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El puma en la oscuridad
(En homenaje a Don Rosier Soria)

Los baqueanos prepararon todo el equipo necesario para la travesía. Tenían que llevar el ganado vacuno desde Baldes de Astica (estancia Las Delicias) hacia Chile. Todos los años, allá por Febrero o a más tardar Marzo, los preparativos para tan arduo trabajo, revolucionaban a los pocos habitantes de los Baldes de Astica y de Astica mismo.
Rocho, de mediana estatura, ojos marrones, pelo largo y se peinaba hacia atrás, y muy hablador, mientras que Sixto de mas altura que Rocho, muy delgado y con cierta dificultad en el habla, eran los principales organizadores de la travesía hacia Chile.
Todos colaboraban, desde los más chicos hasta los grandes, y las mujeres.
Entre las cosas a llevar estaban los cigarros para armar, yerba mate, carne del charqui, los jergones, los candiles, velas, kerosene, elementos para cocinar, harinas, granos, verduras y frutas de la estación, mulas, caballos… y…
Partieron a la madrugada, ya que la intención era llegar a la hora del almuerzo a las sierra de la Villa San Agustín; para luego de un descanso obligado, continuar hacia Jáchal.
Tras varios días de cabalgata acompañando al ganado, los hombres se dirigen hacia la cordillera. Las noches frías, obligan a hacer fuego afuera de las carpas, y necesariamente tienen que hacer guardia de a dos hombres para cuidar el ganado y el resto de los enceres.
Se hizo la noche al pié de la cordillera, en la frontera entre el Departamento de Jáchal y Chile. La luna se escondía de a ratos interponiéndose entre las nubes ligeras y el viento. El frío no menguaba, como tampoco el cansancio de la tropa.
Los animales mulares relinchaban sin causa aparente.
Los dos hermanos, se sentaron junto a las brazas. Mateando y charlando de historias antiguas, acortaron la noche. El relincho se oía más nítido como cerca de las orejas de ellos.
-No te des vuelta, Rocho…Por favor no te des vuelta en estos momentos, seguí mateando como si nada estuviera pasando, seguí con el mate…Dijo Sixto.
-Pero que te pasa, te estás volviendo loco… parece que la oscuridad y los nervios te están haciendo mal, che…contestó Rocho.
-Te estoy diciendo que tenés un puma detrás tuyo…no te muevas…
Rocho, en un movimiento relámpago, y envolviendo la manta con la mano izquierda en la otra mano, tomó un puñal que estaba arriba del banco y casi sin parpadear, giró hacia atrás y antes que el puma respirara nuevamente sobre su nuca, le asestó una puñalada en la boca abierta del animal.
Dejó su mano derecha en la profundidad de la boca del puma, por un instante, mientras éste se asfixiaba y tiritaba de agonía. El animal, casi muerto, se tiró encima de la espalda de Rocho. Rocho intentaba tomar distancia. No podía creer lo que había hecho con la rapidez de un rayo. Temblaba de alegría pero también de miedo. Sus manos traspiradas mostraban las señales de la pelea con el puma, pero no se hizo daño.
El puma yacía en el piso, al lado de los pies de Rocho y el charco de sangre del animal se esparció por la tierra oscura de la noche cordillerana.
-Te decía que no te movás que tenés un puma detrás y vos no me creías, che.
-Sí pero nunca me había sucedido tener que pelear con un animal tan feroz como éste… eso sí, ¡no! Afirmó Rocho.
-Mirá, si casi te come el animal, casi nos come a los dos… y no estaríamos hablando en estos momentos…
-Eso es lo que vos me decís a mí, Sixto. Lo que pasa es que yo también escuché la respiración agitada del puma detrás de mí. Solo que mientras vos me hablabas yo estaba trayendo con los pies la manta lo más cerca de mi pierna, para desde allí y agarrando el puñal que estaba cerca del banco y de esa forma con la manta envuelta en la mano y el puñal en la derecha no podía fallar, sino era hombre muerto. Primero yo y después vos. Los dos éramos hombres muertos.
Se dieron un abrazo.
Todos despertaron asombrados al ver el animal muerto y se abalanzaron sobre los hermanos, mirando la escena. Abrieron botellas de buen vino sanjuanino y brindaron por largas horas y se amanecieron jugando a las cartas, esperando hacer tiempo para que el sol los acompañara para cruzar la cordillera…Chile estaba allí…detrás de esas montañas…

Texto agregado el 17-05-2015, y leído por 46 visitantes. (1 voto)


Lectores Opinan
02-07-2015 Buen texto..tal vez no tenga suspenso ni un final inesperado...Pero quien dijo que todos los relatos debían tenerlo? Me gustó trotskki
 
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