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Sacado de un tintero

¿Eres tú? ¿Por primera vez estás leyéndome? Si viniste aquí es porque algo llamo tu atención y curiosidad pero vuelve en 5 minutos pues nada he escrito; mira, la hoja está en blanco. No he hallado un motivo para escribir; sigo mirando las musarañas con una copa de vino tinto sobre la mesa.

Volviste ¿Acaso, pasaron 5 minutos? Mejor regresa en unos 15, mi hoja sigue vacía, hace un segundo mi mente esbozo un tema pero inmediatamente lo borro. Ya sé, que tal vez no vuelvas pero como sea no escribí nada.

¿Otra vez aquí? Esos 15 minutos fueron los más cortos; mejor dame más tiempo para escribir, ya sé... la copa está vacía, me tome el vino... fue una delicia y son pocos los días que dispongo de una copa. No es para tanto, que no da para enfadarse. Regresa a la tarde, a eso de las 5. Por ahí que miro tras la ventana y aparece un motivo para mis hojas en blanco.

Uhm ya sé, son las 7 de la noche, puse la alarma de mi celular para esta hora. Ni me recuerdes pero mi hoja continua en blanco. Diría que vuelvas pero veo tu cara de pocos amigos. En fin regresa cuando puedas, a lo mejor te entretienes con otro retrato. Haré lo posible para tener escrito un párrafo, mañana a esta hora.

No me mires así, hoy hice mi mejor esfuerzo para llenar las hojas. Salí a caminar por la plaza; vi a un niño pequeño de cabello negro, con enormes ojos pardos y un precioso corbatín, despidiéndose de su madre; caminaba con la cabeza mirando hacia atrás agitando sus manitas, diciendo: ¡Mamá, mírame! Luego subí a un bus donde un anciano, me invito a ubicarme a su lado, por su puesto me negué porque era "un asiento reservado". Al rato un hombre de mediana edad con bastón tomo ese asiento y durante el camino el anciano se ofreció a obsequiarle "Magnesol”.
Baje del bus en el último paradero, cerca de allí habían avisos pegados en las paredes buscando a una mascota perdida y ofrecían buena recompensa. Por un momento imagine si alguien habría pegado carteles en las calles ofreciendo recompensa a quien hallase mi buen sentido de humor.

En ese trayecto llegue al malecón y mientras caminaba una mujer me pregunto: ¿Dónde queda Larco Mar? Era regordeta, tipo zamba, con el cabello recogido, usaba audífonos; hube de levantar la voz para que oyera, le dije que siguiera por la vereda y llegaría en unos 10 minutos. Por instantes su mirada era vaga, no oía mis explicaciones luego se perdió entre la gente.

Continúe caminando hasta llegar al malecón y baje por las escaleras que dan a la playa. El resto de la tarde anduve a orillas de ese verde e inmenso mar, sonriendo y oliendo la sal. Sobre unas rocas encontré sentado un niño, mirando y tirando piedras al mar. Tenía cabello rizado, piel canela y ojos negros; su mirada no podía ocultar la tristeza inmensa al mirar el horizonte pues parecía que esperaba le devolvieran algo valioso. Me conmoví al verle en ese estado y pregunté:
_ ¿Por qué estás triste?
_ ¿Dónde están tus padres?
Pero él no respondió, volví a preguntar; esperé unos segundos y me senté a su lado sin decir palabra. Mirábamos el mar, el cielo, las nubes, algunas gaviotas que volaban. Fue largo el tiempo que estuvimos en silencio contemplando el paisaje marino.
Cuando el sol empezaba a ocultarse, el pequeño arrojo con mayor fuerza las piedras murmurando algo: “no te vayas, quédate”. Pregunte: ¿A quién le hablas? “A él”, me respondió señalando al sol “No quiero que se vaya, debe quedarse”. Le expliqué que todos los días hay puestas de sol y en otros lugares debe amanecer, además mañana estaría otra vez en la playa y también antes de irse da un maravilloso espectáculo pintando el cielo de muchos colores. Entonces el niño grito “¡Quédate!” Le abrace, tomé su mano y dejamos la playa cuando ya era de noche.

¿Viste? ¡Escribí un párrafo! Tal vez no te haya gustado, ya sé, es una microhistoria. Intento que sigas leyendo mi hoja mientras invento y escribo otra historia para contarte. ¡Regresa otra vez!

Texto agregado el 02-06-2016, y leído por 201 visitantes. (6 votos)


Lectores Opinan
03-06-2016 Me ha encantado la forma de escribir esa buena historia. elpinero
03-06-2016 Yo vine por la palabra "tintero", pues sé que cada que se usa un pedazo desgarrado de nosotros debe queda justo ahí. Me gustan los textos que inspira la 'falta de inspiración'. ***** eRRe
03-06-2016 Muy bien hilvanado y con un estupendo enganche para esperar la continuación seroma2
03-06-2016 Volveré sin falta!!! MujerDiosa
 
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