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En la tierra de la fantasía la nada quería apoderarse del todo, buscaba los vacíos de las personas, la desesperanza y la falta de sueños e ideales.

El ser más oscuro de este lugar llamado Elisal personificado en un lobo grande y negro con enormes colmillos deambulaba por toda la comarca esperando a que un portal se abriera a la medianoche, dejando pasar a quien pudiera ser su adversario en duelo a muerte.

“Solo la inocencia de un alma poderosa, podría enfrentarlo”.

La labia de Elisal era seductora pero su instinto animal sobresalía mostrándose al acecho en su piel de lobo y formas elegantes en la palabra.

Esa noche al dar las 12 entró ella, una joven dulce y bella, llevaba en sí el encanto de la naturaleza, la inocencia de las hadas y un corazón dador de amor y vida como el sol mismo.

Traía consigo una espada de cristal hechas por sus propias manos y el calor del crisol de la tierra.

Sabía cual era su encomienda y que debía de enfrentarse a Elisal pues la oscuridad no era propicia para nadie que deseara preservar sus sueños y esperanzas.

Esa noche la luna llena iluminaba el Bosque Tornasol, llamado así por los reflejos tornasolados que siempre daba tanto en el día como en la noche.

En lo profundo del bosque se escucho que alguien lloraba, era un lastimero sollozar como de un animal pequeño, casi un cachorro, la doncella aguzo el oído afinando su percepción y pudo darse cuenta que era el lobo, le llamó la atención que estuviera llorando, el porque de su acción no lo sabía, pero algo en su interno le decía que no debía confiar en esos sollozos.

Fue en su búsqueda internándose cada vez más en el bosque que se cerraba tras de si como queriéndola abrazar, ¿sería un abrazo de protección o un abrazo de encierro?.

La flora parecía estar hechizada, como obedeciendo a otras órdenes mentales y no a su propia esencia; en eso la damisela escucho un susurro que decía: “ven, acércate estoy aquí”.

En su andar aventurero, vio una silueta de un animal en el claro del bosque, era tan oscuro que su piel relucía a la luz de la luna llena, propicia para un encuentro de dispares energías.—Aquí estoy, —dijo la doncella, plantando con fuerza su espada en tierra.
—¿Con quién me enfrentaré a duelo?, —dijo ella.
—Soy Elisal el oscuro y conocerás mi ferocidad, a lo cual dio un rugido que se escucho en todo el bosque y luego un silencio.

Ella corrió hacia el y ambos saltaron uno en pos del otro,a lo cual tras la embestida de Elisal, la doncella le dio una estocada pero no logro darle del todo solo le cortó un mechón de pelo que cayo como finas hebras que el viento disipó.
—¿Porqué esa rudeza?, —dijo Elisal a la doncella, —si podemos conversar, eres tan hermosa y tu piel blanca resalta a la luz de la luna llena, tus formas contorneadas de tu figura no quisiera dañarte, —puedes venir y hacerme cariño, no muerdo a nadie, a lo cual Elisal sonrió mirándola.

La doncella luminosa, se acercó con cautela, siempre llevando su espada a la defensiva, mientras el lobo negro se sentó a la espera que ella se acercara más, la observaba con deleite y curiosidad como quién ve algo bello y puro.


—Ven, siéntate a mi lado, quiero decirte algo.

Ella se sentó al lado de el, tenía curiosidad de que le diría, el se acerco muy cerca de ella rozándola con su cola peluda y larga, tenía una especie de sensibilidad por las doncellas y quería que ella no se escapara de sus garras esa noche.

—¿Cómo te llamas dulce doncella?, —le preguntó el.
—Me llamo Cosette
—¡Que bello nombre!, —exclamó Elisal, mientras le acomodaba un mechón del cabello a Cosette.

Ella se dejo que el se acercara ya que tenía en mente un plan, en ello estaba en juego su vida y aunque sabía que el trataría por todos los medios de seducirla, Cosette le seguiría el juego.

Elisall era un hechicero que buscaba en la pureza encontrar una magia más poderosa que la suya y para eso debía seducir a una doncella pura de corazón y de cuerpo.

—Quiero mostrarte algo, querida Cosette... a lo cual se subió a una roca enorme que había en ese lugar, dando un giro e invocando al torbellino del viento el lobo negro se transformó en un hombre muy guapo con su cabello largo y negro.

La doncella quedó abstraída por ese cambió y por su encanto de hombre que era muy atractivo, alto, con su cabello largo y bellos ojos azules que denotaban en su mirada, los ojos del lobo negro.

La tomo de la mano y tras un pace mágico hizo aparecer una bella rosa roja y le dijo a Cosette:

—Tu belleza hace enrojecer a todas las rosas, prueba de ello es esta rosa que te doy como muestra de mi adoración por tu belleza.

A lo cual Elisal besó la pequeña mano de Cosette, que se sentía encantada por las gentilezas del hechicero.

Elisal la levanto por la cintura con una cadencia y suavidad acercándola hacia si, luego la soltó solo tocándola con la punta de sus dedos, en un roce de cadencias que ella sentía el calor de él con solo rozarlo, la danza nocturna daba comienzo esa noche y Elisal no pararía hasta conquistar a la doncella.

La volvió a tomar por la cintura y susurrándole al oído le decía que su figura era bella como las elfas de la noche, que sus pies danzaban livianos al ritmo de los latidos del corazón, que sus piernas eran sedosas, en ese minuto la acercó nuevamente hacía él y la beso con pasión, a lo cual Cosette respondió sintiendo como ese beso la llenaba de placer y Elisal se dio cuenta de su provocación ya que vio que al igual que la rosa sus mejillas se pusieron carmesí. Y volvió a besarla con deleite mientras sus manos la acariciaban seductoramente.

Cosette se sentía presa de una fiebre que subía por su cuerpo, sus pensamientos se fundían con sus emociones, ella quería ser acariciada y se dejo hacer, aunque sabía que era un duelo de energías, luchaba consigo misma en sus pensamientos.

Elisal la besaba más y más y sus manos recorrían con suavidad a Cosette, mientras le hablaba al oído palabras dulces, Cosette dejó caer su espada, Elisal sonrió con seductora sonrisa, mientras la miraba, empezó a besar su cuello a lo cual ella se brindaba para él, mientras él empezó a desatar cada lazo de su vestido de seda, que se iba deslizando por sus hombros dejando ver su torso desnudo a la luz de la luna.

Él la tomo en sus brazos y la llevo a su refugio unos metros más allá, era un lugar abrigado, la acostó sobre una mullida cama de musgo mientras la besaba de nuevo, ella lo miraba con deseo, Elisal continuó desatando cintas y lazos hasta contemplar la desnudez de Cosette que era muy bella.

Ahora sus caricias fueron más osadas, sus manos recorrían sus formas contorneadas, tocando sus suaves senos y besándolos, sintiendo como la doncella aceleraba su respiración, sus manos eran hábiles descubridoras de donde provocar el deseo febril a una doncella, una de sus manos bajo profusa por su vientre acariciando sus caderas y sus nalgas, luego siguió camino a sus muslos abriendo camino y buscando ese pubis donde deseaba darle el mayor placer que hombre alguno le hubiese brindado, así su otra mano se unió al juego del deseo, empezó a tocarla en su parte sexual, mientras le decía:

—Quiero provocarte Cosette, quiero encender tu fuego y que te unas al mío, —le dijo.

La doncella sentía mucho placer, sus pensamientos se debatían en su dilema, del propósito que había venido a cumplir y sus deseos de mujer, ¿quién triunfaría al final?

Mientras Elisal la masturbaba exquisitamente haciendo círculos con su mano sobre la entrada de su vagina, tocando su clítoris e introduciendo un dedo primero y luego dos, se los metía suave y sacaba con un ritmo acompasado mientras la miraba a los ojos y veía que Cosette sentía mucho placer, ella empezaba a humedecerse y él sonreía, estaba consiguiendo seducir a la doncella y quería llegar hasta el final y hacerla suya. Bajo con su boca hasta la vagina de la doncella rosa y empezó a lamérsela deliciosamente, hundía su lengua en ella, la movía de arriba hacia abajo y en círculos, a lo cual Cosette abrió más sus piernas, moviendo su pubis con una cadencia casi salvaje, quería que el le comiera toda su vulva, toda ella.

Cosette empezó a gemir y le pedía que parara que la dejará, pero a él lo excitaba más eso, y con un beso apasionado la beso de nuevo, mientras él se empezó a bajar su pantalón, con un movimiento rápido, se posó encima de Cosette y abriendo sus piernas empezó a penetrarla muy suave al comienzo, mientras le decía al oído que se entregara a él así el poder de ambos sería uno solo... La doncella empezó a gemir más y más y Elisal la penetraba más fuerte ahora haciéndola delirar de placer, ella estaba a punto de estallar en un orgasmo y Elisal quería que ambos llegaran juntos al climáx, le levantó sus brazos besando sus senos, mordiendo sus pezones, causándole dolor y placer a la vez mientras la gozaba por entero, cada embestida de su miembro dentro de ella era más fuerte y más rápido, hasta que dio un aullido junto a los gritos de Cosette y Elisal derramo toda su semilla blanquecina dentro de ella, salía a borbotones manando de su vagina y Cosette tenía un orgasmo largo y profundo que la estremeció completamente gritando ¡aaaayyyy! En ese momento quedo sumida en un sopor de sueño, Elisal la dejo suavemente sobre el musgo, la vio como dormía serena, le dio un dulce beso en la frente, se dejo caer a su lado abrazándola y juntos se quedaron dormidos. En ese sueño ambos recorrían ese bosque que se cernía sobre ellos como enormes brazos de muchos árboles haciendo alamedas de verdes ramas, mientras ellos caminaban descalzos y con túnicas blancas, bajo la foresta donde la luna llena iluminaba sus cuerpos, ambos iban tomados de la mano, los ruidos de la noche se incrementaban con el silencio, y a lo lejos se escuchaban los aullidos de los lobos plateados, ¿a quién llamaban? Era una pregunta que ambos se hacían en su mente y pensamientos.

Siguieron camino hasta llegar a un claro del bosque entre niebla y pequeñas luces de luciérnagas que daban a este lugar un mágico encanto de hechizo ancestral.

Pero ellos se sentían observados, habían unos destellos de pequeños ojos que brillaban escondidos entre los troncos de los árboles, los búhos empezaron a ulular, los seres nocturnos se unieron al sonido de la noche, mientras al acecho estaban ellos... los lobos acercándose y buscando a su líder que yacía dormido junto a la doncella rosa.

Elisal quiso proteger a Cosette colocándose él delante de ella, en ese preciso instante que los lobos se lanzaron al ataque ya que protegían su bosque de intrusos, sintieron como muchos de ellos cayeron encima aplastándoles e inmovilizándolos.

El lobo que dirigía la manada se quedó viendo a los ojos a ambos y algo paso en el que vio en los ojos de Elisal a un camarada cercano.

Mientras a ella la miro como a alguien que se debía tener cuidado.

En ese instante que ambos lobos se miraron, Cosette despertó de su sopor, justamente cuando Elisal la abrazaba y besaba nuevamente, proporcionándole caricias, recorriendo su suave y aterciopelada piel, quería poseerla de nuevo, esa noche ella no iba a escaparsele tan fácil de sus garras o mejor decir manos ya que era un hombre muy seductor.

Nuevamente el juego comenzaba, Elisal conocedor de todas las artes incluso la amatoria, sabía que dar en el momento indicado y a ella quería dárselo todo, la tomo con suavidad atrayéndola sobre el, dándole un beso suave y luego uno muy largo, dejando sus labios tan rojos como cerezas, ella correspondía a sus besos, él comenzó a besar su cuello y desordenar sus cabellos que caían sobre sus rosados senos, donde pronto acudieron las manos de él para acariciarlos y probarlos con su boca, era como si quisiera que néctar manara de ellos, los succionaba, apretaba, mordía con deseo, ella gemía como niña asustada, pero quería más de ese dolor y placer, él se daba cuenta que la provocaba, Cosette eres mía le decía, ríndete a mí y tendrás todo el placer que pueda darte.

Ella callaba y solo se dejaba ser, era un juego que arrebataba sus fuerzas y solo quería que el la cogiera y la hiciera suya, se sentía salvaje junto a él.

Elisal seguía con sus manos recorriendo el cuerpo de ella, bajando por su torso, cintura, caderas que eran contorneadas, llegando hasta sus nalgas, se las apretaba, en un momento coloco un dedo atrás y se introdujo, haciendo gemir a Cosette y diciéndole:

—Cosette, mécete de atrás para adelante, haz el movimiento tú, déjalo entrar, ella obedecía, sintiendo dolor un dolor que se transformaba en placer, se sentía tan bien.

Elisal se lo metía más y más, mientras le daba mordiscos en sus pezones, era una hembra para él se decía en sus pensamientos, la voy a gozar entera hasta tener todo su poder en mí.

La subió arriba de sí, y tomando su pene se lo introdujo en su generosa vagina que lo recibió acoplándose a él en delirio febril, Cosette se movía encima de él mientras sus pechos se movían a la cadencia de esa cabalgata instintiva que macho y hembra conocían desde los inicios, Cosette era parte de él y él parte de ella.

Luego la giró cogiéndola por la cintura empezó a penetrarla por atrás, quería someterla a sus deseos, ella era tan deliciosa tan moldeable a sus manos, cada vez que su pene entraba en su vagina, más le pedía ella que continuase, la tomó por sus caderas, y se lo metió todo, le tocaba sus senos y apretaba, su cabello estaba desordenado, ella gritaba de placer y Elisal aullaba de emoción y excitación, eres mi hembra le decía, casi a punto de terminar dentro de ella, el orgasmo que venia era como el calor del fuego, su semilla estaba nuevamente dentro de la doncella rosa, él veía como esa deliciosa vagina mojada y cubierta por él, tocando la blanquecina leche que salía de ella la esparció por las nalgas de Cosette y por su cuerpo subiendo a sus senos, sus manos cubrían con su semilla a Cosette y ella lo besaba con sumo placer. Los amantes habían consumado un amor salvaje, instintivo, animal.

¿Pero la encomienda de Cosette, qué pasaría con ella?

Continuará...

Texto agregado el 31-10-2018, y leído por 16 visitantes. (14 votos)


Lectores Opinan
16-06-2019 Es una buena historia, muy bien narrada. Una lucha de energías entre la luz y la oscuridad en un bosque tenebroso y vivo, donde el poder y la posesión confrontan sus fuerzas y debilidades en la intrigante alegoría del sexo y el sometimiento a una pasión desenfrenada. Un beso, Carlos. carlitoscap
16-11-2018 Bastante ocurre en la primera parte ¿que queda para la segunda? Ya sé, Cosette mamá. ggg
31-10-2018 es como una alegoría de lo prohibido, de lo que está oculto y escondido en las primeras fantasías adolescentes cafeina
31-10-2018 Es lindo iniciar el día con algo que haga reír y esto me ha hecho reír mucho. Más allá de algunos errorcillos que distraen, es una parodia pornográfica de cuento infantil muy graciosa. Una situación que difícilmente puede ser considerada fantástica por absurda, un erotismo torpe sin gracia kupiga
31-10-2018 Cosette es también una elección de nombre curiosa, existen en literatura nombres de personajes que inmediatamente remiten a una historia o autor como Yocasta a Sófocles, Penélope a Homero, Lolita a Nabokov, Amaranta al Gabo, Hermione a JK Rowling y en ese largo etcétera está el de Cosette a Víctor Hugo. La elección de ese nombre acentúa lo cursi a la historia. kupiga
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