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03.04.2015 He estado trabajando los últimos tres domingos, el día del Señor. No he parado de trabajar pero no me siento mal por ello, extrañamente. No tengo una vida social ni familiar que pueda verse afectada por tal circunstancia. Afortunadamente tengo el beneficio del tiempo extra. Mi cuerpo está pagando las consecuencias. No me gusta mi cuerpo. Cuando me quito la camisa frente al espejo puedo ver grasa acumulada y músculos flácidos. He intentado hacer ejercicio, me compré una cuerda para saltar, pero me falta mucha voluntad y paciencia, y ya quedó tirada por ahí. Me gusta comer porquerías también. Las hamburguesas y la soledad no son buena combinación. Cuando me quito la camisa frente al espejo me averguenzo y mejor me la pongo de nuevo, aunque esté solo. A veces se me figura que estoy viendo el torso de un señor mayor tirado a la mierda. Me han dicho muchas veces que aparento del rostro mucho menos edad, pero no saben que del cuerpo estoy a un palmo de la decrepitud. No creo que pueda cambiarlo, por mucho que me esfuerce. No es malo hacer ejercicio como quiera. Es sólo que me siento muy cansado y aburrido para hacerlo. A veces sí he visto a otros hombres en la calle, (no en un sentido homosexual) que llevan camisas ajustadas o ropa que los hace resaltar un físico más atlético, y los envidio un poco, pero no demasiado. Pienso que es pura vanidad e hipocresía. Un cuerpo fofo y peludo es de lo más honesto que pueda haber. Mi consuelo es que Claudia (la chica que me gusta en este momento de mi vida) jamás verá esa parte de mí. Jamás me verá sin camisa. Metiendo la panza un poco y enderezándome un poco al sentarme o caminar me es suficiente para disimular bajo mis ropas la poca agraciada fisonomía que la edad y una vida sedentaria me han otorgado.

Hay una idea que me ha estado rondando y no me deja tranquilo. Tengo en mente perder mi virginidad este año. No es que esté desesperado ni urgido, es sólo que creo que una vez que lo haga me sentiré más seguro de mí mismo. Veré a las mujeres de otra manera y ya no les tendré miedo. No es que les tenga miedo, bueno, si están muy feas sí. Curiosamente si son muy bonitas también. Ante la imposibilidad de poder conseguir compañia femenina de manera normal, me he planteado la posibilidad de arreglar un encuentro con una escort. Hay varios sitios de internet de mi localidad, que se dedican a este rubro. Son chicas de alto nivel ejecutivo, cuerpos de modelo y actitud complaciente, según su información. Dudo si las fotos sean reales, pero de serlo, mi verga se ha enamorado del culo de una de ellas. Quiero que mi primera vez sea con una mujer voluptuosa y sensual. Quiero fornicar exhaustivamente (aunque sea menos de un minuto) con una mujer deliciosa y sensacional. Pero tengo mis dudas, ojalá pudiera tener el consejo de alguien. No sé nada sobre este mundillo de solicitar prostitutas, temo por mi seguridad. Además no sé si esté incurriendo en un delito, sólo por querer desfogar mis bajas pasiones. Lo que sí estoy seguro es que ya no me bastan las puñetas ni ver porno, necesito algo más. Tal vez esta sensación fué consecuencia de haber visto tanto porno. O la llegada de la primavera. Fui dominado por mi pequeño vicio. Tal vez debería esperar hasta después del matrimonio, como manda Dios, pero pertenezco al pueblo de los que no tienen el más mínimo instinto de casarse jamás. ¿Acaso Dios no pensó en nosotros?. Tal vez debería buscar una novia, obtenerla y esperar un poco para pedírselo, pero eso jamás sucederá. Las mujeres sólo me interesan para un propósito erótico-copulativo, no para eventualmente estar bajo su dominio, con la correa bien ajustada al cuello, casi para estrangularte. Sólo quiero eyacular y ya. Pero creo que necesito hacerlo en una vagina real. Me produce asco el sólo pensar en introducir mi pequeño amigo en un agujero que ya fue usado por muchos desgraciados impúdicos, como yo. Pero es lo que hay, difícilmente encontrarás una vagina nueva, tendrás que conformarte con una que seguramente fue usada una o dos horas antes. Voy a ponerme en forma para la ocasión, haré ejercicio y me rasuraré para no darle tanto asco a mi elegida, el día que tenga los huevos para llamarla y concertar un encuentro. Ahorita no tengo huevos, tengo colgando unas pasitas de lo más chistosas.




13.04.2015 Esta es una buena zona para vivir, pero no podré vivir aquí por mucho tiempo. Si hubiera crecido viviendo por estos rumbos, siendo parte de alguna familia pudiente, en una de estas casonas elegantes, tal vez me hubiera convertido en un ser humano distinto al que soy. Tal vez mi vida hubiese sido más plena, hubiese tenido más logros y experiencias. Pero no habría sido yo. Yo me odio y me vivo autocriticando pero a la vez me amo profundamente aunque no parezca. Si no me quisiera me habría tirado a la mierda hace mucho. La mayor riqueza es la salud. No hay que hacerse nunca expectativas de nada ni de nadie. Muchas veces me he imaginado problemas que nunca sucedieron. No esperes nada de la gente y te ahorrarás corajes y sinsabores. No envidiaré a nadie, nunca ambicionaré nada y no deberé obediencia a ninguno.

No he visto a mi padre en meses. A veces le he hablado, él tiene mi número pero no sabe usar el celular. Mi hermanos no le ayudan, se llevan muy mal con él, lo insultan y denigran. Si me llegara a suceder algo no tendría forma de contactarse conmigo. No sabe dónde estoy viviendo, no se lo dije para que no se le ocurriera venir a visitarme alguna vez. En mi niñez siempre me avergonzé de mi padre, me parecía un viejo ridículo que me hacía pasar humillaciones cuando mis compañeritos de la primaria venían a casa a hacer tarea. Se ponía a cantar o a platicar de babosadas con ellos y me sentía miserable, no me pareció nunca un papá del cual pudiera presumir algo, y durante algún tiempo en mi adolescencia dejé de hablarle por algunos años. Aunque nunca existió un motivo razonable, la relación entre mis hermanos y mi padre se volvió con los años poco cordial e irrespetuosa. Hasta la fecha nunca le he llamado «papá», tal vez se lo decía de niño pero hace ya como veinte años que lo llamo por su nombre. Supongo que con el tiempo aprendí a ver a mi padre como un ejemplo más de aquéllas miles de personas (me incluyo) que no nacieron con cualidades para convivir, y aun con eso se arriesgó a casarse y tener familia. Fue un mal esposo y un padre mediocre pero no lo odio para nada. Yo también fui un pésimo hijo y hermano. Pero no huyo, yo se lo he dicho abiertamente, no me cuesta en absoluto reconocerlo. No repetiré sus errores. Hay muchos casos en los cuales he podido comprobar que con la edad no necesariamente llega la sabiduría. No he conocido jamás a un viejo cabrón hijo de la chingada que no me haya contado que en su juventud era un desmadre y se jacte que a la edad de uno él ya había hecho barbaridad y media. El día que conozcas a un viejo que no se vanaglorie de lo que haya hecho o deshecho en su intrascendente vida, ése día habrás encontrado a un verdadero sabio.

He visto a los perros copular y he visto al final perritos nacer, parecidos a sus concebidores. Cada día me reafirmo en mi convicción de que no quiero ver nada que exista en este mundo que se parezca ni un tantito a mí. Si logro el milagro de sobrevivir otros 34 años y veo cumplida mi convicción seré feliz. Quiero creerlo. No puedo creer absolutamente en nada que yo mismo no haya visto o experimentado a través de mis propias vivencias personales. Por eso nunca he creído en dios. Fui ateo al principio, luego agnóstico y ahora soy escéptico. La gente tiene buena y mala suerte en su vida, pero no hay porqué atribuírsela a un ser sobrenatural. La gente necesita creer en algo, para sentir que no está sola, pero no hay que huir ni temer a la soledad. Ya es tarde.





18.04.2015 He estado trabajando solo muchas noches últimamente y me siento todo aguado y dolorido. No he descansado ni evacuado bien entre semana y me estoy alimentando pésimamente. Mi abdomen aumenta su volumen de grasa y los dolores de espalda y pies me dejan postrado. Quiero tener un trabajo donde no me obliguen a trabajar de noche y no me vean feo si rechazo el turno. Quiero tener un trabajo donde todo el tiempo esté desempeñando actividades vinculadas con mi área y no andar dando apoyo en otras que no me competen ni interesan. El único ejercicio que hago es masturbarme. Bendita pornografía. Quiero dormir largo y tendido durante el día pero no puedo. Quiero ganarme la lotería sin comprar boleto. Quiero que la chica que da el pronóstico del tiempo en televisión se pasee en vestiditos cortos por mi pequeña habitación. Quiero fajar apasionadamente con ella pero sin coger. Sólo que me la chupe. Me da miedo coger. Me imagino cómo será mi primera vez. Probablemente eyacule mucho antes de empezar. Tal vez no estoy listo para perder mi virginidad este año, esperaré al otro a ver si me animo. No quiero irme de este mundo sin coger, pero no quiero coger con una cualquiera. Quiero una chica especial y que me ame. Pero es difícil.

Estos turnos de noche me están tumbando. Tal vez no sea apto para trabajar de noche. Ni de día. Busco otros empleos en internet y mando currículums pero no me contestan. Tal vez deba tomarlo como una señal, de que no debo dejar este trabajo. Recuerdo las veces que renuncié en mis anteriores trabajos. Renuncié porque me aburrí y porque sentía que ya no había más para mí en esos trabajos. Recuerdo como breves momentos felices, esos instantes en que quedaba concretada mi renuncia y salía intempestivamente para no volver jamás. Una vez en la calle, veía todo de manera distinta, la gente era menos fea, los pájaros volaban plácidamente en el claro firmamento, el sol brillaba con una intensidad diferente, era una sensación efímera de libertad. No tenía nada, pero podía comenzar de nuevo en otro lugar, escribir otra historia. Pero eran otros tiempos, mis padres me mantenían y yo no aportaba gran cosa a la casa. Podían pasar meses hasta encontrar otro empleo pasable. Esa situación sería impensable ahora, no podría permitírmelo, por mucho que se me antojara. No somos libres nunca, estamos atados a los instintos, en mi caso a satisfacerlos lo más económicamente posible.

Sobre mi situación sentimental, nunca ha existido. He tenido novias imaginarias, a veces han sido personajes femeninos de caricaturas japonesas. No podría enfrentarme a una mujer real. No es miedo ni falta de preparación. Quiero besar y abrazar, sentir y palpar exhaustivamente las formas femeninas pegadas en mi cuerpo, morder, apretar, lamer, chupar, meter y sacar, pero no quiero el paquete completo, con todo lo que implica sufrir a una mujer. Al final supongo que la balanza estará del lado del no, siempre. Debo esforzarme cada día por sentirme feliz y satisfecho de haber elegido estar solo, y no puedo dejarme turbar por ideas inasequibles. Debo aprender a abrazar y a fornicar exhaustivamente a mi propia soledad, por extraño que esto suene.


***

El otro domingo estaba aburrido, eran como las seis de la tarde, así que empecé a ver algunos videos porno, me estimulé viendo algunos de lesbianas, y al final terminé como usualmente lo hago. Me levanté con pereza a buscar unos calzones limpios pero no había lavado nada, así que tomé algunas servilletas y sequé la asquerosidad como pude, luego me dio sueño y dormité un rato, volví a masturbarme, y luego salí a la calle a buscar algo de comer. Pasé por una iglesia, la misa estaba terminando y se me ocurrió entrar, nadie reparó en mí, había poca gente y era el momento de la comunión. Hacía como veinte años que no había ido a misa y no me había confesado, pero se me ocurrió pasar a comerme la hostia. Estaba algo nervioso y el padre me vió algo extraño, tal vez él conoce a todos sus feligreses, pero de todas maneras me comulgó. Salí de la iglesia con el cuerpo de Cristo despedazándose en mi lengua, con cierta tentación de escupirlo y era como un dilema, colega, pues tanto si lo tragaba como si lo escupía iba a ser un sacrilegio, así que resolví tragarlo, pues tenía hambre a fin de cuentas. Había un puesto de tacos afuera y me senté a comerme unos de trompo. La horchata me recordó la asquerosa plasta que aún moraba en mis masturbados calzones. Luego me quedé en una esquina a esperar que pasara la gente que salía de la misa, había visto dentro a una chica de unos catorce-quince años que me había parecido sabrosona, de modo que disimulé estar atendiendo llamadas inexistentes, (ser más ocupado que yo no lo habrá colega), con mi telefonillo charchino de 300 pesos, hasta que la vi salir, iba con su familia, en verdad era muy bella y tenía buen culo, valió la pena salir esa tarde-noche sólo para poder ver ese poema de culo, luego se subió al carro de su familia y se fue. Bostezé largamente y redirigí mis pasos hacia mi sombrío cuartucho, soplaba una brisilla fresca y sentí un poco de felicidad. No sé si me engañaba pero por un momento creí que valía la pena estar vivo.





29.04.2015 Claudia se fue del trabajo hace dos semanas y no tuve oportunidad de verla por última vez, por mis turnos nocturnos. Era previsible que sucediera, su trabajo era absurdo desde el día que empezó y nunca pudo cuajar dentro de la empresa. Ignoro las circunstancias de su renuncia o despido, pero era obvio que no se sentía a gusto trabajando con tantas desventajas. No volveré a verla otra vez, ella fue la última chica que hizo saltar mi corazón de verdad. Se fue de mi vida para siempre sin saber lo mucho que la amaba y pensaba en ella. Supongo que pasará un buen tiempo hasta que vuelva a aparecer otra chica que produzca en mí esas sensaciones tan agradables pero efímeras. Al menos me dejó un buen recuerdo, pude caminar a su lado una vez a tomar el metro, una tarde que coincidimos accidentalmente al salir del trabajo. Quizas sea la única vez en mi vida que fui acompañado por una belleza para ir a algún lado, aunque sea algo insignificante para la mayoría, para mí es un recuerdo preciado. Pude platicar con ella, aunque fueran de cosas del trabajo, el hecho de poder hablar tranquilamente con una chica así me produjo cierta alegría. Después conforme pasaron los días, ella mostró más su personalidad tal como ella era realmente, y entonces sentí que cada día me gustaba menos, y eso hizo que me alejara y la evitara en cuanto la veía, pero eso ya es otra historia. Ojalá haya encontrado otro trabajo, donde sí la valoren y le paguen bien, y que conozca a alguien que esté a su nivel, y sea feliz. No me queda más que desearles felicidad a las chicas que me han gustado alguna vez, nunca seré parte de sus vidas pero me conformo con poder haber coincidido mínimamente en sus caminos por obra de la casualidad.

Las últimas semanas han sido difíciles en el trabajo para mí, y la idea de renunciar me ha estado rondando la mente pero mi triste realidad me obliga a aceptar las condiciones que me imponen mis superiores. Para un ser tan lamentable como yo, el estado de ánimo o humor depende directamente de la situación laboral que esté atravesando. Si me va bien, me siento bien, y lo opuesto. Ahora me siento triste. Me he enterado que van a contratar a otro diseñador, lo cual me ha dejado sorprendido, pues aún no sé de qué va esta jugada. Podría ser mi reemplazo o podría ser mi subordinado, el caso es que el canijo va a comenzar ganando más que yo. Pero bueno, no es que me importe, tengo depositadas mis esperanzas en poder ganarme la lotería muy pronto, este año si Dios quiere. Mi sueño real siempre ha sido ganarme la lotería. Me siento feliz cuando me siento elegido o favorecido por el destino, por el azar, por la suerte. Hasta el momento no he tenido suerte pero siempre hay que mantener la esperanza. Uno no sabe si está empleando bien su tiempo, si está aprovechando el brío de la juventud adecuadamente. Cada día que pasa debemos ser conscientes que somos un día menos jóvenes, y esa brizna de juventud ya no volverá a nosotros. Se perderá en la lluvia del pasado. Me estoy poniendo poético y ridículo. Quiero mucho a mi mami.

A veces en las noches, al apagar la luz para disponerme a dormir, es tanto el silencio y la oscuridad en este pequeño cuarto que me siento abandonado y olvidado del mundo, comienzo a sentir una ansiedad perturbadora que me impide conciliar el sueño, y me vuelven los recuerdos de mi infancia y pienso en mi madre, en sus últimos días, y las lágrimas se agolpan en mis ojos y me arrodillo en medio de la penumbra para comenzar a rezar y a persignarme con la más fervorosa inocencia, y dirijo mis súplicas a ese ser imaginario que algunos llaman Dios y le pido con todas mis fuerzas que me ayude, que me proteja, que no me deje solo, que cuide a mi madrecita allá en el Cielo, y que me reúna muy pronto con ella, porque mi vida desde que se fue es una mierda y ya no se me ocurre qué hacer, apenas gano para pagar la renta y no tengo nada, y no quiero regresar a la casa (pero a veces sí), y luego comienzo a llorar, a llorar a moco suelto, pero trato de hacerlo en silencio para que los demás inquilinos no me escuchen, y luego me pongo a dormir. Cuando despierto en la mañana, al mirar la habitación iluminada por los primeros rayos del sol, inmediatamente olvido toda esa pequeña tragedia de la noche anterior, y me río de mí mismo, suelto una carcajada, me reprocho a mí mismo por ser tan pesimista y mierdoso, olvido mis penas y marcho a trabajar. En el camino de regreso, puedo ver muchas bellas jóvenes en la estación del metro donde bajo, van a la facultad de medicina y a una preparatoria cercanas, van vistiendo muy a la moda y ensimismadas en sus celulares, y cuánto deseo poder estar un día al lado de una de ellas pero sin hacer tanto esfuerzo y sacrificio, compro algunos fideos instantáneos y veo algo de televisión, la programación es una mierda, leo algún buen libro, afuera llueve torrencialmente, la semana pasada se fue la luz dos días y el calor no me dejó dormir, dormí en el suelo, cuando desperté había un insecto rojo en mi almohada, lo aplasté y pensé que podría ser el alma de una persona, olvidé mis preceptos budistas, solté un largo y escandaloso pedo y comencé a reír, eso no sería nada romántico luego de una noche de pasión, y mi aliento matinal podría ser un arma de destrucción masiva, los zumbidos del refrigerador parecen comunicarme algo, es un lenguaje extraño pero lo entiendo, son cosas demasiado abstractas y profundas, acerca del absurdo de vivir y la fatalidad de la condición humana, acerca del efecto mariposa y otras fruslerías, cuando parece que está a punto de terminar, bosteza y dice: bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla y bla. No usé copypaste.



***


Epílogo: Cuando llegué a las puertas del Cielo, San Pedro me esperaba con un fajo de gruesas hojas bajo su brazo, y a una voz reunió a la multitud de ángeles y querubes y a las almas buenas que habitaban el empíreo celestial, y entonces me hizo subir a una especie de estrado y me presentó a Dios, (en realidad nunca lo vi) que con una voz como mil truenos me mandó a leer en voz alta a toda esa muchedumbre aquéllas hojas que San Pedro llevaba, so pena de pasaporte a las tinieblas y al lloro y desesperación y crujir de dientes si no era capaz de hacerlo, y he aquí colega que estas hojas eran todas las estupideces y babosadas que había escrito desde que comencé a escribir por ociosidad, y podía sentir todas esas miradas desaprobadoras clavadas en mi ser, como si ya las hubieran leído todos los presentes y querían ahora escuchar de viva voz las anécdotas de aquél perdedor y fracasado virgen y masturbario, de manera que bostezé un largo rato, y tiré las hojas por los aires, las hojas volaron y se fueron a estampar en las caras del respetable, solté un largo pedo y me pellizqué un brazo para despertar de ese sueño tan ridículo. Quiero mucho a mi mami. He bostezado mucho este mes.








Dedicado a una versión más tierna y menos sangrona de Claudia, y con un poco más de alma y humanidad, y de culo también

Texto agregado el 12-05-2015, y leído por 54 visitantes. (1 voto)


Lectores Opinan
13-05-2015 A pesar de ser un texto muy extenso,lo lei de principio a fin,porque tu escritura es agil,entretenida y,aunque se trata de tu cotidianidad,me resulto divertida.Tienes un excepcional talento para narrar y contar buenas historias.!Felicitaciones!Recomendacion:Textos un poco mas cortos.Un Abrazo desde Medellin~Colombia. Gafer
 
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