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Sentía la cabeza como si miles de puntas de alfiler le atravesaran el cerebro y notó que le costaba fijar la vista.

- ¡Justo ahora! y sin nada para tomar que me alivie – masculló entre dientes

El malestar había comenzado un rato antes, primero era solo un pequeño hormigueo que fue creciendo, hasta convertirse en ese extraño dolor que apenas le permitía fijar la vista en el asfalto húmedo por una llovizna imperceptible pero persistente. Era una suerte que la ruta a esa hora avanzada de la noche estuviese completamente desierta.

- Si los cálculos no me fallan, estoy llegando- pensó.

No veía el momento de estar descansando en el hotel que había reservado telefónicamente en Victorica, último punto más o menos habitable antes de la monótona Ruta del Desierto y calculando el resto del viaje hasta Neuquén. No le interesaba como era, solo que tuviera una mullida y limpia cama y un baño donde después de una ducha caliente poder descansar unas horas. Había efectuado la reserva, cuando en la empresa para la cual trabajaba habían confirmado la reunión con esos empresarios petroleros del sur del país.

Fue una mañana agitada desde el momento de la noticia; primero estuvo con sus colaboradores preparando los papeles necesarios para el viaje y luego en su casa demoró también en preparar el equipaje. No se pudo relajar ni cinco minutos. Su esposa también trabajaba y no había podido ayudarlo, como solía hacerlo, ya que ella estaba en su oficina cuando todo se decidió.

Así que sin despedirse de Valeria, más que por teléfono, cosa que lo molestaba en demasía, por no ser su costumbre y, cansado como un galgo después de una carrera, subió al automóvil; no sin antes tomarse un par de aspirinas cuyo efecto ya lo había abandonado muchos kilómetros atrás.

De pronto se alegró, los faros iluminaron un cartel que lucía despintado, pero en el cual alcanzó a leer lo que tanto ansiaba - “Victorica 3 km.”

- ¡¡¡Por fin!!!. – exclamó con un suspiro de alivio.

Apretó un poco más el acelerador del vehículo, quería llegar rápido a destino.

Pasó frente a una oscura y sucia Estación de Servicio mal iluminada, dónde un viejo dormitaba en una reposera en medio de la playa de estacionamiento.

- Tengo que cargar combustible – recordó, pero se fijó que al medidor le faltaban un par de líneas para estar en rojo, calculó que andaría bien con esos litros y podría cargar a la mañana; le dolía mucho la cabeza para hacerlo ahora, quería llegar.

Apenas dejó atrás el lugar, otra vez la oscuridad del camino lo sorprendió; no se veían luces del poblado cerca.

A lo lejos divisó un cartel y apuró la velocidad; al estar a la altura del mismo, atónito leyó: “Victorica 3 kms.”

- Estos pajueranos del interior siempre igual – rezongó. Seguramente habían equivocado la ubicación del primer cartel y en lugar de sacarlo, habían colocado otro donde realmente correspondía.

Cuando pasó frente a la vieja Estación de Servicio mal iluminada y vio el viejo dormitando en la reposera en medio de la playa de estacionamiento, sintió un extraño malestar y un frío repentino le recorrió la columna vertebral. Se fijó en el marcador de combustible, la aguja estaba en el mismo lugar.

Aceleró a fondo.

- Razonemos - pensó -debo haber hecho una mala maniobra y he pasado exactamente por el mismo lugar.
- Debo mantenerme bien despierto, seguramente, el dolor de cabeza me ha distraído, no volverá a ocurrir – se tranquilizó.

Aceleró aún más, quería llegar pronto, ya era insoportable ese agotador viaje. No daba más. La cabeza parecía que iba a estallar.

Cuando la potente luz de los faros iluminó el cartel que se acercaba y observó que el marcador de combustible se mantenía incólume, se estremeció y comenzó a sollozar.

María Magdalena Gabetta.

Aclaración:
La “Ruta del desierto” es un tramo recto de la ruta provincial 20, en la provincia de La Pampa, y es uno de los caminos más directos para quienes hacen el viaje desde Buenos Aires hacia Neuquén.

Texto agregado el 10-03-2019, y leído por 63 visitantes. (13 votos)


Lectores Opinan
12-03-2019 Muy clara tu escritura, y se va sintiendo la angustia del conductor. 5* henrym
11-03-2019 *****Me han contado sobre "la zona del silencio", pero de la mente. Pequeños momentos de escape, en donde no se sabe si te quedaste dormido, pero pasas momentos difíciles sin darte cuenta. Solo_Agua
11-03-2019 Dormirse manejando, hummm...los resultados de dicho descanso serán muy bien descriptos y con lujo de detalles en las noticias del día siguiente. MUY BUENO!!!! Abrazotes, cordobeeeesita Abunayelma
11-03-2019 Excelente relato. Las respuestas quedan a cargo de cada cual con ese final abierto. Un abrazo, sheisan
11-03-2019 Excelente. A ves es más interesante lo que no se dice que lo que se dice. El final abierto me gusta mucho porque da a la imaginación del lector. Muy apropiado, el título elegido. Felicitaciones: 5* dfabro
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