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I parte: No Te Diré.

Quisiera decirle - hola soy Paula, la chica que te observa desde hace una década cuando te mudaste a la barriada, y desde ese momento sentí una presión de desvanecimiento en mí estómago - tan solo teníamos 8 años, y yo quede enamorada de él “Andrés” y lo digo porque aun siento lo mismo. Desde entonces lo he visto crecer junto a mí – pero cuando digo esto- me refiero al otro lado de la ventana, cuando salía al parque con los otros niños y yo detrás de la ventana, solo los veía disfrutar- siendo una niña igual que ellos, no podía salir durante el día y divertirme; “Por qué tuve que tener esta enfermedad”.
Mis padres desde pequeña me cuidaron demasiado, recuerdo que todos los niños en la barriada nos decían los murciélagos – porque solo salíamos en la noche- padecíamos una enfermedad llamada xerodermia pigmentosa, en donde tomar sol nos causa un daño horrible en la piel. Me eduque prácticamente en mi casa. Y ahora que tengo la mayoría de edad asistiré al turno nocturno de la universidad, jaff – suspiró- mañana será el inicio de clase.
A la mañana siguiente Paula se levantó tan contenta y esperó a que atardeciera para irse arreglándo, ya lista tomó su auto y se dirigió hacia la universidad. Cuando por fin llega al salón, estaba tan lleno que tuvo que sentarse por atrás, en ese instante llega el profesor, se presenta y da una pequeña introducción de lo que sería el curso, y de repente dice – ya tengo el listado de todos, los pondré en parejas y ese será su compañero de trabajo hasta final de semestre- cuando llaman a Paula Garrido, ella se levanta y mencionan a Andrés Carrillo.
Fue allí cuando mi corazón casi se sale del tórax, no podía creer que era él, mi amor platónico. Cuando se acercó a mí, sentí que me desvanecía, me miro con una cara de conocido – él sabía, que ya me había visto en otro lugar- no me salían las palabras ni para decirle hola. Se sentó a mi lado y sonrió, me preguntó si nos conocíamos; aun no me salían las palabras – quede como una tonta- y al instante el profesor dijo ya se pueden retirar; Lo único que pude hacer fue tomar mi bolso y salir corriendo de allí, como pude llegué al auto y aceleré, estaba tan avergonzada del ridículo que había hecho, que ni quería regresar al día siguiente. Camino a casa el carro empezó a darme problemas y tuve que detenerme a ver qué era lo que sucedía –no sabía nada sobre autos- y cuando iba a llamar a mi padre, el celular se me apagó –que irónico- Entonces fue cuando vi que se acercaba un auto, y empecé a pedirle ayuda. El carro se detiene bajan la ventana y quedo totalmente fría, él nuevamente –que era lo que estaba pasando el día de hoy- se sonríe sarcásticamente –con esa carita hermosa- y me dice, esta vez no te podrás escapar; yo no sabía qué hacer - me sonrojé y le dije- Es que mi carro está teniendo problemas y no sé qué hacer –él empezó a revisarlo- y me dijo que era una pieza que se había quemado y tendría que cambiarla por otra. Se me queda mirando y me dice –que bonita eres, y no me quieres decir donde te he visto- Yo en ese momento detuve un taxi, cerré el auto y solo le respondí, con una sonrisa en el rostro “NO TE DIRÉ”.

Texto agregado el 16-06-2017, y leído por 44 visitantes. (0 votos)


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