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Inicio / Cuenteros Locales / mividaeneldesierto / Mi Vida en el Desierto (Marzo 2015)

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14.03.2015 Me siento solo. Pero está bien. Disfruto mucho estar solo. O quiero creerlo. El domingo pasado fui presa de mi propia inconsciencia y fui al centro a dilapidar mis escasos fondos en zapatos y ropa que no necesitaba. Ahora mismo no tengo para pagar la renta. Mi minúsculo sueldo me recuerda constantemente lo frágil que es mi situación económica. Jamás seré rico ni tendré una mansión con una mujer hermosa dentro, pero tampoco es como si viviera obsesionado por ello. Tengo mi imaginación. La imaginación es el salvavidas de los mediocres y pusilánimes.

Me molesta la gente que me pide prestado y luego no se acuerda, y me obliga a pasar la verguenza de estárselos recordando. La moquera me ha persistido por tres semanas, quizás deba ir ya al médico. Fui elegido para ser funcionario de casilla pero no pienso ir. No me interesa la política, me parece aburrida, no voy a votar nunca más. Nunca gana el que yo elijo y el que gana fue por alguna transa que hizo. Me parece asquerosa la publicidad de los políticos. La casera me ha prohibido tirar papel higiénico en mi inodoro. Debo huir y evitar cualquier situación que me cause estrés innecesario. He tenido algunas discusiones con mi jefe Marcelino, creo que me habla como si yo estuviera retrasado mental. Tal vez tenga razón. No puedo hablar mal de Marcelino. Si me preguntaran mi opinión sobre él, yo inmediatamente recordaría una cita de Buda, una que dice que hay hombres que nacen con piedras, y otros que nacen con joyas, y los hombres verdaderamente valiosos son aquéllos que son capaces de convertir esas piedras con las que nacieron en joyas, a lo largo de su vida. O algo así. Marcelino es esa clase de persona supongo. Mis piedras jamás se convertirán en joyas, si acaso se volverán peñascos gigantes y deformes.

Suelo ponerme a escribir cuando me siento intranquilo por algo. En este caso ese algo se llama Claudia. Cada vez que me gusta una chica, intento no enamorarme de ella. No sé dónde pueda estar la diferencia entre ambas cosas, cuántas veces he traspasado esa delgada línea. A veces he sentido (al mismo tiempo y por separado) la atracción sexual, el deseo carnal, el enamoramiento, la lujuria, la ternura, la empatía, la afinidad, la admiración. Los sentidos nos engañan. Las sustancias químicas en el cerebro nos manipulan y corrompen. Me siento manipulado y corrompido. Me siento feliz cuando se acerca conmigo para hablarme, aunque sea sobre cosas nimias del trabajo. Me siento abatido si pasa el día sin haberme hecho caso. Me tiembla el corazón al verla llegar, me parece tan bonita, tan perfecta, tan elegante, no sé. Huele tan rico. Está a años luz de Abigail y Tamara. Yo estoy a años luz de una chica así. Ella es un diez absoluto, yo soy un dos o un tres. Aunque como ya me aumentaron algo el sueldo, podría decir que tal vez sea un cuatro. No es suficiente. Ella debe estar con un diez también. Existe esa bipolaridad de sentimientos en mí, están el deseo intenso de acercarme y conocerla más, intentar tener una relación más cercana con ella, y también persiste el deseo constante de no involucrarme y evadir su presencia, ignorarla, que no sepa nada sobre mí y mi aburrida vida. Es más fuerte y racional el segundo deseo. Me gusta suponer. No fui hecho para tener una chica, menos así como ella. Mi vida puede ser plena y feliz estando como está. Soy un solitario de corazón. ¿Porqué siento tanta añoranza ahora mismo?.

Hay una serie de hechos que impiden cualquier tipo de relación con esta chica. Con cualquier chica, pero con esta en especial. Analizándolo fríamente, no la conozco lo suficiente, sólo he tendido a idealizarla, como a menudo me pasa. Tal vez sea engreída y problemática. Sigo ignorando el hecho de que tal vez ya tenga pareja. O tal vez no. Seguramente ella no piensa en mí. Quizás sepa que me gusta. Pienso en ella, ojalá que le vaya bien, y que permanezca un buen tiempo en el trabajo. Me conformo con poder admirarla a lo lejos. Debo concentrarme en mi insípida vida, dejar de perder el tiempo. Yo sería el candidato número 46 o 47 en su lista de posibles pretendientes. Soy feo, aburrido, tímido y antisocial. Física y emocionalmente no soy atractivo para las féminas. El hecho de ser virgen y no haber tenido novia a mis 34 años, es una tarjeta de presentación muy poco decorosa. Me imagino estando con ella, la imaginación siempre ha estado de mi lado en los momentos más duros, donde mi espíritu se amedrenta por estas cuestiones. La imaginación es el reducto de los enclenques solitarios y puñeteros.

Este día casi coincidimos al salir del trabajo. Ella fue por delante de mí, yo solo la seguí a la distancia, admirando su silueta. Si hubiera apresurado el paso, pude haber aprovechado para alcanzarla y hablar con ella, ambos nos dirigimos a tomar el metro. Pero no me atreví, me pareció inconveniente. Ella nunca volteó hacia atrás, me pregunto si se hubiera volteado y me hubiera visto, acaso hubiera aminorado su paso para que yo la alcanzara, no sé, yo lo haría por cortesía. El caso es que ella nunca volteó hacia atrás ni me vió. Al menos eso creo. Dejé que se adelantara mucho y la perdí de vista, pero la encontré de nuevo en la estación, ella buscaba en su bolsa monedas para el boleto, y por un momento me dieron ganas de hablarle y ofrecerle un boleto extra que tenía. Pero no me atreví, me pareció demasiado forzado, y me fui por las otras escaleras. Pero no sé si ella me habrá alcanzado a ver, por lo cerca que estuve. Tal vez nunca notó mi presencia. Soy experto en ese tema. Debería escribir un libro. El resto de esta tarde me he puesto a pensar en qué hubiera pasado si me hubiera animado a hacer tan osado movimiento. Supongo que mi lado racional se impuso con firmeza, haciéndome consciente una vez más que yo no tengo porqué hacer nada por ella, ya que ella jamás hará algo por mí, y que hice lo correcto. Ella sólo es una compañera de trabajo, eso es todo, y así será. No debo involucrarme con ella de otra forma. Soy indigno y despreciable.






21.03.2015 Estoy pensando seriamente en renunciar a mi trabajo. Opino que mi manera de ser y de trabajar no son convenientes para la empresa. Pienso que estoy ocupando un puesto que no merezco. No puedo evitar equivocarme y mis errores han perjudicado gravemente a la empresa. Me siento abatido y triste pero debo ser congruente conmigo mismo y aceptar que no soy la persona idónea para ayudar a Marcelino, mucho menos para sucederlo en un hipotético futuro. Debo dar oportunidad a otra persona que posea mejores cualidades para desempeñar el puesto. Sin duda la habrá, y hará muchísimo mejor el trabajo que yo. Ya haré otra cosa con mi vida, encontraré otro trabajo. Lamentablemente ahora no estoy pasando por un momento de prosperidad financiera, no tengo ni para pagar la siguiente renta. Necesito un ingreso igual o superior para poder mantenerme aquí, en mi mente no está regresar a la casa cochina. No puedo ser libre de ninguna manera. Estoy condenado a trabajar para poder alimentarme y pagarme un techo. No he podido leer mis libros a gusto, ni escuchar mis discos viejos. Soy un inútil e imbécil, jamás pude encajar del todo en ningún lugar. Hice muchas cosas buenas durante este tiempo, casi dos años y medio, pero desafortunadamente las pocas cosas malas que hice empañaron las cosas buenas, y así es el negocio. Me volví parte de los que estorban. Objetivamente me puedo ir a la mierda. Mi boca sabe a mierda en este momento.




25.03.2015 Me gusta mucho mi trabajo pero ya he perjudicado bastante a la empresa para la cual laboro desde hace dos años y medio, con mis errores y negligencias. Los resultados no me respaldan, y por mas que me he esforzado por reducir mis fallas, no he tenido la capacidad de erradicarlas. No puedo. El puesto que tengo me queda muy grande, y el sueldo muy chico. Quieren que uno sea un mil usos, por el mismo precio. Están jodidos. Gran parte del tiempo que he pasado en la empresa, me la he pasado desempeñando actividades diferentes a las que originalmente me asignaron, pero no puedo quejarme, ya que fui pagado por hacerlas. Existe poca o nula valoración al esfuerzo y trabajo eficiente del personal y un excesivo señalamiento para acusar a quienes sin querer queriendo se equivocan, como fue mi caso. Pero la solución no es renunciar. O tal vez sí. Puedo aprender de mis experiencias negativas y volverlas positivas, pero ya no soy un novato. Ya tengo demasiado vello anal. Me pregunto si será válido renunciar por estos motivos. No por el vello anal. Si tan sólo pudiera haber otra cosa para mí, esperándome allá afuera. No tengo dónde caerme muerto. Debería valorar lo que ya tengo y he conseguido.

Las vacantes que he encontrado en los periódicos y el internet no me convencen, en ningún aspecto. No son mejores a lo que ya tengo. La cosa está jodida, hoy más que hace diez años, cuando decidí desertar de la universidad y no sabía ni madres. Me siento mal anímicamente, y no encuentro la motivación para sentirme mejor. Me refugio en la pornografía para obtener algo de gratificación en mis momentos bajos. Me gusta eyacular, me hace sentir vivo, aliviado. Es bueno masturbarse, mientras se tenga la facultad de poder hacerlo. Cuando en las noches más frías y solitarias decido otorgarme a mí mismo el regalo del placer (léase me hago unas puñetas de infarto) pienso que es una especie de consuelo por parte de Dios, que nos concede a los vírgenes y solitarios que jamás tendremos acceso a una experiencia real en esta vida (no sin pagar). Lo único malo es el olor horrible y la gargajosidad del semen embarrado en los calzones. Me voy a dormir.



29.03.2015 Me siento liberado. He decidido dejar las temibles clases de inglés. El principal motivo ha sido el fuerte interés por conservar mi empleo, estoy pasando un momento muy difícil donde en mi área hay demasiado trabajo atrasado, he estado cometiendo errores últimamente y creo que prefiero dedicarle esas horas a poner en orden mis cosas y a revisar y analizar detenidamente cada punto de mi trabajo del dia, todo esto con la intención de mejorar. También porque siento que ahora como está la situación no estoy para clases de inglés. No he sentido un aprovechamiento perceptible de mi parte y además creo que por mi cuenta puedo aprender mejor. Aunque probablemente termine sin hacer nada, claro. Me es más beneficioso quedarme a trabajar un rato más todos los días, que me lo paguen, y avanzar con trabajo atrasado. Creo que mi postura es comprensible y aceptable. No ocupo el inglés en este momento de mi vida, ni me parece prioritario, siempre lo he visto como un hobbie que puedo retomar siempre que lo desee, a mi ritmo. Además son 700 pesos al mes muy buenos que me ayudarán otra vez a nivelarme económicamente en pocos meses, y recuperarme del despilfarro brutal que cometí inconscientemente hace tres semanas. Sin embargo, no puedo quejarme, me gustaron sobremanera mis tenis monstruo de 2500 pesos y mis zapatos humildes de 2000, mi sofisticada chamarra de 3500, pero no estaba en posición de gastar en ello y además el invierno está terminando, ya no hace el suficiente frío para usar chamarras. Sólo quería impresionar a Claudia con ciertas vestimentas, pero dudo que ella siquiera repare en mí. Pensaba que por tomar la clase de inglés ella me valoraba en cierta forma más considerada, pero ahora que sepa que abandoné el grupo por mis problemas laborales, habré bajado más en su escalafón. Hablo, claro, en el supuesto ficticio que ella me esté haciendo caso de algún modo.

Me gusta mucho Claudia, pero no debo aspirar tan alto. Además por lo que la he escuchado hablar y comportarse, cada vez me doy más cuenta que ella es demasiado diferente de mí, en su personalidad y temperamento. Jamás podria congeniar con ella. Es la típica niña fresa. Es como si ella hablara alemán y yo náhuatl. Nuestras funciones en la empresa no se cruzan ni tienen nada que ver. Será mejor que me deje de hacer ilusiones con ella. Pero bueno, no está prohibido fantasear. Cómo quisiera que ella fuera de otra manera, que fuera sencilla así como yo. Que ella fuera para mí. A veces me imagino que ella es mi novia, y que vamos juntos tomados de la mano a tomar el metro. Tiendo a ser sudoroso, si me sudan mucho las manos tal vez le cause asco. Le compraría un helado en la plaza. No me alcanza para más. Si poseyera un vehículo y supiera conducir, (y supiera de calles y rutas), entonces la llevaría hasta su departamento. Cenaríamos algo preparado por ella y luego veríamos una película que la ponga cachonda, y luego haríamos el amor hasta el amanecer. A la mierda el trabajo el siguiente día. Y los otros. Me quedaré con una versión imaginaria de Claudia que sea más accesible para mis sentidos.

Tener una novia implica una serie de obligaciones, compromisos, demandas, gastos, esfuerzos y sacrificios, cambios y preocupaciones que nunca he sentido la voluntad y preparación para asumir. Soy físicamente muy débil, no podría defenderla de un grandulón. No me gusta salir y a veces mi única diversión consiste en leer libros clásicos en la comodidad de mi hogar. Me gusta el Conde de Montecristo. Lo he leído y releído, me gusta mucho esa historia. A veces me imagino como Edmundo Dantés. No porque me hayan traicionado, sino porque es el ejemplo del hombre que aspiro ser, el que lucha y supera las adversidades, que logra salir victorioso de alguna forma luego de haber estado con la mierda al cuello. Mis peores pesadillas que he tenido desde que me vine a vivir aquí, ( y vaya que es una pesadilla repetitiva), es que sueño que mientras estoy dormido en las noches me abren la puerta del cuarto. No entran, sólo se quedan ahí en la puerta. No alcanzo a distinguirlos. Cómo quisiera abrir los ojos una mañana y ver a mi lado durmiendo a Claudia. La despertaría con un suave beso, pero mi aliento de las mañanas podría sofocarla. He adelantado mi reloj 23 minutos para estar en sintonía con el checador del trabajo, pero ni aún así me ha sido suficiente para evitar tomar taxi y correr desesperado para no llegar con retraso. De ahora en adelante me disciplinaré en ese tema. Voy a cambiar, cada día voy a intentar ser mejor que el día anterior, aunque no lo logre, pero ese tipo de argumentos gustan a las chicas, supongo.



Dedicado a un grano de acné a punto de reventar con toda la obscenidad de la que es posible

Texto agregado el 06-04-2015, y leído por 90 visitantes. (2 votos)


Lectores Opinan
09-04-2015 Valla logro el tuyo! Creaste un antihéroe. Si fue intencional, bravo, si fue inconcientemente, también bravo. Pocas narrativas tan amenas como la tuya. Pato-Guacalas
07-04-2015 Después de esta extensa reflexión, espero consiga resultados, al fin tenga una novia, y pase a formar parte del mundo real, saludos. krisna22z
 
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