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LA BRUJA BUENA.
Yo era el niño más feliz del mundo, hasta que un día… la desgracia llego a mi vida en un abrir y cerrar de ojos, apenas cumplía mis cinco años de edad cuando mi madre murió, a causa de una terrible enfermedad. Para mí, fue el dolor más grande que un niño puede soportar pero; para mi papá no fue tan malo, porque a los pocos meses ya salía con una mujer y antes del primer aniversario luctuoso ya se habían casado. Yo no entendía lo que estaba sucediendo y le reprochaba -papá ¿ ya olvidaste a mi mamita?- -¡no como crees! pero; lo que pasa es que necesito una compañera, bueno eso tú no lo comprendes porque eres un niño y… ¡ya no me andes molestando con tus tonterías!.- Los miraba tan felices y a mí se me inundaba el corazón de un gran resentimiento contra ellos, lo peor fue cuando nació Gabriel, querían que yo fuera parte de esa alegría y eso no iba hacer tan fácil, porque, día a día iba creciendo más mi odio asía los tres. Mi papá siempre intentaba que yo compartiera su felicidad -anda mijo ven a ver a tu hermanito, ya empieza a dar sus primeros pasos, ¡Anda ven a ver!- -¡No! No quiero y además ¡Ese no es mi hermano! -. Y así pasaron los días, los meses y los años hasta que aquel niño cumplió sus siete años y yo tenía trece años cumplidos y también tenía mi corazón envenenado, lleno de maldad y de rencor. El pequeño si me quería como hermano, siempre quería que jugáramos, que lo abrasara y que nos divirtiéramos juntos -¡Juan ven! Córrele ven a jugar con mi balón nuevo- -no vete ¡órale vete ya! No te quiero ¡no te quiero que no lo entiendes!.- el llorando me decía -tu eres mi hermano mayor y yo si te quiero, me duele mucho todo lo que me dices,- -¡anda ya aléjate de mí vista! Tú y yo no somos hermanos y además yo te odio-. Lo odiaba tanto que un día se metió en mi cabeza la idea de desaparecerlo y así arruinar la felicidad de mi papá y de su mujer. Anduve pensando varios días como lo haría, hasta que me acorde - ¡ha! ya sé quién me va ayudar ¡la bruja de la cueva!- Junte todos mi ahorros, prepare mi mochila porque el viaje era largo, llevaba bastante agua y comida. Decidido me fui en busca de la solución a mi gran problema, El camino era muy peligroso entre cerros y barrancos hasta que por fin llegue, era una cueva grande y oscura, de su interior salió una voz maligna -¡adelante jovencito, yo sé a lo que has venido!-. Con un poco de miedo y con los pelos de punta entre. Era una mujer muy sucia de larga cabellera y de ropa mugrosa, de ella se desprendía un olor a podrido, pero… su rostro se me hacía familiar –puueees siii ya sabe a lo que vine deme lo que ocupo.- -No tan rápido jovencito- Tomo un pequeño frasquito y mostrándomelo me dijo - Así que odias a tu hermano y quieres que se muera ¡verdad! Pues yo tengo te tengo algo mejor- -y ¿qué es?- le pregunte -Miras este frasco, le vas a poner una gotita en cada comida, durante treinta días, en el último día, tu hermano se retorcerá de dolor pues con este hechizo sus huesos se deformaran, no podrá caminar, ni hablar y quedara postrado en cama por el resto de su vida.- -¡ perfecto! eso es precisamente lo que quiero, de este modo les arruinare la vida a los tres - Le conteste, tratando de arrebatarle la pócima mágica –no tan rápido- me dijo. –Para que no sospechen de ti, desde el primer día vas a cambiar de aptitud asía tu hermano, jugaras con él, platicaras, así nadie pensara que tú tienes algo que ver- -Muy bien ¿Cuánto le debo?- -No es nada porque así como tú, yo también soy mala y me gusta arruinarle la vida a los demás, por eso no me pagues nada, pero; solo una cosa te pido ¡No vuelvas a buscarme nunca!, desde ahorita te advierto si regresas a buscarme el hechizo caerá sobre ti- -No se preocupe ya tengo lo que buscaba y nunca me volverá a ver-. Salí corriendo pues ya era tarde y la oscuridad empezaba a apoderarse de aquel lugar, llegue a mi casa como a la media noche, mi padre su esposa y su hijo estaban todavía despiertos esperándome -¿Dónde estabas?.- me pregunto mi papá. –La verdad, intente irme lejos de aquí a otro lugar donde nunca más los viera a ustedes, pero; no pude y regrese porque los extrañe- les dije, me abrasaron todos y me puse a llorar toda la noche, -Con este teatrito ya me los eche a la bolsa- pensé. El día siguiente todo era diferente platicábamos y jugábamos todos juntos, poco a poco me ganaba su confianza y yo seguía con mi plan maligno, así pasaban los días entre juegos y sonrisas, mi hermano y yo ya éramos inseparables, siempre me lo llevaba de paseo, íbamos al campo, al río, un día me pregunto - ¿verdad que ya me quieres?.- yo me voltee para otro lado y le dije -¡Si, si te quiero hermano!- mis ojos se enrojecieron y de ellos brotaron lágrimas. Ese día me encerré en mi alcoba, ya era el día veintinueve y el frasco ya estaba casi vacío, me sentía mal, estuve llorando durante toda la tarde, ya todo era diferente, algo dentro de mí había cambiado, por fin sentía lo que era amar a alguien y yo ya no odiaba a mi hermano sino más bien lo empezaba a querer, pero ahora que podía hacer ya era demasiado tarde, yo no quería que Gabriel sufriera, así que me arme de valor y fui en busca de la bruja. No me importo la advertencia que me había hecho la hechicera, yo lo que deseaba era que mi hermanito no sufriera ese cruel destino que yo mismo le había provocado, no me importaba que yo muriera de dolor, o que quedara tullido para el resto de mi vida. Al llegar ya me estaba esperando la bruja, con sonrisa burlona me dijo -Por lo que veo mi hechizo ya hizo efecto- -¡no!- le conteste - y le pido por favor que detenga su hechizo- -demasiado tarde muchachito la pócima ya hizo su trabajo y es irreversible- -Noooo, noooo mi hermanito no puede sufrir noooo- yo gritaba y lloraba sin consuelo, de pronto algo raro sucedió en aquel lugar, todo cambio, todo era hermoso a mi alrededor, la mujer que antes era un espanto, se había transformado en una linda y simpática dama me abrazo por el hombro y me dijo, -ya vez como mi brebaje si dio resultado, un simple frasquito de agua pura, cambio tu corazón. El amor se siembra, se cuida, se riega y se le pone abono, para que crezca y de un buen fruto, el amor no solo es un sentimiento también es una acción, el hechizo no era para tu hermano era , para ti y ¡Si surtió efecto! Ahora vuelve con tu familia y sé feliz toda tu vida. Al voltear para darle las gracias mire a la mujer tan bella como un ángel y su rostro era el de mi madre, por la impresión me desvanecí y caí desmayado, no sé cuánto tiempo paso pero ahí estaban mi papá su esposa y mi hermanito, el lugar era un hermoso paraíso. Madre no sé cómo lo hiciste o tal vez solo fue un sueño pero cambiaste mi vida y siempre te voy a recordar. FIN.

Texto agregado el 07-06-2014, y leído por 120 visitantes. (2 votos)


Lectores Opinan
08-06-2014 Como me atrapó tu relato, parecia todo iva a ser maldád, y luego pura bondad, muy lindo. Saludos krisna22z
07-06-2014 Muy bien narrado. raulrojas
 
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