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Inicio / Cuenteros Locales / remos / 16. Ernesto Guevara Lynch

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En esta brevísima y contundente desaventura, Ernesto no es el Che Guevara, aún. Tiene 23 años y es un joven médico que inicia a recorrer, al inicio en motoneta, junto con un amigo gran parte de Suramérica.
Además de conocer la realidad de cada país y admirar las chicas del lugar, aspira a derrotar el flagelo de la humanidad: el cáncer.
Parte de Argentina, Rosario, y llega a Venezuela, donde su destino tiene un vuelco histórico.
Cuando están en el sur de Chile, son hospitados por una gentil familia de latifundistas alemanes, que los atienden a cuerpo de rey, con abundanes comidas y buen vino.
Son alojados en un segundo piso de la gran casona.
A media noche Ernesto Guevara viene atacado por una turbulencia intestinal tremenda: la diarrea es fulminante. Como joven educado, agradecido e idealista no tiene el valor de dejar en la bacinica un recuerdo de esa naturalza.
Decide abrir la ventana y entregar su destino a las sombras de la noche, al canto de los grillos, al vuelo de alguna lechuza, al viento en el monte, y al titilar azul de las estrellas distantes.
A las primeras luces, antes del alba -sabemos que los campesinos son muy madrugadores-, Ernesto se asoma a la ventana y se encuentra con que un par de metros más abajo había un pequeño techo de zinc cubierto de duraznos pelados y puestos a secar al sol para hacer los ricos huesillos, que con el mote de trigo, forman una bebida riquísima que quita la sed y el calor de los veranos.
El espectáculo, cuenta el joven médico, era tan desolador, que de inmediato se dirigieron a la fiel moto y desaparecieron por los caminos sureños, de espectacular belleza antes y después que los saludara el sol mañanero.

Texto agregado el 14-06-2017, y leído por 164 visitantes. (10 votos)


Lectores Opinan
10-09-2017 Normal, un asesino psicópata no podría cagar nada más que mierda. +++++ cleptomana
06-09-2017 BUen relato soldado, a veces huir es la única opción digna y demostrativa de alguna culpa inexplicables. Buna pintura del lugar de los hechos. Le otorgo 5 estrellas, por su relato, no por su rango militar. -kurtz
25-06-2017 Que bella aventura se puede vivir en una motocicleta. Es bello el paisaje wue el lector puede imaginar* * * * * Me gustó. Un abrazo Vuctoria 6236013
17-06-2017 Buena anécdota, gracias por compartirla, saludos desde Colombia nelsonmore
15-06-2017 Je, je, menudo recuerdo les dejó a aquella gente hospitalaria. Saludos. maparo55
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