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El árbol

La zona parecía completamente desierta, las personas casi por instinto declinaban pasar por allí.
El lugar no atraía a nadie, ni siquiera los animales se atrevían a pasar.
Pero no todo era desierto en aquél lugar perdido de la civilización, en medio de la nada, un árbol frondoso, verdaderamente hermoso, se erguía con tanta majestuosidad que las pocas personas que por alguna razón u otra tenían que pasar a su lado, no podían dejar de contemplarlo, aunque algunos, los más viejos trataban de cerrar sus ojos al pasar, ellos sabían de la maldición o simplemente debido a lo ocurrido imaginaban que el árbol estaba maldito a pesar de su majestuosidad, todos creían que el mismísimo Demonio habitaba en él.
Nadie sabía a ciencia cierta qué era lo que ocurría en aquél lugar pero sí solían escuchar rumores, nunca era nada concreto, todos sabían que nada bueno había en ese lugar. Yo poseo alguna información debido a que mi familia era oriunda de ese lugar a pesar de que ya nadie vive en ese pueblo abandonado de Dios.
Todo comenzó hace muchos pero muchos años, el lugar era propiedad de un granjero llamado Lucas, éste era un hombre muy bueno que trabajaba su tierra, plantaba todo tipo de vegetales y al tener un pequeño arroyo que pasaba junto a su granja, las verduras eran de la mejor calidad y sus animales, gallinas y cerdos, eran comercializados por él, vendiendo los huevos y los cerdos en el pueblo junto a sus verduras.
Tan bien marchaba el negocio que Lucas, un hombre joven y trabajador que vivía solo, decidió que tenía que casarse para formar una familia y tener a quien dejar el fruto de su trabajo cuando muriera.
Todos los domingos, Lucas iba al pueblo pero nunca conocía a nadie nuevo, por tal motivo pensó que tendría que hacer un viaje a la capital, allí seguramente encontraría su otra mitad.
Como era imposible viajar sin dejar a nadie a cargo de la granja, llamó a un hombre llamado Pedro que era vecino y que le parecía que podía confiar en él.
Pedro vivía a pocas cuadras de la granja y estaba sin empleo, también era un hombre joven y soltero y no le importaba estar unos días fuera de su casa y más sabiendo que ganaría algún dinero que le vendría muy bien.
Así fue que Pedro pasó a ocuparse de la granja no sin antes recibir las recomendaciones de Lucas, sobre todo del cuidado de sus animales a los cuales quería mucho.
Un mes pasó y Pedro seguía a cargo de todo ya que Lucas no regresaba ni daba señales de vida.
Los domingos según le había pedido Lucas, Pedro se dirigía al pueblo en la carreta de la granja, la cual llenaba con todas las verduras cosechadas por él y con un canasto de huevos frescos que se vendían como pan caliente, todos sabían que las gallinas eran alimentadas con el mejor maíz y que todo lo que venía de la granja de Lucas era de excelente calidad.
Mientras tanto, Lucas seguía en la capital, no estaba solo, en sus recorridas nocturnas había conocido a una joven la cual trabajaba de mesera en un bar, así comenzó una amistad, al principio, para transformarse en un amor apasionado que lo llevó a casarse sin pensarlo dos veces.
Raquel era el nombre de la muchacha que al ver al apuesto joven se enamoró perdidamente y que también veía en ese casamiento, la oportunidad de dejar el actual empleo y tener una vida mejor.
Luego de una luna de miel corta, volvió Lucas a su granja con su esposa y allí le fue presentada a Pedro.
Al ver que todo marchaba muy bien en la granja y queriendo dedicarle algo más de tiempo a su esposa, Lucas contrató a Pedro para seguir trabajando con él.
El muchacho aceptó y se mudó definitivamente a la granja que era grande y tenía habitaciones en abundancia, como solían ser las granjas y las estancias de antes.
Y los años fueron pasando y Lucas, Raquel y Pedro seguían trabajando y convirtiéndose en muy buenos amigos y llegó el día en que Raquel esperando su primer hijo, dio a luz a dos hermosos niños, uno rubio y el otro morocho, hijos de padres morochos, nadie podía imaginar que uno de los niños pudiera ser rubio y de ojos claros, ni Lucas que era el ser más crédulo podía pensar que era suyo, en su familia no había rubios, por el contrario eran todos de ojos negros y de piel morena aunque no negra.
Tampoco en la familia de Raquel había rubios y esto dio que pensar y las habladurías comenzaron.
Pedro era de piel muy blanca y de cabello rubio, mala cosa, hasta para Lucas que comenzó a sospechar aunque no sabía cómo hubiera sido posible ya que los niños eran mellizos y en su ignorancia no podía imaginar que dos podían ser los padres de aquellos pequeños.
El parto fue en la propia granja con los cuidados de la partera del pueblo, mujer sumamente chismosa y que de más está decir, propagó la noticia como pólvora por el pueblo, tanto así que muchos eran los curiosos que iban a visitarlos con afán de comprobar qué había de cierto sobre la diferencia de los pequeños.
Y la vida continuaba aunque todo hubiera cambiado entre ellos, ya no se sentían tan amigos, la desconfianza había hecho de las suyas en Lucas que ya ni podía mirar ni a su mujer ni a Pedro.
Raquel comenzó a enfermarse seguido y terminó su vida un día de invierno, colgada de una soga del árbol más alto que encontró, su dolor al saber que le había sido infiel a Lucas fue más fuerte que el amor a sus hijos.
Cierto día que Lucas había ido al pueblo, Raquel y Pedro casi sin quererlo comenzaron un romance que sólo duró un día, pero que bastó para que diera su fruto, ni Raquel ni Pedro eran malas personas, el destino les jugó una mala pasada.
Luego de enterrada la joven, su marido no pudo soportar tanto dolor y en un ataque de locura mató a sus pequeños hijos, los enterró junto a su madre cerca del árbol y se quitó la vida en el mismo lugar.
Pedro al saber lo ocurrido perdió la razón y también fue encontrado sin vida junto al árbol.
Desde ese entonces, el pueblo fue desapareciendo de a poco, sus habitantes comenzaron a irse lejos, nadie quería pasar cerca del árbol que se alimentaba de los cuerpos de las víctimas y que cada día estaba más grande y hermoso, que a pesar de todo no eran más que eso, simple víctimas del destino.

Texto agregado el 05-02-2016, y leído por 144 visitantes. (8 votos)


Lectores Opinan
06-02-2016 que atrapa al lector hasta terminar la lectura. Eso quise decir. bishujoo
06-02-2016 No hay nada que decir... tienes una imaginacion privilegiada, que atrapa en la al lector hasta terminar la lecura. Mis estrellas todas a ti. bishujoo
06-02-2016 Muy buena historia de circunstancias. Par que se transforma en trío produciendo revoltura de colores. Vicherrera
05-02-2016 Me encantó leerte!!! Bello relato! fabiandemaza
05-02-2016 Algo así imaginé desde el principio; nada que ver con la narración que resulta impecable, sino que tengo mucha percepción. Excelente Ome!!! Abrazote. MujerDiosa
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