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Inicio / Cuenteros Locales / mividaeneldesierto / Mi Vida en el Desierto (Noviembre 2014)

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01.11.14 Una madre lo es todo. Estos días me han parecido muy tristes. Pronto comenzará el frío. Mi madre se la pasaba muy mal apenas empezaba el frío. Ella se fue en noviembre pasado. Cada día la recuerdo más y me pone más triste. No puedo escribir esto sin que se me forme un nudo en la garganta. Ella era lo más importante en mi vacía vida. No fui el hijo que ella esperaba. No hice cosas importantes o destacadas que la hicieran sentirse más orgullosa de mí. Fuí un hijo ordinario y flojo. No terminé una carrera, ni tampoco me vio conseguir un empleo sobresaliente. Todo lo que se me ocurrió hacer fue estar lo más apegado a ella en sus últimos días. Cómo hubiera querido ser yo el enfermo, o sentir la mitad del dolor que experimentaba en sus últimos años. Pero ya está. Yo también moriré. Al menos ella me tuvo a mí a su lado hasta el final. Yo moriré solo, puedo afirmarlo, pero no es congoja ni resignación. No quiero escribir mierda pretenciosa. Deseo estar solo, en el fondo de mi alma ése es mi único anhelo. He decidido hacer este viaje solo, hasta donde pueda sostenerme. A nadie le importa mi vida. Pero aún tengo a mi padre y a mis hermanos. Nunca me cayó bien Jorge. Aún sigo sintiendo que él fue el preferido de mi madre, supongo que porque logró hacer algunas cosas que yo no hice. Pero para mí es el ser más ojete que haya conocido en la vida. La razón principal por la que me fui fue por él. Ya no aguantaba seguir cohabitando bajo el mismo techo que el ojete ése. La otra fue porque de verdad quería experimentar lo que era vivir solo. Puedo jactarme de ser el único en estos departamentos que vive solo. El resto son parejas. Pero no los he escuchado copular.

Ahora, el chiste es que esto no es un experimento. Es un proyecto de vida. Voy a vivir solo en este cuarto por treinta o cuarenta años, los que dure mi vida. La vida es corta. Deseo que mi vida sea aún más corta. Estaré en este cuarto mientras pueda seguirlo pagando. Eso depende de que continúe trabajando regularmente, con buena salud y ganando más o menos. La verdad sería mentira decir que gano bien en estos momentos, nunca he sabido lo que es tener un sueldo alto, o medio alto, siempre me han dado migajas, pero con las migajas puedo vivir medianamente yo solo, creo. No aspiro a un salario alto, ni a más responsabilidades que las que tengo en mi actual trabajo. La idea de permanecer cuarenta años en un trabajo, me agobia y no me deja dormir. Posiblemente con el tiempo, ocupe el lugar de Marcelino algún día en el futuro. Pero yo soy demasiado diferente de Marcelino. No funcionaría de la misma forma. Ellos quieren que yo sea otro Marcelino. Eso me dijeron cuando entré. Tal vez haya alcanzado ya mi nivel de incompetencia. Mientras sea un simple asistente, todo marcha bien para mí. Pero cargar con todo el peso de un puesto importante, como el de Marcelino, es otra historia. Marcelino nunca se irá, de eso estoy seguro, aún es joven, podrá continuar fácilmente otros veinte años o treinta años. Si me quedo y no consigo algo mejor seguiré siendo su esbirro. No está mal ser el patiño de un patiño, debo asimilar el concepto. Check the meaning.

Me sigue gustando algo Tamara. Aún mi corazón la añora, pero ya la cosa es demasiado diferente a hace seis meses. Antes me animaba al menos a buscarle algo de plática, ahora apenas y si le contesto las muy contadas veces que por motivos del trabajo me habla. No debo mirar directamente sus ojos. Debo ser más fuerte, debo convertirme en una piedra. Debo buscar refugio en otras actividades. Debo comenzar a construir el camino de (lo que creo que son) mis sueños. No quiero cambiar, estoy a gusto así como estoy. Debo adquirir el hábito de cambiar. De dormir más temprano todos los días. Ya no quiero masturbarme tanto. A veces imagino mientras estoy acostado boca arriba, tratando de conciliar el sueño, que Tamara se sube desnuda arriba mío, y empieza a besarme, yo puedo libremente acariciar su suave piel, disfrutar del perfume de su cabello, recorrer con mis manos las suaves formas de su cuerpo, mientras le digo palabras de dulce amor, (wtf!) me gusta más esta Tamara de mis fantasías que la que existe en el mundo real, con todos sus defectos y vicios, además puedo añadirle generosamente aún más atributos físicos que la Tamara real no tiene en demasía, como por ejemplo, su culo y sus tetas pequeñas. Y claro yo tambén hago lo mismo comigo, me añado algunos centímetros, sólo algunos...


***









Jorgito (mi hermano mayor con síndrome de Down) ya tenía 14 años pero todavía quería salir a pedir Halloween. Esperaba con ansias el dia, faltaba una semana. Yo también lo esperaba, pero no con tanto entusiasmo como él. «Ya estás muy grandecito para eso,» le decía mamá, pero Jorgito replicaba «¡Yo quiero, yo quiero!» y lloraba y berreaba que se ponía insoportable, así que a mamá no le quedó más que conseguirle el disfraz de superman que tanto quería, le compró el traje (que le quedó muy apretado) y Jorgito andaba todo el día con la capa roja brincando de sillón en sillón, hasta que rompió un angelito de cerámica y entonces mamá le hizo como que le quería pegar y Jorgito se hizo bolita con la capa, «No me pegues, mamita» y ella ya no le pegó y lo abrazó, «¿Cómo crees que te voy a pegar si tú eres mi angelito de carne y hueso?» Mamá era muy buena, la mejor del mundo, a mí me compró el traje de batman, pero Jorgito decía que superman era mejor y me pegaba, y yo le decía que superman le chupaba las bolas a batman, y el me pegaba en los huevos y entonces yo sí le daba unos patadones y mamá nos veía pelear y ella sólo me pegaba a mí, pero la verdad no me pegaba recio y no me dolían para nada sus golpes. Entonces se llegó el Halloween y salimos con mamá, hacía fresco y las calles estaban muy oscuras, había poca gente afuera y como que ya no daban tantos dulces, a la gente ya no le gustaba tanto el Halloween, pero Jorgito superman gritaba a todo pulmón «¡¡¡¡Nooooche de brujas, Halloweeeeeen!!!» y mamá decía «No grites tan fuerte» y una señora si salió y nos dió unas paletas de mango con chile, y Jorgito se las iba comiendo, «No vayas a comer muchas, porque te va a doler la panza», le decía mamá, y luego caminamos mucho rato por las calles de la colonia, pero la gente no salía, y si salía no daban dulces buenos, y entonces mamá dijo: «Ya vámonos para la casa» y Jorgito no quería porque su calabacita no estaba llena, pero ni modo tuvimos que hacer caso y Jorgito iba llorando bajito, yo también estaba algo tristón, y mamá nos abrazó mientras caminábamos de regreso. Cuando llegamos a la casa, ella fue por una bolsa grande de dulces y nos dió un montón a los dos, «No vayan a comérselos todos ahorita, son para toda la semana» y entonces Jorgito y yo abrazamos a mamá y ése fue el mejor Halloween que recuerdo, definitivamente mi mamá era muy buena. La mejor del mundo.







12.11.14 No tengo claro qué es lo que debo exactamente hacer con mi vida. Los fines de semana mayormente los paso encerrado, sin hacer absolutamente nada. Veo recostado algunos videos curiosos, algo de porno, más videos curiosos, más porno, cuando me doy cuenta tengo hambre y salgo a comprar algo, regreso a lo mismo, cuando me doy cuenta el día ya se acabó y mi ojos se sienten ardorosos de tanto ver el monitor. Los lunes lo paso muy mal, me siento muy cansado, somnoliento, con mucho dolor de espalda. El martes me recupero un poco y así el resto de la semana. De nuevo el sábado con la rutina de enclaustramiento y masturbación. Va a empezar a hacer mucho frío a partir de ahora. He tenido suerte de todas maneras, tengo una gran suerte. A partir de mañana voy a empezar a ir al trabajo mucho más temprano. Si se reduce la carga de trabajo difícilmente tendré oportunidad de hacer tiempo extra. Con las clases de inglés, solamente me quedarán los viernes y los sábados disponibles. Ojalá este mes pueda haber chance de ir al menos un sábado, sino podría tener algunas dificultades. No he logrado ahorrar nada. No me preocupa mucho cuánto gasto ahora, pero dependiendo de cómo termine el mes, vería si es necesario replanificar. Espero nunca verme en una situación desesperada por asuntos de dinero, como mi hermana. Pronto vendrá el aguinaldo, pero lo que sí está más que claro, es que no compraré la computadora de mis sueños. No la necesito, tendrá que esperar. Quiero comprarme unos buenos zapatos, unos buenos lentes y un microondas.

Algún día llegará que sienta que mi vida realmente si sirve para algo, pero no tengo prisa. A estas alturas de mi vida sé perfectamente bien cuáles cosas son las que no quiero en mi vida, pero aún no estoy plenamente autoconvencido sobre las que quisiera hacer o tener. No quiero aprender inglés, pero tengo que fingir que me ilusiona sobremanera. Me causan mucho estrés y nerviosismo las clases de inglés después del trabajo. Personalmente mi intención no es caerle bien a nadie. No me interesa hacer amigos en el trabajo. Sólo me interesa ir a trabajar y hacer o intentar hacer un trabajo de calidad. No me importa la actitud de otros hacia mí, nada me afecta porque nada tiene qué ver conmigo. Nunca necesité amigos en 34 años, los amigos no sirven para nada. Amigos nadamás los huevos. Existen muy pocas personas con mis características en este mundo. Podría ser amigo de ellas, tal vez, si las conociera, pero en este plano existencial no me he topado con ninguna. Aunque bueno, se vuelve más difícil encontrarlas si rara vez salgo de mi aposento. Es muy difícil para mí tener amigos. No creo tener nada en común con nadie. Ni con mi propia familia. Tiendo a ser reservado, serio y poco sociable. Ese es mi verdadero ser. Jamás iré a ninguna posada del trabajo. Si alguna vez me animara a ir a alguna, probablemente terminaría sentado en un rincón, tomando soda mientras cuento los minutos hasta que se acabe el suplicio. Para mí las fiestas, o reuniones sociales son un martirio. Tengo ciertas-malas y escasas experiencias, pero sé perfectamente de qué van esas tertulias. Música horrible (grupera, regional, de banda (puaf)) hipocresía al por mayor (apariencias y condescendencias, léase lameculismo), bebidas alcohólicas, (jamás he probado una cerveza en mi vida), bailes rídiculos (baila como un mono), pláticas estúpidas y vacías, (no me interesa formar parte de esas conversaciones) risotadas de mujeres horrendas y algún discurso aburrido. No soy un amargado. Me amo y me odio a mí mismo mejor que nadie. Sólo quiero estar solo. Platicar conmigo mismo. Me gusta platicar conmigo mismo. Yo mismo sé hacerme compañia en soledad. Pero es difícil también, a veces. El problema de tomar la decisión de vivir solo durante toda la vida es que existen momentos donde el espíritu se tambalea tontamente, y por instantes breves de falsa ilusión crees que en realidad se enciende una tenue lucecita estúpida que te hace creer que en realidad todo esto es una fachada, que muy en el negro fondo del abismo de tu alma en realidad siempre esperaste creer que existe el verdadero amor y la media naranja o media papaya o (o dos papayas, que es lo que en el fondo ansiamos los hombres) y se va a cruzar un día en tu camino con toda la fuerza de la pasión y el romanticismo existentes, y una bella historia va a comenzar y a cubrir y llenar felizmente tu vida para siempre, pero es un engaño, es una mentira, un cuento de Disney. Mis ojos están pesados.



22.11.14 Me duele el estómago desde la semana pasada. Tal vez es sólo nerviosismo. Me la he pasado muy mal en las clases de inglés. No he logrado controlar mi nerviosismo y he quedado en ridículo. Tal vez debería dejarlo, pero qué pensarían de mí. Tuve dos experiencias negativas en mis tiempos estudiantiles, fueron ocasiones donde leí en clase y me entró un ataque de pánico. Tartamudeé y todos se rieron de mí. Nunca logré superar ese trauma. Ahora me persigue. Talvez esta sea una buena oportunidad para dejarlo atrás, o seguir con este peso en mi corazón. Pero no es lo más importante. Maldita sea la hora que acepté tomar el curso. Para mí aprender inglés es algo tremendamente difícil, es un largo camino. Soy pésimo en el listening aún, y en el speaking soy una nulidad. Me falta tener más confianza en mí mismo. Y practicar más. Soy muy inseguro y tengo miedo de fallar. Cuando entro en terrenos desconocidos, me bloqueo por completo, eso es lo que está sucediendo. Es una prueba muy difícil, implica esfuerzo y compromiso, dos cosas que nunca han ido conmigo. Siempre he dejado las cosas a medias. A mi gordita le hubiera gustado mucho que yo hubiera estudiado inglés o lo que sea, que continuara estudiando, formándome, si estuviera viva me apoyaría. Incluso me pagó unos meses en una escuela pinchurrienta donde no aprendí nada, hasta que abandoné. Si acaso algún día llego a aprender inglés lo haré solo por ella, no por mí. A mí no me sirve aprender inglés, no pienso utilizarlo más que para fines curiosos. Para mantener mi mente activa, no pienso hablarlo en público realmente. A veces en el trabajo han caído visitas de gringos, pero dudo mucho que se dirijan conmigo, sería una situación realmente anecdótica (y caótica). Ahora, hay trabajos muy bien pagados donde saber inglés es ventajoso. Si yo fuera alguien ambicioso podría intentar acceder a ese tipo de trabajos. No me gustaría trabajar en un call center. La verdad cada vez me doy más cuenta que no me gusta hablar ni en español. Soy silente e introvertido por naturaleza, no se puede hacer nada, it can´t be helped. Quiero mantenerme sencillo hasta el final, cualquiera que éste sea.

He visto por aquí mucha mierda pretenciosa. Culos listos que se creen que dan una imagen de altanería y status con su vestimenta y lenguaje corporal. Salen en sus autos caros y su bufandita gay o una boina o sombrerito ridículo y suben a la nena que va más o menos a la par que ellos. Miran y le hablan al resto de la gente que no va en su mismo canal como retardados o discapacitados, quizás creyendo que la mierda amontonada que llevan cargando huele un poco mejor. Jamás podría ser como esa gente. He aprendido poco a poco a pasar por su lado en la calle, en las tiendas, donde sea que me tope un grupito de ésos, sin bajar la cabeza y con naturalidad. No soy inferior a esos imbéciles. Mi ropa es modesta, y no me interesa entrar en banalidades. No quiero pertenecer a ese mundo de decadentes apariencias. Por que eso es lo que ellos hacen, compiten entre ellos todos los días, se retan pendeja y subliminalmente a ver quién trae las mejores garras o la mejor nalga, a mí la verdad me aburre esa visión de la vida. Yo prefiero tener pocas cosas, dinero o ropa, pero conseguidos por mí mismo, por mi propia capacidad y mis pobres medios, pero míos. La mayoría de ellos ni trabajan seguramente, sus padres son los ricachones no ellos, así que se pueden meter el sombrerito por el culo. Ni retrasado mental me pondría un sombrerito de ésos.

A veces cuando veo los maniquíes femeninos en los supermercados, me dan ganas de palparlos, pero cuando me acerco me da tanta pena que alguien me observe y huyo cobardemente. Algún día lo haré. Tengo un corazón, definitivamente. A veces cuando veo los maniquíes femeninos en las secciones de lencería de las tiendas, al mirar las formas y las curvaturas, es inevitable no traer a mi mente el recuerdo de Abigail. Ella hubiera estado bien para mí, en otro universo paralelo, donde yo hubiera tenido más huevos para acercármele y ella no hubiera sido tan zorra. Tengo sueño y debo practicar inglés, como sea porque no puedo permitirme más clases haciendo el ridiculo. Estoy quedando mal ante mis superiores y debo mejorar, demostrar que estoy a la par que ellos. Pero es un camino muy largo y difícil.



30.11.14 Ayer mi madre cumplió un año de muerta. El frío me hace recordarla. Mis recuerdos buenos y malos con ella van y vienen intensamente, recuerdos de días tristes y felices, días grises y amarillos, ella quería verme feliz. Atesoro un papelito donde ella me compuso un acróstico, ella solía hacerlos para sus amistades, cuando llegué aquí lo pegué en el espejo de la habitación, y siempre que lo leo me dan ganas de llorar, es un mensaje que me dejó donde básicamente me pide que le eche ganas a la vida. Que logre mis sueños, que los realize. Yo no sé cuáles son mis propios sueños. Una persona que no tiene sueños propios es un barco a la deriva. Siempre sentí, sobretodo cuando ya crecí un poco más, que nuestra visión de la vida era muy diferente. Ella tenía una cultura distinta, una personalidad contrapuesta a la mía. Ella era sociable, platicadora, muy trabajadora, emprendía pequeños negocios, siempre se mantuvo activa y enérgica hasta donde sus fuerzas se lo permitieron. Luego vino el declive con lo de su enfermedad terminal y pagó sufridamente toda la desidia y descuidos hacia su propia salud en sus últimos años. Nunca nos decía nada de lo mal que estaba porque no quería preocuparnos. La vida de las mujeres es más difícil que la de los hombres, siempre parecen estar en un condición más vulnerable, en casi todos los niveles. Recuerdo que mi madre en los últimos días que estuvo consciente me dijo varias veces que me quería mucho. Yo no se lo decía tanto, pero ella lo sabía muy bien. En el velorio no lloré, ni demostré sentir aflicción alguna, tal vez porque ya estaba cansado de verla sufrir y quejarse, y fue un alivio para mi sentir que ella ya por fin descansaría, y ya no tendría que pasar más fríos y subidas de presión, y padecer más medicamentos, hemodiálisis, inyecciones y transfusiones que ya no le hacían absolutamente nada. Fue diferente a verla morir repentinamente, por ejemplo, de una caída donde se hubiera golpeado la cabeza, como le pasó dos veces, tuvo mucha suerte porque otros pacientes que conocimos en su situación tuvieron muertes más tediosas. Una vez soñé que llegaba del trabajo y me la encontraba lavando los platos muy penosamente, y yo le decía deje eso ahorita los lavo, y ella se enojaba y me decía dejame todavía puedo hacer esto, me vas a tullir. No fue un sueño. No sé si está en el cielo o si se convirtió en un angel que ahora cuida de mí, pero a veces con la más infantil de las inocencias quiero fuertemente creerlo, para no sentirme tan inmensamente solo. La verdadera soledad es ésa, cuando de plano ya no tienes a absolutamente nadie que se preocupe seriamente por tí. Por eso no me siento completamente solo aún, sé que tengo a mi padre y hermanos, aunque ya tenga buen rato sin hablarles siquiera. Esa situación me enorgullece y me incomoda al mismo tiempo. Me envilece, supongo.


No suelo comer en el trabajo. El otro día fui a una tortería. Me senté a esperar mi comida y luego entró un señor joven, como de unos cuarenta años, llegó rogándole a la dueña del local que le comprara unos dulces que vendía. Le explicó que estaba muy malo del hígado, que estaba en la última etapa de una cirrosis terminal y que ya los médicos lo habían desahuciado. La señora no le dió nada, así que fue a mi mesa y me repitió exactamente todo lo mismo, a mí me dio bastante tristeza su historia y le compré unos dulces, sin decirle nada. Entonces él se puso a llorar y me mostró una hinchazón muy fea que tenía en el abdomen y me dijo que ya estaba resignado a morir, tirado por ahí cualquier día. Que ya tenía mucho sin tomar una cerveza y esa mañana se había tomado una, y vomitó mucha sangre. Me decía que tenía un hijo pequeño al cual mantener y lo quería procurar hasta donde aguantara. A mí no se me ocurrió decirle nada, pero él hizo que le prometiera orar por él. Le dije que sí. Luego agarró su bolsa de dulces y salió llorando. Me quedé pensado en el triste destino de mucha gente. A ese señor yo le había visto pasar vendiendo conos de dulce, creo recordar. Solo que no lo recordaba bien porque se veía muy demacrado ese día. Si a mi me diera una enfermedad terminal, lo tomaría muy mal supongo, pero creo que en el fondo me sentiría agradecido porque la verdad no deseo morir viejo. Pero sería estúpido desear una enfermedad que te va consumiendo física y mentalmente. Lo razonable es antes hacer un último acto de valentía. No te conozco y no puedo ayudarte, pero quizás nuestros destinos no sean del todo distintos. Jamás cometeré el aberrante error de cargar con el lastre de la descendencia.



Dedicado al prolongado y fétido bostezo de un gato

Texto agregado el 11-01-2015, y leído por 57 visitantes. (2 votos)


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