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AGUINALDO SOCOTENSE
La fiesta decembrina se prendía los primeros días del mes, cuando se veían pasar grupos de personas, amigos o familiares hacía los cerros de Guarca, Guanchique o el Morro, dotados de la indumentaria, vestidos cómodos, con su gorra, cachucha o sombrero, para no quemarse la cara con el imponente sol, que por esta época de vacaciones solía aparecer.
Y a los cerros, iban a conseguir chamizos secos y musgo del que se encuentra en los arboles, que es de color gris y que servía para vestir el árbol de navidad y musgo verde del que se produce en la tierra al lado de las matas y de las piedras en lugares húmedos,
el cual era elemento básico para el pesebre.
En la tarde, cuando el sol estaba por ocultarse, regresaban los paseanderos con un tocadiscos (aparato eléctrico que tenía una base para colocar discos de acetato de 33, 45 o 78 revoluciones y además tenía radio que muchas veces no se utilizaba porque la señal era muy deficiente) en la mano escuchando música de diciembre, un poco tomados por el trago y la cerveza que habían consumido para la sed y costalados de musgo y chamizos para el árbol y el pesebre.
En la noche, cansados pero alegres, se prendía la fiesta, en alguna casa de los paseanderos, eso sí seguro, era un fiestonon, porque allí llegaba, no solo los del paseo, sino todos los amigos y paisanos, así no fueran invitados.
Para el siete de diciembre, día de las velitas, el árbol ya estaba listo: colocado en un lugar especial de la sala, adornado con algodón o pintura plateada, con bolitas de colores y uno que otro regalo en miniatura colgando, anclado sobre un tarro grande lleno de arena y forrado con papel de regalo y el pesebre en el piso, elaborado con el musgo verde extendido y sobre él, se colocaba a Jesús, María y José en un lugar especial, simulando un establo y alrededor de él, el burro, el buey y los tres reyes magos que le llevan ofrendas de incienso, mirra y oro.
Sobre el resto de la capa de musgo se hacían pueblos con casitas de cartón o en arcilla con sus respectivas iglesias y alrededor de ellos, se colocaban animales como ovejas, gallos y gallinas; se hacían ríos, pozos y en ellos los patos, grandes y pequeños.
El pesebre y el arbolito de navidad, eran iluminados con extensiones llenas de bombillos pequeños de colores que le daban una alegría y un toque especial de la navidad, acompañados con los villancicos como “mi burrito sabanero, Feliz Navidad, El Tamborilero, Campana sobre Campana, Los peces en el río, Blanca Navidad, Noche de paz, etc.”.
En la noche, se escuchaba música de diciembre que ponían en la alcaldía, que se oía por los parlantes (cornetas de amplificación que estaban en el tejado del edificio municipal en la plaza principal, por donde se informaba al pueblo, sobre cualquier novedad que debían conocer los ciudadanos), y el alcalde, aprovechaba para poner música por este medio; se escuchaban canciones como “vivan los novios, Al recién nacido rey, Ven a mi casa esta navidad, La casa en el aire etc.”.
Los muchachos corrían por las calles, restregando unas papeletas, con un redondito de color azul que se llamaban “las martinicas”, las cuales sonaban y salían como corriendo por entre la gente, también habían unos “busca pies” que al encenderlos, saltaban y se metían por todo lado, habían volcanes y luces de diferentes motivos.
Las calles estaban adornadas con chorizos de bombillos de colores colgados de poste a poste, estrellas y diferentes figuras, al igual que la mata de oticón en la plaza, el uvo en la plazuela y las ventanas de las casas.
En el atrio de la iglesia, a la hora de la misa, los fieles acompañaban en la hora de la elevación con cohetes o voladores (conformado por una caña liviana de aproximadamente un metro de largo y en una de sus puntas tenía adherido forrado con papel una bomba, tres truenos y un elevador) que reventaban en el espacio, llegando a las nubes, y como todos los truenos o la bomba no reventaban, los muchachos iban corriendo a cogerlos, una vez estos descendieran o algunos, se robaban el cohete completo, haciendo que ayudaban a echar pólvora, pero partían la vara y se guardaban el cohete para después reventarlo, haciendo volcanes o viendo como esta pólvora botaba los tarros o cosas que se le ponían encima al hacerlos reventar.
El pueblo se convertía en fiesta, los adultos tomando y bailando, los muchachos reventando pólvora y otros jugando micro en la cancha de baloncesto de la plaza principal.
Al otro día los más devotos asistían a la misa mayor en honor a la Inmaculada Concepción por todas las calles con la efigie de la virgen y varios estandartes realizando rezos en su honor.
En estos días, del ocho al quince llegaban personas residentes en otras ciudades de Colombia con sus hijos, jóvenes alegres y deportistas con los cuales se realizaban partidos de vóleibol, baloncesto o microfútbol, se hacían grandes paseos al río; a la vega, a la piscina donde doña Maruja; a Guarca, a Guarchita; a la laguna de los patos etc., junto con los residentes de donde salían la mayoría ennoviados, los muchachos del pueblo con las niñas visitantes y los muchachos visitantes con las niñas del pueblo.
El aguinaldo, se celebraba con las juntas de acción comunal de las diferentes veredas, a las cuales se les tenía asignado un día para que se hicieran presentes en el pueblo, con diversidad de disfraces que por lo general eran “diablos, mancarrias, jácicos, viejas y viejos, locas echando tizne o lanzando pepas de higuerilla, osas etc.”, los cuales tenían amplia participación e interés por parte de los campesinos debido a la premiación que se hacía, al mejor disfraz y a la mejor organización.
A través del tiempo fue decayendo, por el miedo a la guerrilla, hasta el punto de que ya no había participación de las veredas y entonces se opto por dividir el pueblo en sectores o barrios, los cuales tenían la obligación de participar en la misma forma que las veredas y cada uno de ellos hacia su presentación el día programado: San Cayetano, La Playa, El Consuelo, La libertad, El Jorge Eliecer Gaitan, La Loma, El Lucero, El Carmen y La Culebriada entre otros, era el nombre de los barrios.
Se comenzaba el festejo el dieciséis de diciembre con la presentación de los disfraces con vuelta de plaza, pólvora y trago; a las seis de la tarde se hacía llamado a la novena de aguinaldo y después de acuerdo al ambiente, se organiza una verbena con música de disco y así todos los días, hasta el veinticuatro, que se hacen presentes, todas las veredas y todos los barrios con sus disfraces; en ocasiones, se llevaron orquestas para celebrar la navidad como “los Imperiales de Colombia, Los Hermanos Soto, Chápete y los Brujos de Sogamoso”, estos tocaban sus melodías y el pueblo se divertía al son de la música y del trago, bajo la despampanante mata de oticón en la plaza principal.
A las once y media, el sacristán hacía sonar las campanas avisando que la misa de gallo iba a empezar y los feligreses pasados de tragos hacían una pausa para asistir a la iglesia a la celebración, a donde llegaban a dormir, y terminada la misa volvían a la fiesta bajo la mata de oticón, donde les amanecía.
En el transcurso de las festividades la juventud apostaba a los aguinaldos como “el beso robado, tres pies, la palmada, al sí y al no, al dar y no recibir, pajita en boca etc”. En los barrios, los organizadores preparaban con anticipación la famosa chicha con la que se alegraba la gente y se animaba a disfrazarse, por eso veíamos personas que se disfrazaban todos los días con tal de que no les hiciera falta “el santo sorbo, el televisor a color o la fanta” como se le solía llamar.
El veintisiete por la noche, algunas personas hacían grupos para construir muñecos de trapo, colocándoles un vestimenta adecuada para que se parecieran a alguno de los personajes del pueblo y además le escribían pasquines y a la madrugada, al son del trago, lo colocaban en uno de los tableros de baloncesto que se encuentran en la plaza, en los balcones o simplemente lo amarraban a un poste en espera del treinta y uno para darles su respectivo fin, mientras tanto se dedicaban a escribir en los andenes consignas o a cambiarle los avisos a los almacenes y al amanecer les brindaban a los madrugadores tinto repleto de sal o agua haciéndola pasar por aguardiente y alegremente diciéndoles “pásela por inocente”.
El treinta y uno, llegaban los campesinos de las veredas, luciendo sus trajes nuevos y sus zapatos, especialmente las damas a quienes se les notaba porque no podían caminar por ser la primera vez que utilizaban tacones o porque les quedan apretados; los de pueblo amanecían bien bañados y listos para esperar el nuevo año.
A las once de la noche, la gente contenta acudía al llamado del cura para la celebración y a la hora de repicar las campanas anunciando el siguiente año y despidiendo el viejo, mucha gente abandonaba el templo para coger su carro y en caravana recorrer el pueblo haciendo sonar el pito y la sirena, otros se desplazan al sitio donde habían dejado sus morracos y con alegría le prendían candela con la superstición de que así se va el año viejo, con todas las desgracias, vicios y problemas y que el año nuevo traería muchas ilusiones; otros simplemente, salían al atrio de la iglesia y hacían sus disparos al aire con el cuento, de que lo hacían para ver si el revólver o pistola disparaba o no, y decían que si el arma no disparaba ese día, en todo el año no volvería a disparar.
Cuando terminaba la misa, en la puerta, se oían los felices años que van y vienen y los muchachos aprovechaban la ocasión para besar a su pretendiente (niña que aún no sabía que los muchachos la quieren como novia); luego se dirigían a sus respectivos hogares y allí, se encontraba la alegría con el vino y las galletas como aperitivo para darle paso a los apetitosos tamales que no hacían falta en ningún hogar por humilde que fuera. Los adultos se acostaban y los muchachos se dirigían a bailar, a cualquier lado, donde estuviera la puerta abierta y sonara la música.

Texto agregado el 09-12-2014, y leído por 332 visitantes. (1 voto)


Lectores Opinan
10-12-2014 Lo lei todo, de cabo a rabo y me hiciste recordar esas hermosas navidades que en antioquia son un poco diferentes en la forma, pero que son similares en el fondo.Me encanto.Un Abrazo. gafer
 
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