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Inicio / Cuenteros Locales / La_columna / Para una Fenomenología de la Conciencia y Reflexión Animal (Columnista invitado de este viernes: Los_Hermanos_Plastilina)

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Fragmento extraído del prólogo de “Para una Fenomenología de la Conciencia y Reflexión Animal”, ensayo publicado por Chester Piedrabuena* en Oslo, Suecia, durante la primera mitad del año 2002




Amanecer soleado y tranquilo en la llanura de pastos secos (aunque nutritivos) que nace y se extiende al sur de Suecia. Aún así, el protagonista de esta historia, un viejo sucio y barbudo (Pero no hippie) decidió que, pese a lo temprano de la hora, era un buen momento para poner a prueba los conocimientos de Monzalo, el integrante más joven de la comunidad recientemente formada; esto merced al capricho de un oligarca terrateniente amante del divorcio y las películas de Chuck Norris.

Impaciente, el viejo avanzó por el área de pasturas trotando suave como un oso hormiguero presa del reuma, y escrutó el horizonte con la mirada en búsqueda del pequeño aprendiz. Finalmente, y luego de superar un repentino ataque de asma, el anciano pudo dar con el impetuoso joven. Curioso, decidió acercarse para comprobar la evolución del chico...

“¿Cuál es la diferencia entre un hombre y una oveja?”, preguntó el viejo acercándose, al tiempo que se quitaba una garrapata de la oreja.

“Pues que el hombre razona y la oveja no”, contestó Monzalo, sin prestarle demasiada atención.

“No, torpe”, lo increpó el vejete, para luego aplicarle una fuerte patada en las costillas que hizo vomitar al joven aprendiz.

“¿Vos te pensás que un hombre que puede tirarle una bomba nuclear a otro por la cabeza tiene capacidad de razonamiento?”, consultó.

“Ni idea entonces...” respondió el púber.

“Las diferencias son 2, cráneo de loro: el hombre tiene conciencia de muerte y capacidad de imaginar. Las ovejas carecen de tales atributos”, concluyó el viejo, para luego sonarse la nariz y limpiarse los orificios con el borde de una cortadera que, aguda y lacerante, le ocasionó profundas heridas en su tecnología olfativa.

“En eso tenés razón, viejo apestoso”, sentenció el alumno. “Una oveja no tiene más que pasto o agua como futuro a concretar”, agregó.

“¿Ves, raquítico piojoso? Era fácil de deducir”, comentó el viejo mientras, apoyándose levemente sobre el pasto, ejecutaba una serie de abdominales.

“El hombre que se vea como tal tiene pensamiento crítico: observa, clasifica, califica, asume o descarta. La oveja no...”, comentó entre suspiros.

“¿Ah sí?”, meditó Monzalo.

“Sí, rodilla de mangosta carcomida por un monje tibetano. Pero esto sólo se realiza en aquellos humanos que logran asumir, aunque suene imbécil, su humanidad. Un ejemplo de esto puede ubicarse en los escritores”, argumentó el viejo en tanto escupía, una y otra vez, sobre un hormiguero abandonado.

“Pero yo conozco a muchos escritores que no son así...”, argumentó el aprendiz.

“Claro que sí, choripanero!! Pero no te confundas: esos no son escritores sino dibujantes de palabras... Abundan y se disfrazan de literatos por una cuestión muy sencilla: poseen un espíritu y una capacidad cerebral tan minúsculos, que necesitan simular ser otros para compensar la ausencia de personalidad que los persigue...”, concluyó el maestro, siempre categórico.

“Ah!!!” profirió el joven.

“Es así, trastornado!!, sostuvo el viejo. “Esos dibujantes, además, a veces se organizan en manada y no son capaces de levantar la cabeza ni aún cuando un cóndor amaga con rebanarles el vientre. Son incapaces de toda acción o discernimiento individual, por eso tienen comportamientos grupales y previsibles”.

“Pero entonces... Son ovejas como nosotros” meditó el alumno.

Sorprendido por la consulta, el viejo no pudo más que abrir su boca desdentada ante semejante interrogante a esclarecer. Grueso error el suyo... En ese momento, una langosta, que revoloteaba torpemente a causa de una gripe que derivó en tos convulsa, se atoró en la garganta del maestro. Pese a esto, el viejo consiguió contestar: “Eh...... ¿Cómo los llamé?”

“Dibujantes de palabras, viejo artrítico y senil” le recordó, suave y al oído, el dulce jovencito.

“Ah!! Eso es verdad... Pues no, porque si fueran ovejas producirían algo material y tangible como, por ejemplo, lana”, sostuvo el maestro.

“¿Entonces estos tipos no producen nada?”

“Bueno, no hay que ser tan extremistas, testículo de mandril. Producen pero nada destacable: causan estupidez crónica, mediocridad analítica, frivolidad disimulada y, al final del ciclo, retraso mental irreversible”, explicó el anciano mientras, con habilidad, pelaba un bicho cascarudo para comérselo.

“Pobres” musitó Monzalo, con la vista derrumbada en el pastizal.

“Sí, pobres” asintió el viejo, visiblemente emocionado. Conteniéndose, agregó: “¿Te diste cuenta que ser oveja no es tan malo, inútil?”

“Es verdad, escoria. Al menos somos auténticas y conscientes de nuestra naturaleza pasiva, conformista y servil”, dijo el joven.

“Así es. Si hay algo que, por fortuna, nos diferencia de esa masa abundante de dibujantes de palabras es, al menos, la honestidad de asumir lo que somos”, concluyó el viejo. Una vez en silencio, el sabio le dio al joven un fuerte cabezazo en el ojo derecho -esto a modo de saludo- y partió en busca de su ración diaria de transgénicos.

El joven cordero se quedó un rato más, parado sobre un poste de alambrado y con la mirada ausente. Pensó en el atardecer de ese día: iban a sacrificarlo y él lo sabía desde hacía un tiempo. Pero luego se alegró: entendió que, a diferencia de otros, al menos su existencia servía para algo.









*Chester Piedrabuena nació en 1960 en la ciudad de Rota, España. Es Filósofo, Sociólogo y Licenciado en Arte Indoeuropeo. Actualmente se desempeña como catedrático de la Universidad de Monesville (Manchester, Inglaterra) Entre sus obras se cuentan “Plegarias para un bondi en contramano” (1987) “Cabeza de Nigromante” (1990) “Morfología y hábitos de la cotorra neuquina” (1995) y “Genealogía del Remis: el mito del rolinga y la yarará” (2000)



Los_Hermanos_Plastilina


Texto agregado el 27-08-2004, y leído por 272 visitantes. (2 votos)


Lectores Opinan
27-08-2004 :), vale hermanos sois maravillosos, le daré a leer esto a mi pequeña oveja, tendrá mucho que decir :/. Lá creatividad al poder burbuja
 
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