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Amigos míos, aunque a mí no me habla un monje loco desde el más allá para contarme divertidas historias de terror con tintes románticos, como le sucede a un admirado y excelente escritor amigo mío. Sin embargo yo he abrevado en tres escritores del horror fuera de serie: Lord Dunsany, Arthur Manchen y el genial H. P. Lovecraft. Este cuento va dedicado a ellos como un sencillo homenaje de este escribidor de historias. Desde luego las personas sensibles de corazón débil pueden saltarse hasta la palabra fin y dedicarse mejor a leer poesías romanticonas.
Terryloki

Cuando pase de indocumentado la frontera con Estados Unidos, aunque estaba firmemente convencido de mi decisión, tenía sentimientos encontrados en mi alma. Las imágenes se sucedían una tras otra en mi mente mientras cruzábamos el temible desierto, no podía dejar de pensar en mi humilde pueblo a escasos quilómetros del rio Bravo (rio Grande para los gringos). En el rancho de mi padre, ahora con problemas de hipoteca y a punto de perderse, en mi madre con su cáncer mal controlado y lo que más me dolía era mi pequeña hermana de quince años, en la flor de su vida y de su belleza.
Esteban, mi amigo de siempre, y yo decidimos probar suerte y buscar el sueño americano, salir de pobres y ayudar a nuestras familias. Parece mentira cuando estás en dificultados como nosotros en ese momento sólo piensas en cosas malas. No le teníamos amor al terruño, ya que de familias católicas, tanto mi amigo como yo sufrimos una decepción con el cura del lugar. Di gracias de que yo fuera feo de jovencito, pues por eso no se metió conmigo el mentado padre, en cambio Esteban era un “niño bonito” y cuando éramos monaguillos, mi pobre amigo además de sus labores eclesiásticas le servía de mujer al padre José, pues según él padecía de la próstata y le habían recomendado medicamente esos devaneos sexuales, por lo que no era pecado. Por fortuna al crecer Esteban lo dejó en paz. Habían otros “niños bonitos” y…
En cuento a don Miguel, terrateniente y vecino de mi padre, y su hijo Miguelito no le quitaban la mirada a mi hermana cada vez que la veían. Incluso el Miguelito le proponía matrimonio previa prueba de amor. ¡Qué triste es ser pobre! Mi padre endrogado con el terrateniente no podía decir nada y mi madre desesperada habló con la mamá de Miguelito y ella burlándose le dijo “mi gallo anda suelto, cuide a su polla, los hombres son hombres”.
Ya en Estados Unidos para no morirnos de hambre, no conseguimos ningún “jale”, y con el miedo de la “migra” nos dimos de alta en el ejército gringo. No hubo problema. Nos dieron un entrenamiento básico de seis meses y nos mandaron a Afganistán por dos años, con la promesa de darnos la nacionalidad americana si lográbamos volver.

Vivirás ese día idéntico a los demás y no volverás a recordarlo sino al día siguiente, cuanto te encuentres de nuevo en tu barranca del ejército sito en Afganistán. Pensarás en los cuatro años que llevan tanto tú como tu amigo en este averno. No acabarás de salir de la sorpresa cuando ya habían cumplido dos años de servicio y le comunicaron a tu camarada la tragedia en su casa. Su hermana había sido violada por el hijo del terrateniente y no cumplió su promesa de matrimonio, al contrario don Miguel, el terrateniente, en lugar de apiadarse le embargo el rancho al papá de la muchacha. Esto ocasionó que se agravara el cáncer de la mamá y se murió. La chica desesperada se colgó de un árbol y su padre al saber la noticia se embarcó en un viaje de tequila hasta que en una fría noche se murió de pulmonía. Las noticias viajaron despacio y cuando todo había ocurrido fue cuando llegaron.
Te sorprenderá la reacción de tu amigo, se quedó impávido sin decir nada, sin gritar ni emborracharse. No quiso volver a su casa y dejó que las buenas gentes del pueblo le dieran cristiana sepultura a sus familiares. Se dedicó con ahínco a cumplir sus deberes militares y te pidió que se quedaran en el ejército un tiempo más.
Comprenderás que los psicólogos militares son buenos, a ti te quitaron la idea de regresar a tu pueblo a “romperle la madre” al cabrón cura. Tu amigo actúa de una manera correcta, muy apegado a sus deberes por lo que ya es sargento, eso sí siempre callado y como ausente. Pensarás que su estado es porque los dos pertenecen a los cuerpos de élite que se encargan de interrogar a los prisioneros. Pinches árabes tan tercos, hay que emplear con ellos métodos enérgicos sin tentarse el corazón.
Los dos ya tienen asegurada la nacionalidad americana que se las darán cuando terminen de cumplir sus cuatro años y de eso sólo falta por fortuna solamente un mes.

La paz pueblerina se hace presente. La vida transcurre sin problemas, han pasado muchos años de la tragedia que cimbró a la pequeña comunidad. El padre José con sus sermones llevó la tranquilidad al lugar, incluso don Miguel, el terrateniente y principal agiotista del pueblo, ha perdonado muchas deudas, aunque su hijo Miguelito sigue siendo el terror de las muchachas bonitas.
Son las dos en una noche fría, sombría y nublada. En la cima del cerro del lugar se encuentra la familia de don Miguel y el sacerdote José: Todos fueron sacados de sus habitaciones a punta de pistola por dos hombres altos, atléticos y encapuchados. La escena parece narrada por Dante Alighieri, en medio de los relámpagos precursores de la inminente lluvia, en dos mezquites secos se encuentran encadenados don Miguel y su hijo, uno en cada árbol con leña seca en su base, la esposa del agiotista en el suelo con los brazos amarrados por detrás y el cura arrodillado con las manos en cruz, todos gritan y hablan al mismo tiempo. Ninguno de los captores ha dicho ninguna palabra.
Padre e hijo son rociados con abundante gasolina y un cerillo produce dos antorchas acompañadas de bramidos. El cura con los ojos horrorizados termina sus sufrimientos con un balazo en la nuca. La mujer espantada les grita: “mátenme de una vez desgraciados, Dios los castigará con el infierno”. Un encapuchado con voz serena le dice: “cabrona, a ti no te mataremos y estás en el primer día en el infierno”, al tiempo en que con dos certeros tiros le destruye ambas rodillas.
La lluvia como siempre llega tarde.

En la ciudad de Los Ángeles un preocupado Esteban pregunta:
— ¿Y ahora, qué haremos? Ya ves como son los gringos, fácilmente darán con nosotros.
—Ni te preocupes, ya quemé todos nuestros documentos, cartas de naturalización, pasaportes, etc., tú te llamarás Juan López y yo Juan García, seremos ni más ni menos que parte de lo once millones de indocumentados que hay en este país y…

FIN

Texto agregado el 15-02-2015, y leído por 113 visitantes. (5 votos)


Lectores Opinan
16-02-2015 Duro texto hermano, que muestra la naturaleza humana -alguna... o mucha... no sé- en su desgarradora desnudez. Cinco aullidos dantescos PD: Adoro a Lovecraft, alos otros dos, gracias a ti, los leere. yar
16-02-2015 Estremecedora en su contenido, tanto, que hasta sientes indignación con tanta injusticia. El final, cual boomerang con su moraleja y todo. Narrada con precisión y esmero. A pesar de su crudeza, la historia cautiva. Felicitaciones, amigo Terry. Full abrazo para tu ingenio y para tu corazón. SOFIAMA
15-02-2015 ¡Vaya! El lado oscuro del ser humano descrito en plenitud. Una madre consentidora, un cura que por creer que habla con Dios le es permitido todo. Un terrateniente infatuado con su riqueza, un junior desobligado y creído. Por otro lado una venganza terrible por dos psicópatas producto del entrenamiento del ejército de los Estados Unidos con sus injustas guerras. Felicidades. heraclitus
 
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