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Inicio / Cuenteros Locales / Campeador / ARCHIVOS CLASIFICADOS DEL ROCK PENQUISTACaso: Jimi Hendrix (Primera Visita a Concepción) Rol: 000987.

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Este no fue un dieciocho de septiembre como los que siempre había vivido. A mi (ya habitual) apatía por las llamadas “Fiestas Patrias”, agregaba mi recién asumida pose-oficio de gestor cultural: uno de los tantos nuevos “trabajos” creados por este gobierno con la premisa de que la cultura es una herramienta fundamental que necesitan los países para, junto con el desarrollo económico, alcanzar el tan deseado status de nación del primer mundo.

No. Este 18 fue distinto, en este 18 la patria me importaba un carajo: yo andaba en otra. Yo iba a celebrar el aniversario 32 del fallecimiento del más grande guitarrista del Rock y uno de mis máximos ídolos musicales: el inigualable Jimi Hendrix.(murió el 18 del 9 del 70). Pero una serie de circunstancias demostrarían, finalmente, que en este 18 de septiembre de 2002, Hendrix y nuestra Patria se enlazarían una vez más; y tal vez definitivamente, como lo prueba la historia que a continuación procedo a narrar:

Ese maravilloso 18, mi socio Eric y yo, fuimos a visitar a nuestro amigo en común, Alejandro Avalos, quien organizó un asado con sus amigos de la Furia Guerrera (barra brava del mítico Arturo Fernández Vial); asado al que decidimos asistir, pues hacía mucho tiempo que no veíamos a Alejandro.

Alejandro era hijo de un reconocido escritor de la zona, quien además (en sus años mozos) fue un reconocido hippie, cosa que disgustaba mucho a Alejandro, que no soportaba la idea de tener un viejo que hablara todo el día de paz y amor. Don Alonso, así se llamaba este caballero, estuvo presente el día aquel debido a esos típicos resfriados pre-primaverales, que lo obligaron a guardar reposo durante varios días.

La verdad es que yo estaba francamente aburrido en el “asado” que no fue tal, pues la carne -ese vital elemento- no fue invitada (el menú se redujo a pan con paté y a un par de salchichas). Así, y luego de caer en el típico y esperable estado de intemperancia digno de mi condición de chileno, y tras haber brindado -con el apoyo de la mayoría- por el aniversario de la muerte de Hendrix y de haber colocado ese himno a los colores llamado Purple Haze en el CD player, me dispuse a caminar al W.C. con fines más que obvios. Y al pasar frente de una de las piezas de la casa, en la que levemente se escuchaba un televisor encendido, una resfriada voz me habló:

-Oiga Usted, Joven Hendrix -evidentemente, me di por aludido, sin saber como el que suponía era Don Alonso (efectivamente lo era), pudo identificar mis pasos. Lo concreto es que Don Alonso me llamó a su pieza para decirme lo siguiente:

-Joven, quiero felicitarlo por sus gustos musicales; yo también soy fanático del Jimi -en ese momento se paró de la cama y abrió un closet lleno de vinilos y compact’s del moreno guitarrista.

-Gracias, le conteste, la verdad es que es único; además resulta extraña la coincidencia de que un día tan nefasto para Occidente y el Mundo (me refería al aniversario de su muerte) sea un festejo nuestro; con razón sólo escuchamos esa estupidez del Axe.

-Sí, más cuando Hendrix, no sé si sabías, le dedicó una canción a Chile (se trata de la canción “Highway to Chile”; no confundir con “Voodo Chile”, menos con “Voodoo Child”).

-Si lo sabía, y eso es aún más extraño, pues me pregunto como ese tipo pudo haber tenido alguna referencia de nuestro país, y menos en esa época donde ahí si que no existíamos. Personalmente, nunca he podido escucharla bien; hace poco Alfredo Lewin la mostró en su radio, pero fue como a las 2 de la mañana y yo estaba muerto de sueño; así que no pude oír bien ni la canción ni la historia de ella, pero por lo que tengo entendido, ALGUIEN le habló a Hendrix de este país angosto al fin de Sudamérica (flanqueado por el mar y la cordillera). Creo que le llamó la atención el tema de los volcanes (se sabe que Hendrix era rayado con la ciencia ficción y los volcanes: de hecho tiene una tocata en Hawai bajo el volcán Halakala, en la isla de Maui).

-La verdad -me dijo el escritor-hippie, mirándome (ahora) con ojos de anciano sabio- es que la cosa va más allá: lo cierto es que Jimi Hendrix estuvo en Chile, justo antes de irse a Inglaterra; no sólo una sino que dos veces, y nada menos que acá en la zona, y adivina acompañado de quién.

La sonrisa burlona y autocomplaciente del viejo hizo que no dudara un instante en captar que él mismo había acompañado al Jimi en esta, pensaba entonces, “presunta” travesía del guitarrista por la zona. Las pruebas, sin embargo, más tarde serían concluyentes acerca de la veracidad de esta fantástica historia; la misma que un oficioso juramento, hoy podríamos hablar de conspiración, mantiene -hasta ahora- en el más completo silencio.

Me senté en una silla al lado de la cama de Don Alonso, y ya ni Eric ni el “asado”, me importaron. Me dispuse, simplemente, a recoger la mayor cantidad de detalles posibles de este secreto que me era, aún no sé por que motivo, revelado. Don Alonso procedió a contarme como la casualidad lo puso, una tarde de febrero de 1965, en contacto con uno de los más grandes mitos del Rock. Todo sucedió -dijo- debido a que él se encontraba acampando solo en Playa Blanca (aún era soltero), cuando desde el exterior le llegó el desesperado reclamo de una señora que vendía tortillas. Su sorpresa fue mayúscula cuando vio a esta señora, bajita y morena, persiguiendo a un delgado joven negro que vestía un uniforme militar que, claramente, no correspondía al chileno. El motivo de la persecución era el aparente robo de un par de tortillas por parte de este joven de piel oscura. Sin embargo, éste personaje -captó Don Alonso- era completamente indolente a los gritos de la señora, por lo que supuso, acertadamente, que el joven era estadounidense; seguramente de la Operación Unitas (la que en ese momento efectuaba maniobras en el Golfo de Arauco).

Don Alonso, conocedor del idioma inglés debido a su afición por la literatura anglosajona (que prefería leer en el original), llamó al muchacho:

-Hey Joe! -Don Alonso aún no tenía un manejo tan fluido de la lengua de Shakespeare, por lo que confundió el “you” con “joe” (más tarde se habló que Hendrix le había puesto así a una canción debido a este encuentro, lo que -sabemos- no es cierto ).

Hendrix, al parecer, había comprendido las intenciones de Don Alonso de comunicarse con él y dejó de correr, siendo alcanzado por la vieja; quien furiosa por el hurto, golpeó fuertemente al guitarrista con su canasto, contracturándole la muñeca derecha (todos sabemos que Hendrix tocaba con la izquierda). El negro se puso a gritar fuertemente por el dolor, señalándole a Don Alonso que le era imposible volver en esas condiciones a su buque, pues como soldado de color podía hasta enfrentar a una Corte Marcial debido al hurto de las tortillas y al paseo sin permiso que lo había llevado a la playa. Don Alonso entendió, inmediatamente, que debía proteger a este joven moreno; además, él personalmente, como fiel seguidor de la literatura Beat, estaba por las minorías perseguidas.

-Come with me -le dijo- come -Hendrix pasó finalmente esa noche en la pensión de Don Alonso en el Barrio Universitario. La fecha coincidía con los preparativos de la vuelta a clases en la Universidad, lo que hizo más fácil el ocultamiento de Hendrix como estudiante de intercambio. El uniforme fue quemado. Pasó un mes desde el incidente en la playa y ya las tropas estadounidenses habían vuelto al país del norte, tras 2 semanas de intensa búsqueda: el agravamiento de la situación en Vietnam terminó con la búsqueda de este paracaidista de la 101 aerotransportada.

Don Alonso descubrió las dotes del guitarrista en una peña a beneficio de su carrera, donde Hendrix cantó “Lucille” de Little Richard, ayudando a que Don Alonso conociera a su actual mujer, Doña Camila Echeñique Subercaseaux: la madre de Alejandro, mi gran amigo.

Hendrix sobrevivió gracias a los contactos y cuidados de la pareja, que le consiguió, en junio de ese año, un pasaporte falso a nombre de Larry Wilson (en Chile, en ese tiempo, muy poca gente hablaba inglés). Con este documento lograron embarcar a Jimi en un DC-6 de PANAGRA, con rumbo a New York. Jimi prometió volver cuando pudiese (Hendrix no sólo se destacó por sus cualidades musicales; también por las humanas).

Sin embargo, la vuelta de Hendrix a Chile, dos años más tarde, forma parte de otra historia (y constituye un archivo que aún no ha sido desclasificado por la CIA “por razones de alta seguridad”).

Nota: Tal como lo pueden comprobar ustedes revisando documentales o información de la época, Hendrix apoyo la guerra de Vietnam hasta 1967, cuando una serie de eventos le cambiarían la opinión. Se dice que mantuvo contacto por carta con el entonces emergente líder del MIR, Miguel Enríquez.
Rodrigo Díaz, 19 de septiembre de 2002.

Texto agregado el 04-09-2004, y leído por 964 visitantes. (5 votos)


Lectores Opinan
09-04-2005 Magico, las palabras envuelven por si solas, y eso de q Jimi vino o no vino es un manto pues tambien aqui en Bolivia hay personas que dicen haberlo visto y acompañado a conocer las ruinas de tiahuanco, hasta q punto eso sea cierto, no lo se pero soñando soy feliz beto_hippie
28-02-2005 Qué entretenido tu relato! ciertamente que la leyenda de Jimi da como para escribir estas sabrosas historias; antes ya había escuchado rumores de que Hendrix había pasado por Chile... mas, había escuchado que posiblemente visitó la caleta de Horcón, en la Vta region, conocido epicentro Hippie; sin embargo una vez un supuesto perito en rock y en Hendrix me desmintió tal rumor deciendome que nunca había venido. En fin, como dicen por ahí, la magia está en creer. Lo otro, es la controversia respecto a 'voodoo chile' y 'highway chile', que, como podemos imaginar, al leerlo nos sugiere la idea que Jimi tuvo algún vínculo con nuestro querido terruño; pero a mí me asalta una gran duda ya que creo bastante probable que la palabra 'chile' no significa 'Chile' sino que es la deformación de la escritura de la palabra 'child', deformación que se origina a causa de cómo los yanquis pronuncian el inglés. Además, si le ponemos atención a lo que Jimi canta en estos dos temas, nos percataremos que tiene más relación con un 'niño vudú' (la magia negra y otras hierbas), y 'niño de la carretera', que seguramente tiene mucho de autobiográfico al hablar de un muchacho de 17 años que, colgada la guitarra a su espalda, sale a recorrer su país por las autopistas estadounidenses, como efectivamente lo hizo nuestro buen Jimi. Pero bueno, aun así te felicito por tu escritura, por amar el rock, por no permitir que tamañas estrellas desaparezcan. Un saludo. Quilapan
21-10-2004 Hendrix forever, amigo! Maravilloso relato, he disfrutado como un niño! y a cualkier persona que le guste este genial artista, disfrutará con tu relato, enhorabuena Sidd
29-09-2004 Genial...nada más q decir... q convincente!! ConGelaDa
04-09-2004 Francamente el texto es absorbente, revelador, íntimo y casi en plan de murmullo. La enigmática )para mí) personalidad de Hendrix, adquiere una nueva tonalidad con su relato. No sólo Hendrix es pintado en forma admirable, también la patria suya. Su cariño es más que evidente. Gracias por este texto de enorme valía, le envío mis felicitaciones. danielnavarro
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