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Inicio / Cuenteros Locales / mividaeneldesierto / Mi Vida en el Desierto (Octubre 2014)

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02.10.2014. Debería tener algunas probabilidades de ganar el progol, alguna vez. Debería aprender inglés, dedicarme a aprenderlo de verdad, a escribirlo y hablarlo fluidamente. Debería dejar de tener sueños guajiros. Debería poder tener al menos una relación amistosa con alguna chica que me guste. Debería intercambiar con ella más palabras, más que solo simples saludos. Aunque no existiera la más mínima probabilidad de que yo le gustara, debería poder dejarle al menos una buena impresión de mi persona. Que viera en mí a alguien que busca superarse, aunque no lo consiga. Debería importarme una mierda lo que llegara a pensar de mí una fulana desconocida y tan distante de mí en múltiples aspectos. Tamara es doce años menor que yo, fuma y consume bebidas alcohólicas, tiene un tatuaje y es floja, posiblemente no sea muy inteligente, sólo acabó la secundaria y sólo ha tenido empleos mediocres y mal remunerados, ha pasado ya por muchas manos, ahora es la amante de un hombre casado, no es virgen, es muy fiestera y bailadora, es amiga de mujeres horribles y le gusta la música colombiana (puaf) y además no tiene buen culo. No hablo mucho con ella, apenas la saludo, si se llegara a dar alguna conversación de carácter extralaboral, no tendría absolutamente nada que decirle, tengo muy poco qué ver con ella y no considero que tengamos nada en común, salvo el de ser compañeros de trabajo, demasiado distantes en sus áreas y responsabilidades. Mi vida no tiene nada que ver con la de ella, y viceversa. Ella no ha pensado, ni piensa ni pensará en mí nunca jamás. No considero que tenga nada en común con cualquier mujer que me gustó, guste o gustará alguna vez en mi vida, salvo el de ser seres humanos vivos y que tengamos un hoyo en el cuerpo por el cual defecamos. Debería dormir de forma prolongada y sin interrupciones. Debería comprarme zapatos y lentes nuevos. Debería comprarme un televisor y un microondas. Debería de dejar de mirar tanta pornografía y masturbarme tanto. Este debería ser nombrado deshonrosamente el cuarto de la masturbación. Toda mi vida me he empeñado en buscar la virtud, toda mi existencia está en persecución constante por conseguirla.


10.10.2014. Ha pasado poco más de un mes desde que me mudé aquí solo. A veces cuestiono la utilidad de mis decisiones. He logrado ahorrar un poco de dinero. A veces me pregunto para qué quiero el dinero. Me es necesario para alimentarme, vestirme y pagar una vivienda. Con esto me sobra y me basta. No necesito más. No requiero mayores lujos ni tengo grandes ambiciones. El sólo hecho de poder volver a casa sano y salvo después del trabajo, dormir seis horas sin interrupción, levantarme fresco, desayunar bien, llegar temprano al trabajo, realizar un trabajo de calidad y sentirme bien por hacerlo, comer bien y volver sin contratiempos, procurar el mínimo de problemas en el trabajo y de nueva cuenta volver a casa sin contrariedades, es una bendición que debo agradecer, y con la que espero contar por muchos años. Este trabajo es lo único real que tengo. Me sostiene con firmeza. Me alimenta, me viste y me da un techo. Sería un total pendejo si renunciara algún día. En el trabajo soy alguien que inspira confianza y respeto. Soy alguien. Soy apreciado y tal vez envidiado, por el puesto que tengo. Sería una torpeza abandonar. ¿A dónde iría?.

Los sábados hago una breve visita a mi antiguo hogar. Llevo de comer a perrito. Cuando vuelvo del trabajo me siento extraño. Este cuarto jamás será mi hogar. Sólo es un sitio en el cual duermo. Mi hogar era donde estaba mi gordita bebé. Ella volvía aquélla cochina casa un verdadero hogar. Después con los hediondos de mis hermanos, esa casa volvió a ser una pocilga, por eso me fui. Por eso y porque quería estar solo. Quería saber que se sentía estar solo. Mantenerme por mi cuenta, ser autosuficiente, independizarme. Vivir solo. Porque ya tenía 33 años. Porque no había vivido nada. ¿Qué es vivir algo? ¿Entonces qué chingados he estado haciendo? ¿Qué es lo que realmente te quieren decir cuando te dicen : tu no sabes nada de la vida, porque no has vivido nada? Ahora, el hecho de que nunca haya cogido y embarrado con una panocha apestosa y padecerla y haberle sacado tres o cuatro engrendros demoníacos e intentar luego sobrevivir a través de los años con un sueldo miserable ahogado de deudas, mientras te vas volviendo obeso de cerveza no significa en absoluto que yo no haya vivido nada todavía.

Tal vez esté tirando el dinero. Tal vez esto no dure mucho y termine volviendo a la cochina casa. Tal vez, en un año, estaré escribiendo esta bitácora en mi antiguo cuarto. No tenía ningún plan cuando me fui. Sólo llegué aquí porque quería irme de la casa. No tengo ningún proyecto personal por realizar. No me siento obligado a cumplir una misión concreta. No sé cuánto podrá durar esto. No puede durar por siempre. No soy feliz, ni me siento libre. Me falta mucho para ser feliz.

Solamente podría ser verdaderamente feliz el día que cumpla mi sueño. Me gustaría poder algún día hacer algo relacionado con el arte. Una expresión artística genuina. No sé, una pintura, una escultura, una novela, una canción. Bueno, una canción no. Poder hacer algo relacionado con el arte y vivir de ello. Descubrir que siempre tuve el talento. Confirmarlo. Solamente ese día podré ser feliz. Aunque la verdad jamás me he empeñado por intentarlo. No creo que pueda ni siquiera dar el primer paso. Sea por pereza, miedo, falta de talento y exceso de ignorancia de muchas cosas. Tal vez nunca haga nada por conseguir nada. Lo estoy haciendo ahora.

Nada es fácil. Enseñarle algo a alguien es una cosa en realidad, verdaderamente difícil. Lo único que podemos hacer, es estar ahí, al lado de la persona, acompañándola. Responder sus dudas. Corregirla si se equivoca. Levantarla si se tropieza. Y entonces, tal vez, algún día, quizás si contamos con un poco de suerte, si esa persona realmente quiere hacerlo, finalmente aprenderá algo. Tengo un chingo de sueño.


11.10.2014. He tenido un sueño extraño. Describiré dos sueños extraños. Me apresuraba para ir al trabajo. Iba en el camión. Me tocaba un turno de noche, por lo que ya eran como las seis de la tarde. Recuerdo un leve altercado con un anciano, al que accidentalmente golpeé un poco al momento de levantarme de mi asiento. El anciano enfureció y me dió un pellizco en un brazo. Solo lo volteé a ver con cara de disgusto, por toda respuesta. Me bajé del camión y me encaminé hacia la estación del metro. Entre toda la multitud que cruzaba la calle, vi a mi hermana llamándome. Fui hacia ella y quiso abrazarme pero me aparté, ella también hizo lo mismo, al percibir mi desdén. En la esquina había una casa grande, como un salón de fiestas, había alguna gente dentro, amigas suyas. No saludé a nadie al entrar, aunque me pareció que las mujeres reparaban poco en mi presencia. Entendí que era un cumpleaños de su hija, mi sobrina. No puedo quedarme mucho le dije, miré un reloj y tenía media hora disponible. El ambiente era silencioso y gris, tal vez ya estuviera por terminar el convivio. Había algunos niños corriendo y jugando pese al ambiente apagado. Había globos pegados a las paredes, algo de pobre decoración. No había música, sólo una pobre luz natural iluminaba el lugar. Comprobé que había muy poca gente. No era una fiesta muy animada, pero mi hermana sonreía, y Valeria parecia estar a gusto. Me sentía muy incómodo. Nunca me han gustado las fiestas ni las reuniones sociales de ninguna índole, sean animadas o aburridas. Me senté en una mesa alejada y una señora desconocida me sirvió unos tacos feos. Miré el lugar detenidamente. Ya no era un salón tan grande, mas bien era como una casa improvisada, como de alquiler. Tal vez mi hermana viviera allí. Fin del sueño.

Otro sueño extraño. Caminaba de noche por una calle mal iluminada. Escuchaba el lejano sonido de una pelota rebotando. El sonido me guiaba. Cuando me acerqué vi a una persona jugando con la pelota. Era mi madre. Lanzaba la pelota hacia arriba; pese a su pobre condición física, lograba lanzarla tan alta que se perdía en lo oscuro. Luego caía y rebotaba ruidosamente varios metros lejos. Mi madre no podía atrapar la pelota. Eso la ponía triste, su expresión era la más triste que podía imaginar. Se movía débilmente para buscar dónde había caído la pelota. Yo trataba de ayudarla, de participar en su juego. Pero ella me ignoraba, era como si yo fuera invisible. Le hablaba pero no parecía escucharme. Me dieron muchas ganas de llorar. Me desperté con lágrimas. Este sueño lo tuve casi un mes después de que muriera mi gordita bebé.

Valeria me causó tristeza y mucha lástima el día de hoy. Pobre niña, debió pensar que no siento el más mínimo afecto hacia ella. Pero qué puedo hacer, así soy. Antisocial y antipático hasta la médula. No puedo ser de otra manera. Aún así debería poder hacer algo por ella. Ahora mismo no podría hacerlo, con el minúsculo sueldo que gano solo puedo ayudarme a mí mismo. Además Nubia ya me debe muchas. No debería ser así. A veces quisiera de corazón que Valeria tuviera una infancia más feliz. Lleva para su corta edad dos desgracias que conforme pasen los años marcarán su vida irreversiblemente. La primera es el divorcio de sus padres, aunque éste se dió cuando ella tenía dos años, sin duda es algo que en cierta forma la ha hecho sufrir. La está haciendo sufrir mucho ahora, es algo que no puede ocultarse. La segunda desgracia es la más grande: tener una madre de la calidad de Nubia. Ser hijo de una mujer tan conflictiva e inestable emocional y laboralmente. que para absolutamente nada se acerca al ejemplo de madre que tuvimos nosotros, perturbaría y desgraciaría la vida de cualquiera. Me da mucha lástima esa niña. Nosotros fuimos más afortunados que ella. Es una niña chiflada y malcriada como muchas, pero mueve a la compasión. Ella fue el pendiente más grande de mi madre, a menudo la veía llorar por ella. Decía, pobre niña, qué va a ser de ella. Pero en este preciso momento, como en muchos, esa misma cuestión cabe para mí mismo: ¿Qué va a ser de mí también?. Mi excuñado debería tomar más parte, él tiene más obligación. Jodido cabrón, solo es padre dos días a la semana.

Aún así debería hacer algo por ella, cualquier cosa por mínima que sea que contribuya en algo a su bienestar debería hacer un poco de diferencia. No puedo ser egoísta para siempre. No es lo que Buda predicó. No puedo cerrar los ojos ante esto. Me entristece y me preocupa ahora, no he dejado de pensar en ello toda la tarde. Quiero ayudarla en memoria de mi gordita bebé, ella sólo quiso ayudar a Nubia por Valeria, porque la quería mucho. Lo haré solo por ella, en recuerdo de ella.

Es jodidamente triste tener que preocuparse constantemente por alguien. Por eso nunca tendré hijos. Todo lo que alguna vez fue nunca volverá a ser y todo lo que alguna vez será no existe por que no ha sucedido, el presente es lo real y el tiempo va en línea recta, compartimos el mismo destino que es la muerte....no podemos evitarla ni detenerla, ahora... piensa en lo que deseas hacer antes de morir, vive el ahora... por que la muerte llegará.


17.10.2014. Es una noche apacible. La semana que viene voy a empezar un curso de inglés en el trabajo. La verdad no me interesa mucho, pero debo mostrarme entusiasmado. Debo preparame bien, el objetivo es ser bilingüe cueste lo que cueste. No me siento muy animado, la verdad he descubierto que no me gusta hablar ni siquiera en mi propio idioma. No soy muy conversador ni sociable, por naturaleza tiendo al silencio y a la soledad. Por eso me he recluído aquí. Lo más importante es dormir bien. Dormir bien es la clave del éxito.

A veces pienso en mi futuro. De si seguiré viviendo aquí. ¿Podré echar raíces en este lugar? ¿Qué es exactamente echar raíces, árbolillo? ¿Pagaré renta toda la vida? El resto de mi vida. Me angustia imaginarme anciano y apestoso, abriendo con cada vez más dificultad la puerta de este cuartillo. Luchando contra las mareas de mierda, al volver un día de lluvia torrencial. No siempre será así. Tal vez siempre será así. Pensaba en suicidarme antes de los cuarenta. Nadie debería vivir más de cuarenta años. Jamás tendría los huevos para hacerlo. Mi padre es viejo, podría morir dentro de poco. O podría asistir ir a mi velorio. Mi perrito morirá dentro de poco. Será un día de mucha tristeza. Me preocupa que mis hermanos no le den de comer, que no vean si tiene agua. Fue un perro feliz por breves épocas. Aunque nunca pudo copular.

Mientras me dirijo a la estación del metro, en las mañanas, a veces puedo ver a una chica que me parece bonita, pasa en contrasentido al mío. A veces no la veo. Trato de calcular bien el tiempo. Salir a la misma hora, con la esperanza de topármela. No es la primera vez que lo hago. Son sólo breves instantes, los que pasa cerca mío, pero su físico y presencia son suficientes para hacer temblar mis piernas. Me gusta experimentar esa sensación de apendejamiento. Ni siquiera me ve, solo mira hacia el frente y sigue su camino. Va pensando en sus cosas. Me dan ganas de seguirla discretamente un día, ver hacia dónde se dirige, seguirla como una sombra. Pero esos días ya pasaron. Quizás sea una estudiante. No es excepcionalmente guapa, pero me gusta ver su figura. Tiene buena silueta. Me gusta ver chicas bonitas. No soy un anormal degenerado. Me la imagino con una faldita bien ajustada. Sería un sueño poder recostar mi cabeza en su regazo. Debería poder ver mujeres bellas más a menudo. No como los adefesios de mi lugar de trabajo. Mujeres horribles. No sé de dónde salen tantas y tantas mujeres gordas y pelangochas. Son más feas que una blasfemia, y una blasfemia no sería nunca tan ofensiva como la fealdad de estas vulgares féminas.

Por eso el día que vi por primera vez a Abigail, hace más de dos años, me conmocioné como lo hice. Sabía perfectamente en algún rincón de mi cerebro, que una chica así como ella, con su figura delgadita, con su caderita bien definida, con sus nalguitas redondas y bien paraditas, MUY PERO MUY DÍFICILMENTE volvería a pisar otra vez mi lugar de trabajo. Ese tipo de chicas no se ven todos los días, por lo que resulta una caprichosa mezcla de destino y suerte poder coexistir bajo el mismo techo durante unas horas al día con un especímen femenino así. Para mí era una ilusión verla todos los días, era un deleite mirarla caminar, sonreírme a veces. Imaginar y fantasear como un tontorrón que ella era la chica que el destino había reservado para mí, y que algún improbable día pudiera suceder algo entre nosotros, sin yo hacer nada. Abigail me hacía temblar al estar cerca de ella. Me ponía celoso a la distancia, cuando la veía platicar con otros, cuando reía de algún comentario que le hacían. Me daba coraje no poder tener ninguna relación de ninguna índole con ella. Las contadas veces que hablé con ella, (sobre cosas del trabajo) recuerdo lo agitado que se ponía mi corazón. Todavía ingenuamente albergaba la esperanza de que los astros se alinearían y confabularían providencialmente para que me la pudiera coger de verdad. Pero ella me demostró con su comportamiento indirectamente cuán alejada estaba de mí en realidad. Aún así, pienso a la distancia, que todos deberíamos tener en nuestra vida a una chica así, en nuestro lugar de trabajo, que pueda estar constantemente agitando nuestro corazón. Sentir que respiramos con dificultad. Aunque nunca lleguemos a nada, necesitamos una Abigail en nuestro camino, aunque sólo sea para pasar cerca de ella sin pena ni gloria. Recuerdo haber marcado en un pequeño calendario los días que ella faltaba al trabajo. Los que regresaba. Su cumpleaños. El día que se fué. El trabajo me pareció desabrido, ya no había nada bueno qué ver. Después la encontré en Facebook, me bajé todas sus fotos y todavía al día de hoy de vez en cuando checo para ver que anda haciendo. Se casó. Se divorció. Ahora anda con un pelón feo tatuado. Es una vida muy diferente a la mía. Ella era (es) demasiado distinta a mí. Nuestros caminos jamás estuvieron diseñados para cruzarse. Yo estoy diseñado para no cruzarme jamás con alguna chica que me guste y me obsesione.

Tamara es bonita, pero no me hace sentir las cosas que Abigail provocaba en mí. No me causa la lujuria que sentía en aquél entonces. Su cuerpo no se parece al de ella, tiene ciertos encantos pero le falta mucho. Por eso Tamara no me duele tanto. Abigail sí me dolió mucho. Anduvo un tiempo con un guarro del trabajo, los vi besándose una vez. Me sentí descorazonado, me hizo sentir bien pinche sin darse cuenta. Sin saberlo nunca, me rompió el corazón. Siempre fué bien puta. Ella ya tenía novio en esas fechas. Quizás algún día caiga de nuevo en el trabajo, como mucho(a)s mediocres han vuelto, para ganar un sueldo centavero. La empresa crecerá, de eso no tengo duda, habrá cabida para muchas más chicas en el futuro, pero hasta el momento no he vuelto a percibir en ninguna de ellas la esencia de Abigail. Recuerdo que incluso para sentirme un poco mejor, y componerme un poco del desprecio que sufrí, miraba los cuerpos y los rostros de otras jóvenes ávidamente, en el metro, en la calle, en las tiendas, y entonces los comparaba mentalmente y me decía: Mira, esa chica está mucho mejor que Abigail, no sé porqué te deprimes, chicas como ella abundan, no es la única, algún día estarás con alguna de ellas, (ja).Cuando una mujer fea me trata indiferentemente no me doy cuenta, sé perfectamente que no me gusta ni yo a ella, y no me importa. Pero si la chica me parece guapa y me trata indiferentemente me provoca ciertas molestias internamente. No es que me sienta incompleto, creo erróneamente que me hace mucha falta vivir lo que es sentir el afecto (o mínimo la atención) de una joven que me parezca físicamente atractiva de manera carnal, pero no caeré en el engaño ni en las apariencias, por muy buenas que estén o parezcan estarlo. Voy a dejar atrás estas cosas. Ya no más Abigails, ni Tamaras, ni chicas de camino al metro. Sólo aprender inglés y trabajar e ir a darle de comer al perrito.

Yo soy mi propio maestro y mi propio alumno. Muy malos, por cierto. Tal vez algún día, el mal alumno que soy aprenderá algo valioso de su pésimo maestro. Espero que la lección valga la pena. Aunque de momento, lo más importante que he aprendido es que es necesario dormir bien.


26.10.2014. He aprendido a apreciar los días en que puedo volver a casa sin tener que sufrir por la lluvia. I have learned to appreciate the days I can back to home from job without to have to suffer about rain. Por más que he intentado despegarme algunas horas de la computadora para hacer algunas labores domésticas, cada vez me resulta más difícil. Every time I find it more difficult. I have to work, I must be more responsible. I must to do some exercise. I wish I could to have a little bit of eagerness in my troubled heart. I would like to have more confidence in myself. I would like to have a perfect body with a great cock too, and instead, I'm slightly paunchy, with a creepy penis. Well, creepy is not the appropriate word. I should not use that word. Today I went out to buy food, and cheerfully I love to masturbate so much!.

No creo plenamente en Dios. No puedo creer absolutamente en nada que no vean mis ojos, o no pueda comprobar empíricamente a través de mis propias vivencias personales. No he visto a Dios a mis 34 años. He visto mucha mierda y desgracia arrastrándose por el mundo. He visto maldad e injusticias. Personalmente la única desgracia que me ha tocado vivir ha sido la muerte de mi madre. Pero eso es algo que todos los hijos alrededor del mundo experimentan diariamente. La vida y la muerte se suceden con rutinaria cotidianeidad. No me creo un ser especial, ni con una misión especial y única que tenga que cumplir en este mundo. No quisiera vivir muchos años, no deseo llegar a viejo. Nadie debería vivir demasiado tiempo. Como diría el buen Cobain, es mejor arder que consumirse lentamente. Personalmente opino que hay dos pésimas cosas que un ser vivo puede llegar a hacer en esta vida. La primera es nacer. Pero eso está completamente fuera de su control, simplemente es arrojado al mundo de manera involuntaria, no es su decisión, sólo nace nefastamente. La segunda peor cosa que puede hacer este nefasto individuo ya estando aquí es reproducirse. Producir vida. No tiene sentido alguno ya, el mundo no necesita más seres humanos. La especie humana está condenada a la extinción de todas maneras, sin importar lo que haga. Ese es su destino, pero hay mucha gente ignorante que no lo entiende.

Mi madre murió creyendo en Dios. A veces reflexiono y concluyo en que es algo realmente muy bonito creer en cualquier cosa, (así sea un unicornio rosado), aunque no se entienda exactamente porqué. A veces creo que tanta imaginación humana colectiva a lo largo de los milenios, pudo haber creado en algún lugar, en algún universo paralelo, un lugar como el Cielo, un paraíso cubierto de nubes donde eunucos alados revolotean y canturrean al unísono y un anciano gigantesco (pero sin pene) ataviado con albas túnicas coexisten verídicamente. O algo así. Quisiera creer en Dios. De verdad. Sin saber porqué. Pero no el que enseñan las religiones. Dios está más allá de las religiones y los sistemas de creencias. Ahora solo sé que mi madre está muerta. Está enterrada en un panteón lejano. Planeo ir. No tiene ningún sentido, no lograré nada. No significa nada. Pero iré. No he ido más que una vez, en su entierro. En un mes se cumple un año. En un año no han pasado muchas cosas. Eso es la vida para mí, que no pasen muchas cosas. Si no tengo porqué hacer algo, no lo haré. Pero si lo tengo que hacer, trataré de hacerlo rápidamente.

Me prometo a mí mismo no descargar más pornografía. No planeo borrar mis poco más de 50 gigabytes de porno, aún me puede ser muy útil en las frías y solitarias noches novembrinas y decembrinas que se avecinan. Pero ya basta por el momento de buscar y consumir contenido en internet de ese tipo a partir de ahora. No quiero volverme un adicto obsesivo y pajero empedernido, si es que ya lo soy o me falta poco. No quiero esclavizarme por un vicio así. La pornografía no me vuelve el mejor ser humano que estoy buscando ser. Tengo sueño.


Dedicado a ese gracioso movimiento que hacen las chicas para arremangarse los pantalones, realzando con esto sus nalgas

Texto agregado el 04-01-2015, y leído por 79 visitantes. (0 votos)


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