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El violinista
Plaza de Oriente, Madrid, España. Un señor de edad avanzada llevaba en la mano un estuche de violín, realizaba sus acciones con calma, poco a poco se fue ubicando en un espacio dejando a sus espaldas una jardinera y de frente la plaza pública en donde el transitar de la gente era frecuente. Con lentitud abrió aquel desgastado estuche que guardaba una joya de violín Stradivarius, cuyo barniz empezaba a sufrir las consecuencias de su uso. Afinó con el mejor trato que alguien pudo dar a las cuerdas, y después inició con un repertorio de melodías más famosas de música clásica.
Después de tocar algunas melodías descansó sus delgados dedos, la gente a su paso le había dejado algunas cuantas monedas, dio unos pasos al frente, tomó un profundo respiro y empezó a hablar en voz alta: “Hermanos, está cerca el fin del mundo es el momento de que reflexionemos y nos acerquemos a Dios, busquemos nuestra salvación, esto está por terminar”. Algunos transeúntes interrumpieron su andar rápido para escucharlo, pero principalmente lo que más les extrañaba era que aquel consagrado viejo violinista empezara a hablar en ese tono catastrofista.
Fue reiterativo en esta proclama hasta que dos elementos de la Guardia Civil se acercaron a conversar con él, en el preciso momento en que el violinista realizaba una pausa.
- Que le sucede ahora señor, porqué dice esos comentarios, le dijo uno de ellos amablemente.
- Nada, sólo expreso lo que va a suceder.
-Me parece atroz que haga esas declaraciones.
El violinista se tomó una breve pausa antes de contestar. Finalmente habló:
- Amigo, esto no es nuevo, el calendario Maya así lo predice, un asteroide de dos kilómetros de diámetro chocará contra nuestro planeta provocando tsunamis de 80 metros de altura afectando principalmente esta parte de Europa. Por ello, es el momento de que la gente se entere.
- Si así fuera, las autoridades correspondientes ya lo hubiera hecho,-le contestó el guardia-.
- No lo han hecho para no crear pánico entre la población, de igual forma la NASA sabe de este acontecimiento pero lo minimiza.
Los dos elementos de seguridad con mirada incrédula se miraron entre sí con tono burlón.
-Que le parece si mejor sigue tocando su violín, de lo contrario nos veremos en la penosa necesidad de detenerlo por alterar el orden público.
El violinista ya no contestó, se limitó a darles la espalda en señal de retirada, sin embargo, se había dado cuenta de que había sido escuchado, cuando alguien a lo lejos gritó:
-¡oye viejo en que basas tu afirmación!, uno más dijo: ¡estás perdiendo la cabeza, mejor sigue tocando el violín!
Con toda parsimonia guardó su violín en el estuche y seguido de su fiel perro se retiró de aquella plaza pública. Pasaron dos meses para que el violinista volviera a externar su pregón en la misma plaza, en esta ocasión fue detenido y arrestado por veinticuatro horas.
A finales de noviembre la NASA mencionó el acontecimiento que se avecinaba. Por su parte, el violinista se percató de los días nublados y grises que ya se estaban presentando, divagaba con su perro, el clima está cambiando, la emigración de las aves hacia el sur es un presagio de que algo va a suceder. Para los primeros días de diciembre una multitud empezó a abandonar las principales ciudades para dirigirse a las partes más altas, se presentó un caos en los supermercados, la gente se peleaban por los comestibles, por más que el gobierno se esforzaba en convencer a la población que la situación no era tan grave.
Finalmente la noche del 5 de diciembre, un devastador tsunami entro por Oporto dañando la zona costera insular con dirección a Madrid, el pánico fue generalizado; a la altura de Salamanca surgió una falla geológica arrasando varias zonas rurales en donde varias personas desaparecieron. La cantidad de muertos nunca se supo. No fue el fin del mundo, pero sí el inicio de uno nuevo entre la población de las zonas afectadas, cuyo recuerdo perduró por muchos años. El violinista no había sido escuchado. En Madrid sólo un solitario perro esperaba a su amo en aquel espacio en donde no se volvió a escuchar el agradable sonido de las notas musicales de un violín.

Texto agregado el 02-08-2016, y leído por 145 visitantes. (3 votos)


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