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Inicio / Cuenteros Locales / mividaeneldesierto / Mi vida en el Desierto (Septiembre 2016)

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08.09.16

Tengo planes de renunciar a mi trabajo en diciembre. Es una decisión que he venido aplazando, pero es definitiva, no tengo intención en continuar. No odio a nadie en particular, y solo tengo agradecimiento hacia mis colegas por su convivencia y apoyo en estos cuatro años. Mi principal motivo es el deseo personal de tomar otro camino y seguir buscando expectativas laborales que se ajusten más a mis intereses personales y sentimentales. No es que vaya a tirarme de un puente o algo así.

Personalmente no me causa ilusión permanecer en esta rutina, ni me imagino envejeciendo en la empresa. La sola idea me deprime. No estoy interesado en alguna mejora salarial, ni en un puesto mejor. Hace mucho que perdí la capacidad de envidiar. Hace mucho que mis pretensiones económicas disminuyeron, a la par que mi sentido de ambición.

No tengo familia que mantener, (más que a mi perrito), y lo único que me importa es mi salud (y la de mi perrito). Algunas situaciones me producen demasiado estrés, y el estrés me enferma. Mi estómago no ha andado bien este año. Pero no es por culpa del trabajo. Soy nervioso y aprensivo por naturaleza. Y demasiado cobarde también. Es sólo que no quiero seguir evidenciándome ante gente nueva y extraña.

Honestamente renuncio al mejor trabajo que posiblemente haya tenido en este plano existencial, consciente de mi posterior e inútil arrepentimiento, y de las enormes dificultades que tiene una persona como yo, con tan limitada preparación académica y profesional para encontrar otro empleo igual o mejor, pero con la firme intención de seguir sobreviviendo en este mar de mierda como tantos otros que son capaces de perder el sentido del ridículo con tal de seguir llevándose el pan a la boca.


15.09.2016

Estuve enamorado recientemente. Pero no era el sentimiento puro del amor, era una carnalidad arrogante y ansiosa, era una insana obsesión por sus nalgas, sus piernas y su cara de viciosa. Era una zorra de poca monta, pero me gustaba. Nunca he estado enamorado de verdad. Desapareció de la escena como tantas otras, sin saber que moría de ganas por copular demencialmente con ella, sin apenas conocer de mi aburrida existencia.

Después para olvidarla, me gustaba imaginar que tenía la vagina y el ano muy negros y peludos, y que tenía una afición desmedida por despegar los chicles que la gente embarraba debajo de los asientos de sitios públicos para mascarlos otra vez. Esta chica sin saberlo me rompió el corazón, pero me dejó una enseñanza más valiosa. No volveré a posar mis ojos en ninguna otra fémina de la vida real, por muy apetitosos que luzcan sus ilusorios y efímeros atributos físicos. Soy feliz porque tengo la certeza de saber que siempre tendré a la pornografía de mi lado, como una fiel compañera en mis batallas nocturnas y solitarias.



22.09.2016

Vivo mi vida en base a pequeñas herejías que guardan tanto sentido para mí. No me imagino mi adolescencia sin Voltaire, Baudelaire, Kerouac o Bukowski. Pero quién me inició decisivamente fue Nietzsche, con Así habló Zaratustra. Taladró hondo dentro de la muy poca fe religiosa que aún me quedaba. Pero le agradezco porque liberó mi mente y mi espíritu. Cuando lo releí por última vez, fue como ver los planos de lo que iba a ser mi vida. Los cimientos de mi mente.

En el camino hay decepciones y descorazonamientos. El tiempo ha desnudado mis verdaderas intenciones, y me ha terminado poniendo en el lugar que me correspondía. Tengo justamente lo que merezco, así que no puedo quejarme, al ver cómo se va diluyendo con cierta angustia el sombrío encanto de mi juventud. Lo que antes me parecía valioso, hoy me golpea con llana estupidez, y mis diminutas fallas se magnifican, y mis rodillas adoloridas me recuerdan que cada día que pasa soy un día menos joven. Debería entonces dedicarme a salvar mis pocas virtudes y practicarlas. Porque la gente suele perdonar mucho a los virtuosos.

No puedo perder la esperanza, por más truculento que pueda oírse. Debo seguir siendo capaz de encontrar la guía en estas pequeñas herejías mías. Por eso siempre regreso a confortarme, a volver a leer los viejos planos con que se construyeron mis ideales, aunque sea para reírme de lo decepcionante que he resultado ser hasta el momento. Lo peor que puede pasarle a alguien como yo, es volver a creer en Dios, regresé a su rebaño y Él no me ha dado absolutamente nada. Me siento como una mierda, puede que lo sea, pero la diferencia es que antes me sentía bien siéndolo. Terminó para mí, no volveré a creer en dioses ni en demonios, ni en nada, sólo intentaré creer en mí. Dios es sólo un concepto, una justificación para el sufrimiento y la ignorancia humanas, compañeras inseparables de nuestro ser y nuestra conciencia, por eso he decidido que es simplemente mejor… no andar justificando tales cosas.


29.09.2016

En el último año volví a la casa de mi padre, luego de vivir solo algunos meses en un cuartucho que no tenía lavandería. Volví porque no podía ahorrar nada de dinero básicamente, todo se iba en pagar la renta, (que no era muy cara, por cierto). No creo haber aprendido nada de ese tiempo que viví solo, más que me sentía vulnerable la mayoría de las veces, y que los problemas estomacales son mi más grande temor a partir de ahora. Mi estómago castigó mis malos hábitos alimenticios duramente, y ahora tengo reflujo gastroesofágico. No me lo han diagnosticado, pero sé que lo tengo. Estudios caros de laboratorio han detectado que tengo altos el colesterol y el ácido úrico. También a veces me duele mucho una rodilla.

Salgo en las noches a pasear al perro para refrescar mis ideas. Reflexiono sobre cómo pudo haber transcurrido mi vida si se hubieran dado algunos golpes de suerte, si la suerte me hubiera sonreído un poco, si hubiera actuado con más audacia en determinados momentos, si mi genética hubiera sido más privilegiada y hubiera encontrado algo que me apasionara de verdad hacer y entregarme a ello con confianza y determinación. En este punto de mi vida no puedo decir todavía que esté viviendo la vida que había planeado vivir, si acaso alguna vez tuve un plan. Admiro a la gente que vive de hacer pendejadas. Esa gente ha encontrado la verdadera sabiduría.

No soy un virgen gordo de 36 años amargado con su vida y trabajo, sé que mi infelicidad no reside en mi virginidad y obesidad, tengo esa fuerte convicción. Hay una chica del trabajo que me gusta, pero no le hablo. No quiero enamorarme de su culo, ni el de nadie más. Sólo soy un ass-lover y nadamás. No me gusta pelear batallas que sé que perderé. En los ojos de mi perrito puedo ver la ternura y la compasión, me hace sentir la necesidad de cuidarlo y protegerlo, pero la verdad es que la mayoría del tiempo apenas le hago caso. No hay forma de subsistir sin trabajar, ésa es la verdadera desgracia para muchos. Soy un ingenuo por creer que voy a encontrar en otro trabajo la felicidad que no he hallado hasta ahora, pero al menos debo ser capaz de creer en algo.


Dedicado a esa leve capa de mierda que cubre a los lectores ocasionales de este escrito, y al vello anal femenino.

Texto agregado el 16-10-2016, y leído por 68 visitantes. (1 voto)


Lectores Opinan
15-11-2017 Eres en verdad o-ri-gi-nal. Claro, entretenido, inclemente contigo mismo, una voz honesta y refrescante. De lo mejor en esta página, falta que sigas por ese camino. D2EN2
18-10-2016 Bueno; soy un lector que te lee ocasionalmente.¿Feliz? mialmaserena
17-10-2016 No deberías insultar a los lectores, pero es entretenido leerte, un saludo sanverga81
 
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