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El tapete blanco

Hacía poco tiempo que se preguntaba por el tapete blanco de hilo, tejido a mano que Roberto trajo a casa. Desde el primer día, él lo puso en el respaldar de la silla del escritorio frente a la computadora, cuando estaba sentado en esa silla ni le prestaba atención, ni la miraba.
Así pasaron los días hasta que durante su cumpleaños se le ocurrió ponerlo en un lugar en la salita donde tendría mejor vista, pensó. Al moverlo se trabo con sus dedos sobre los tejidos, luego llamaron a la puerta y tuvo que dejarlo en su sitio para atender.
Era el conserje que le traía unas cartas, recibos; se puso a leer la correspondencia y no había algo importante. Siguió arreglando la casa para las visitas de esa noche.
Por la tarde llego Roberto con unas cajas de vino tinto, se ofreció a ayudarle con el arreglo de los aromatizadores e inciensos para mantener una atmosfera de tranquilidad en el pequeño departamento que tanto les gustaba. Luego de terminar con la ambientación, tocaba vestirse para la ocasión, Eliana tenia listo un hermoso vestido negro con mostacillas y piedrecillas brillantes negras; Roberto eligió una camisa y unos pantalones beige.
Mientras tanto sus visitas empezaban a llegar y Eliana fue recibiéndoles cordialmente como de costumbre, el clima era apacible, las conversaciones estaban llenas de optimismo, eran amenas y risueñas. En ese momento ella recordó el tapete blanco y fue a sacarlo, entonces Roberto fue tras ella; cuando levanto el tapete el tejido se trabo en sus dedos y en la pedrería del vestido, fue un instante de confusión, no entendía que sucedía. Ahí apareció Roberto que estaba entre crispado y alborotado, sus ojos tenían un brillo fantasmal, quien fuera de si le grito que dejara el tapete en su sitio, la confusión aumento para ella, él se acercó y le arrebato el tapete, al hacerlo bruscamente rasgo el vestido luego uno de sus dedos sangraba pero el tapete ni se manchó ni rasguño. Ella le increpo que sucedía, no le había visto en ese estado preocupándose exageradamente por un tapete que por su esposa. Él en ningún momento la miraba ni la oía solo extendía el tapete sobre la silla. Eliana cayó y salió de la habitación mientras tanto los invitados ni notaron lo que sucedió en esos instantes.
En los días siguientes, ni hablaron del tema. Pero Eliana sentía curiosidad de saber que ocurría. Así que un viernes fue a recoger a Roberto de su oficina, le pregunto tranquilamente por el tapete y él le respondió que su tía Nora le había vendido hacia unos meses, ahora le pregunto, ella lo tejió?, a lo que él no tuvo respuesta. Le siguió diciendo: No lo vayas a malograr ni votar, es tan bello, tiene algo que me llena. Eliana cambio el tema pero su curiosidad fue aumentando.
Al cabo de unos meses la tía Nora tuvo un accidente que la dejo gravemente en coma. La familia estaba consternada solo esperaban que los tratamientos médicos diesen resultados favorables. El tiempo transcurrió sin que Eliana supiera algo más del origen del tapete. Hasta que se encontró con Eddy, un amigo de su infancia que hacía mucho que no veía; le contó lo hecho con el tapete, él la escuchaba atentamente sin interrumpir, luego que termino de contar le dijo que había oído una historia similar con unos vecinos sobre un tapete blanco que ni le dio importancia pero ahora le parecía extraño. Se ofreció llevar a Eliana con los vecinos.
La casa de los vecinos, estaba bien dispuesta, con un pequeño jardín y enormes ventanas pero tenía un olor extraño. Tocaron a la puerta y les atendió un señor mayor que ya pintaba canas, él reconoció a Eddy, se saludaron luego los invito a entrar, en el interior se oía una pieza de música clásica. Eddy fue narrando el motivo de la visita mientras el anciano se iba poniendo nervioso e impaciente que fue notorio para los visitantes. Eliana fue calmando al anciano, al cabo de unos minutos él fue contando como había llegado el tapete blanco a su hogar. “Luego de recién casados con Sonia, su esposa, ya instalados en su primera casa encontraron el tapete en una caja que no tenía nombre ni etiqueta y un morral de cuero blanco ya enmohecido, pero al instante les gusto el tejido blanco. Sonia lo ubico en un sillón en la sala a la vista de todos y a todas sus visitas les enseñaba ensimismada y no dejaba que se le cambiara de lugar. Al cabo de unos meses, Fidel trajo a su casa un tapete de seda verde pero Sonia no le gusto y quería botarlo por lo que empezaron algunas discusiones, cada vez que se cambiaba de sitio al tapete blanco ella estallaba en cólera hasta que regresaba a su lugar. No paso mucho tiempo de ello hasta que él encontró unas fotos en el morral, se apreciaba un militar con su novia sentada en un sillón de la época y un tapete blanco cerca de su brazo, detrás de la fotografía estaba escrito con fina caligrafía … con todo el amor del mundo para mi amado Esteban, 1878”.
Entonces Fidel, hizo una pausa, la novia se parecía mucho a Sonia eran casi idénticas, lo que le dejo perplejo y guardo las fotos en el morral pero no le dijo nada a su esposa. Los meses transcurrieron hasta que ella quiso fotografiarse en su sillón y con el tapete. Sin darse cuenta tomo la misma posición en el sillón que la novia de la foto. El anciano callo por largo rato, se notaba agitado, nervioso, sobrecogido. Eddy le alcanzo un vaso con agua. Luego retomo la conversación; desde esa fecha su comportamiento cambio, se tornó irritable, apática por semanas, ensimismada con el tapete. Fidel busco ayuda para su esposa y pasaron unos años en los que mejoro su relación con Sonia. Al cumplir sus bodas de plata de su matrimonio buscaron celebrar esa fecha con sus amistades y familiares. Esa noche la celebración se desarrolló de manera amena y alegre hasta que su mejor amiga derramó una copa de vino sobre el tapete; en ese momento Sonia se descontrolo, increpo a Adela por lo ocurrido totalmente exaltada y malhumorada mientras que Adela se deshacía en disculpas, hasta estuvo a punto de abofetearla por lo ocurrido. A pesar de los argumentos de Fidel para calmarla, su esposa se ensimismo y desde esa noche no volvió a hablar con nadie. Luego de lo sucedido Fidel fue cerca del malecón de Chorrillos tiro el tapete, el morral, las fotos al mar y no supo del tapete hasta esa tarde.
Los tres quedaron en silencio, al rato Eliana pregunto ¿Quién era el militar de la foto?, ¿los primeros dueños se separaron?, ¿Por qué el tapete trastornaba a los dueños?, muchas preguntas sin respuestas. Se despidieron de Fidel, luego se despidió de Eddy y regreso a casa, pero no le conto nada a su esposo.
Eliana se quedó pensando si lo mismo le sucedería a Roberto, enloquecer como la esposa de Fidel por el tapete blanco, que pasaría. Cada día se quedaba mirando el tapete ensimismada, sin tocarlo, hasta que una mañana de invierno sin despertar a su esposo, consiguió unas rosas blancas, las envolvió con el tapete y las llevo al malecón de Chorrillos, allí arrojo las rosas con el tapete que se perdieron en el mar. Al regresar a casa, en el dormitorio encontró un clavel blanco y una fotografía antigua con la dedicatoria… en donde te encuentres, allí estaré mí bien, con la letra de Roberto, en la fotografía estaba una pareja de novios junto con un tapete blanco, el militar era muy parecido a Roberto y desde esa mañana no supo nada de él.

Texto agregado el 09-02-2015, y leído por 170 visitantes. (5 votos)


Lectores Opinan
04-04-2015 He disfrutado tu lectura. Felicitaciones. ZEPOL
21-02-2015 Creo que es la primera vez que coincidimos y la primera que te leo. Me encanta el nombre de "Eliana" y no tengo ningún motivo para que así sea. Me encanta como has desarrollado la historia, y seguramente me encantas tú. Ha sido un placer leerte.+++++ crazymouse
09-02-2015 La rosa y el clavel blanco!! muy bueno ;) sincopa
 
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