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Inicio / Cuenteros Locales / carlosivankelso / ASESINATO QUESÓN POR EL POLIAMOR

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Florencia Peña causo un enorme revuelo en la opinión pública cuando lanzó la teoría del “poliamor”. Tanto que su presencia en una universidad pública para hablar del tema fue un gran furor. De un lado, mucha gente defendía la teoría y hasta planteaba que el Estado la promoviese con leyes y subsidios. Del otro lado, otros grupos se oponían y reaccionaban en forma escandalosa al cuestionar el uso de fondos públicos de las universidades para estos temas. Flor Peña era tratada a la vez de “ídola” por algunos, de “cornuda” por otros.
Dicen que una tarde, en la ciudad de Córdoba, después de participar en una charla en la Universidad, Peña caminaba por una calle de la Docta. “Viva el poliamor” gritó una gorda, “Anda a lavarte las tetas cornuda” gritó otra gorda. La ex pechocha del programa noventoso “Son de Diez” reacciono a los dos gritos. A la primera gorda le levantó las dos manos saludándola en forma triunfal, a la otra gorda le contestó “Vaya a lavarse las tetas usted, señora”.



Segundos después del incidente, una anciana que parecía tener ciento veinte años se cruzó en su camino. Estaba vestido con ropas medievales. Flor Peña le dijo:
- Disculpe señora.
- Estas disculpada – le dijo la anciana con un acento rumano o búlgaro – escuche que hablas del poliamor. ¿Te interesa el poliqueso o el quesoamor?
- ¿Poliqueso? ¿Quesoamor? Jamás escuche hablar de eso.
- Branza. Ja, ja, ja – comenzó a reir la anciana – si quieres probar en el Poliqueso o en el Quesoamor ve a esta dirección.
- Yo solo quiero coger – dijo Flor Peña.
- Entonces hazme caso piba – dijo la anciana – yo soy Lady Dumitrescu, ja, ja, aca tienes la dirección.
Dumitrescu le dio un papelito a Flor Peña, decía “Calle Bucarest n° 782”. Peña quedó intrigada, iba a preguntarle algo a la anciana pero al levantar la vista, Dumitrescu desapareció misteriosamente. Peña caminó hasta la esquina como llevada por una fuerza extraña. Al llegar a la esquina, vio el cartel de la calle, que indicaba claramente “Bucarest”.
La teorica del poliamor busco entonces el número 782 de la citada calle. Lo encontró tras caminar apenas media cuadra. Era una casa antigua, que hacía recordar a un castillo perdido en algún lugar de Rumania, Bulgaria o Hungría. Peña tocó la puerta. Un hombre alto y patón, le abrió la puerta.



- ¡Hola! ¡La verdad no se que hago aca! Mejor me voy…
¡No! – dijo el muchacho que tendría unos veintipico de años, quizás treinta como mucho, más no, de características muy atléticas, con aspecto de deportista. Estaba casi desnudo, casi porque tenía un par de guantes negros que le cubrían las manos y un slip que le cubría las partes intimas – vos sos Flor Peña. Dale pasa, siempre y cuando quieras coger conmigo, de lo contrario te podes ir. La elección es tuya.
- Claro que me gustaría coger con vos – fue la respuesta de Flor Peña mientras observaba al muchacho. Peña quedó asombrada del enorme tamaño de los pies que tenía el joven.
- ¡Wow! – dijo Peña - ¡Qué pies grandes! ¿Cuánto calzas?
- 49.
- ¡Qué grandes!
- Es que soy un Quesón.
- ¿Un Quesón?
- Te voy a enseñar el Quesoamor.
- ¿Cómo te llamas?
- Carlos.
- ¡Carlos! ¡Qué nombre tan masculino! ¿Sabes lo que significa el nombre Carlos? El significado de Carlos es “Aquél que es fuerte y viril”.
- Lo sé. Soy un Carlos muy orgulloso de mi nombre.
- Tenes pinta de deportista Carlos. Soy muy alto y patón. ¿Practicas algún deporte?
- Soy futbolista. Mi nombre completo, tal como figura en el documento es Carlos Gustavo David Quintana. Nombre de reyes. Carlos por el Príncipe de Inglaterra, Gustavo como el rey de Suecia, David como el rey de Israel, y Quintana, hubo un presidente con este apellido. Ilustre apellido de oligarca, aunque yo soy muy humilde, je, je.



- ¿Jugas en River o Boca?
- No – respondió Carlos Quintana – juego en Talleres de Córdoba. La “T”, aca en Córdoba. Me dicen “el Hacha”. Jugué en Lanús, Huracán, Douglas Haig y Patronato.
- El Hacha, el Hacha, que sobrenombre tan seductor.
- Basta de cháchara, Flor, si tenemos que coger, cojamos.
- Siiiiii – dijo Peña – voy al baño.
- Te espero en el dormitorio.
Carlos Quintana la esperaba casi totalmente desnudo en la cama. El dormitorio era amplio y ordenado, con enormes hormas de Queso en todos lados.
- ¡Cuantos Quesos! – dijo Peña.
- Es el Quesoamor, Florencia. Además yo soy un Quesón.
- ¿Un Quesón?
- Sí – dijo Carlos Quintana – mira mis pies, ja, ja, mira como huelen.
- No creo que sea lo único grande que tengas.
- No lo es – dijo Carlos – pero ahora disfruta de mis pies.
Comenzaron a jugar con los pies. Peña quedó extasiada, olió, chupó, lamió y besó los pies de Carlos Quintana. Le encantaron. Lo hizo una y otra vez. Entonces el futbolista agarró el Queso y lo tiró encima de Peña.
- ¡Me encanta el Quesoamor! ¡Quiero más, quiero más, Caaaarloooossss!
- Habrá más Florencia. Esto es el comienzo.
Carlos se tiró encima de Peña y ella le empezó a chupar el pene. Disfrutó mucho. El le chupó la concha, después el culo, y la obligó a ponerse de espaldas. Le dio unas cuantas patadas en el culo.
- Dale Carlos, pégame en el culo patadas como les pegas a los futbolistas, por algo te dicen el Hacha.




El futbolista siguió pegándole patadas y las mezclaba con el látigo. A Peña le encantó. Luego la penetró en el culo. Y la penetro, no solo con el pene, también con los pies, y hasta con el Queso. Sí, la cogió con el Queso.
Despues tuvieron sexo, con la penetración vaginal, dando vueltas por toda la habitación, de manera intensa y fogosa.
- Me encanta el Quesoamor – dijo Flor Peña – es mejor que el poliamor.
- Y falta lo mejor.
- ¿Lo mejor?
- Sí, haremos una tortura sexual que se practicaba en la edad media.
- ¿Edad media?
- Sí, ponete aca, Peña.
Carlos señaló una especie de cepo al estilo medieval, como esos lugares que se usaban para depositar las cabezas en los lugares donde los verdugos depositaban a las víctimas.
Peña se puso ahí y escuchó las palabras de Carlos Quintana.
- Las mujeres se ponían aca, un verdugo por adelante la obligaba a oelrle los pies, otro verdugo las cogía por detrás, así la torturaban.
- Quiero eso – dijo Peña.
Florencia quedó esperando, pero no vio que Carlos “el Hacha” Quintana, detrás de ella, agarraba precisamente un hacha, lo levantaba y lo descargó sobre la teorica del poliamor.
- ¡Ajjjjjjjjjjjjjjjjj! – fue el grito de dolor de Florencia Peña mientras recibía el hachazo.




Y no fue un hachazo. Fueron varios, una decena tal vez, y más también. Así fue asesinada Flor Peña, asesinada a hachazos, por Carlos “el Hacha” Quintana.
Al terminar, agarró el Queso y lo tiró sobre el cadáver de la víctima diciendo en voz alta:
- Queso.
El asesino contemplaba a su víctima mientras Lady Dumitrescu apareció de la nada. La anciana dijo, con su acento rumano:
- Bien Hecho, Carlos Quintana. Bien Hecho.

Texto agregado el 24-02-2019, y leído por 27 visitantes. (1 voto)


Lectores Opinan
14-05-2019 JAJAJAJAJA gran historia, sos groso sabelo +10 y a favoritos galán. yo también quiero unas cuantas patadas en el culo mientras me enseñas el quesoamor jajajajajaja karazo
 
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