religión se transforma en un acto sagrado, y su mística radica en la ciencia del conocimiento de uno mismo, que nos permite trascender las limitantes de tiempo-espacio que atenazan a nuestra estructurada y multifacética personalidad, en la cual convergen estas dos realidades, la espiritual y las material, que la integran pensamientos, emociones y acciones dentro del dinamismo de la naturaleza y energías propias del hombre, que como un péndulo se mueve entre la vigilia y el sueño.

Todos nuestros actos son amos y jueces en esto de la mística y la religión; por el fruto se conoce el árbol… por sus acciones, en todos los ámbitos de la vida, se conoce al hombre… esto tiene un sentido practico y verificable siempre. La pureza del diamante se verifica cuando lo colocamos ante la luz y sirve de canal, no se queda con nada, vacio en su plenitud.

Diferenciemos el origen de ambas fuerzas de expresión y apreciemos en que radican sus distintivos. Si hablamos de generosidad esto se verifica con el acto generoso de entrega, y su contrario por la restricción consciente o inconsciente del mismo. El diamante y el carbón. Simple. Pero esto, que a primera vista nos parece de perogrullo, en esferas superiores del pensamiento y acción se torna una verdadera tortura psicológica, y es allí cuando recurrimos a la religión como un mero mamarracho para disfrazar nuestras verdaderas intenciones - en política es de uso aceptado- de mantener aquello que sentimos como tan propio de nosotros… y ya que no podemos servir a dos amos, optamos por enmascarar nuestras acciones para que se crea algo que realmente no es. Y a dónde se fue la generosidad. Lo que es no está sujeto al cambio estacional de las circunstancias que puedan o no beneficiarnos, eso debe estar claro para cualquiera que se diga creyente. Pero está de moda en estos días, el hombre que se dice creyente a su manera, el más extremo de los facilismo, del que no se esfuerza en comprender y que sólo se limita a remedar modelos entronizados en el absurdo de cacareos, que lo único que hacen es sepultar el valor original de las enseñanzas. Del mensaje de uno se alimenta la irracional torpeza de miles de sectas que pululan por el mundo, que no son más que trincheras de egoísmo, buscando mantener un poder tan propio de un usurpador, que dogmatiza para escudar su ignorancia con evidente astucia y, así, mantener su ascendencia sobre el resto, algo que también entraña demenciales desviaciones de tipo moral que se han puesto en evidencia en nuestro tiempo, de forma clara y contundente. Aunque no se niega el esfuerzo de unos pocos que luchan contra la corriente, intentando encauzar la nave hacia un destino más luminoso. El tiempo pondrá a la luz los resultados de semejante sacrificio.

Cuando ya se han perdido las claves o llaves que permiten interpretar correctamente las enseñanzas, surge la conveniente manipulación que trae en sí un gratificante beneficio, claro está, concebido y aceptado de forma muy concienzuda… si bien sabido es, que la misma religión –la cristiana- se ha encargado también de que tal manipulación se compruebe como un medio eficaz de adaptación a los tiempos y sus vaivenes. Un recalcitrante camaleón que deambula por las ciudades trabajando para el mejor postor y buscando encandilar a ingenuos parroquianos que no piden ser conscientes sino tan solo un mecanismo al cual recurrir si se necesita huir o una solemne justificación para tener al alcance de la mano…

Para los que no aceptan la idea desgarradora de los frutos prohibidos o de los pueblos elegidos les recomiendo la sana investigación comparativa de todas las expresiones religiosas, para así comprender que el mensaje original en su esencia apunta siempre al hombre, más allá de sus directrices raciales y étnicas, y que en lo manifiesto hablan de enseñanzas que tuvieron que ser adaptadas a una época específica, por eso la ilusión de la diferencia… es necesario levantar un poco el velo que cubre la RELIGIÓN para descubrir en sus maravillosos símbolos las vertientes más puras y cristalinas que engrandecen al hombre en su conjunto. Que lo elevan por sobre todas las diferencias. La verdadera religión que es sabiduría y no manipulación. Para que no tengamos miedo si nos preguntan si creemos en Dios o no. Aunque la evidencia tangible de ese Enigma que llamamos Dios es la misma Naturaleza y, por lo tanto, no caben tantas especulaciones ni fantasiosos dogmas que ensombrezcan su belleza. Por eso creo que todo lo que provoca desunión no es religión sino tan sólo un fantasmal remedo inventado por el hombre en un demencial momento de la historia cuando decidió que la manipulación es más beneficiosa que la sublime educación que despierta la consciencia, la verdadera pedagogía que conduce el alma y es un apostolado por antonomasia…

Un hombre conciente es un hombre verdaderamente libre, ceñido a la experiencia y la constatación de las enseñanzas, todo esto en el crisol ecléctico que permite congeniar las diferentes expresiones dispersas en el mundo, las cuales no son nada más que colores de un arcoíris que se sintetiza en la esencia primigenia que es la raíz de todas. La Religión de la Sabiduría que permite la comunión del Hombre y la Naturaleza que es la expresión tangible del gran Enigma que llamamos Dios.




Aquí me ven… sin quererlo me he transformado en el más creyente de los ateos… entendiendo que libertades hay muchas, y en este tiempo medieval sobran al parecer… convicciones bien pocas… a mí un par de ideas claras me ayudan cual remos a navegar en medio del naufragio de las ideas, que han sido vaciadas de su contenido conceptual original; pues no me aferro al tronco absurdo de los dogmas… he allí mi libertad.
Cada cual es el arquitecto de su propio destino. Parafraseando al ilustre poeta Amado Nervo (con está decidora frase de su poema "en paz") pongo un sello y corolario a este texto... esperando poder hallar la clave de este tortuoso insomnio, bueno q.d.e.p. uds. :)

Texto agregado el 12-05-2014, y leído por 283 visitantes. (14 votos)


Lectores Opinan
27-05-2014 Muy bien dicho compadre. En realidad la religión es invento del hombre, en particular las variantes cristianas, ´pues Cristo NUNCA fundó una religión como tal; sólo impartió una serie de enseñanzas para su gente. Cada quien, al final, elige lol que quiera creer, y esa es una gran libertas. Saludos. Arenyndriel
17-05-2014 Los símbolos son un lenguaje muy antiguo que conecta con nuestro inconsciente que es también muy muy antiguo, pues se pierde en la noche de los tiempos. Nuestra consciencia, pobre y limitada, no conoce bien ese lenguaje antiguo, y se pierde con la lógica de la razón que para estos asuntos es la menos válida de las herramientas... En definitiva, en mi opinión hay una luz, gran luz, que no vemos, y que sin embargo alumbra... Isa-bell
17-05-2014 Somos muy pequeños en nuestro diminuto universo para encontrar algunas respuestas. Quizás lo más adecuado es buscar nuestra propia verdad por nosotros mismos, que está dentro, pero también fuera. Es una verdad escurridiza, como todas las grandes verdades y por eso mismo nunca llegaremos a alcanzarla por mucho que insistamos en ello Isa-bell
17-05-2014 Interesante reflexión, es un tema muy importante en varios sentidos. Por una parte, la religión mal entendida es un arma de manipulación de grandes dimensiones. Es fácil dominar a las personas sometiéndolas al miedo. Las diversas religiones son visiones culturales distintas de unos principios básicos iguales. Yo prefiero pensar en Historia de las religiones, porque tiene otro matiz para mi forma de pensar. (sigue) Isa-bell
17-05-2014 Jajaja disculpa, no lo pude evitar, es admirable tu disertacion.Escudada claro en que ya no existe la inquisicion como tal -si no imaginate- me haces sentir esperanza al ver como con irrefutable fé, predicas lo que sé té confío, más como tú necesita el mundo; Necesita Dios. alfin
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