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Inicio / Cuenteros Locales / vejete_rockero-48 / A quijada batiente subiendo a 37.000 mil pies de altura.

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Basado en hechos reales.



Es un pequeño avión bimotor; un Boeing 737 de corto y mediano alcance, su capacidad es de ciento diez pasajeros. Y a pesar de ser un modelo algo antiguo, no deja de ser un medio de transporte eficaz y seguro.
Después de alcanzar una altura aproximada de 37.000 pies, nos tomará solo una hora llegar hasta el destino final, la ciudad de Lima.
Observo por la ventanilla los movimientos efectuados en las afueras del aeropuerto; pues estamos solo a unos minutos del despegue.
_ Señores pasajeros_ Nos dice una oxigenada azafata_ Vamos a cargar combustible. Les rogaría apagar todos los dispositivos electrónicos.
_ Señorita ¿Este no es un proceso que deberían realizarlo sin pasajeros?_ Pregunta alguien de la última fila.
_ Así es_ Responde la rubia aeromoza_ Pero lamentablemente hay un retraso en el hangar dispensador. Y como éste es un avión pequeño, lo podemos hacer aquí mismo. No se preocupe, no es peligroso y solo tomará unos minutos.
_ ¿Do you speak english?_ Me pregunta el gringo que esta sentado a mi lado_ ¿What did she say?
_ They will load fuel_ Digo con el mejor ingles aprendido con las películas de John Candy.
_ Por favor apagar los teléfonos móviles_ Repite la azafata antes de ingresar a la cabina de mando.
Afuera; en la pista, cinco funcionarios corren hacia el avión con una escalera portátil, llevan en sus manos una barreta con la cual giran la entrada del compartimiento de combustible, que se encuentra debajo del ala derecha. Por la embocadura del acceso a los estanques enroscan la parte frontal de una gruesa manguera; para luego proceder a cargar el vital líquido.
Debo admitirlo; para quienes estábamos sentados en la misma línea de los trabajadores; el momento más tenso del viaje, fue cuando la gasolina comenzó a entrar con fuerza en el ala del avión. Podíamos sentir como la nave comenzaba a mecerse consecuencia de la carga; y todo iba bien, hasta que pasó, lo que pasó...
_ Ring... Ring... Ring..._ El sonido del teléfono móvil provenía desde el interior del bolso de aquel hombre de larga barba.
_ ¡Señor apague el teléfono!_ El grito de queja venía desde los asientos traseros.
_ Ring... Ring... Ring...
_ ¡Ya pues señor!_ Las protestas ahora se generalizaban.
_ Ring... Ring... _ El aparato se detuvo por algunos segundos, pero... _ ¿Aló? Hola manolo; ¿Cómo estás?
_ Señor ¡¿Como se le ocurre contestar la llamada?... ¿No ve que estamos cargando combustible?!
_ Manolo; ahora no puedo hablar contigo.. _ El señor de larga barba hizo caso omiso de las protestas_ ¿Qué es lo que no encuentras?... Está arriba del ropero; búscalo bien.
_ ¡Apague el teléfono señor!_ El descontento iba en aumento.
_ Manolo te digo que está arriba del ropero. Búscalo bien, ahora no puedo hablar.
_ ¡What the fuck!_ El gringo hace el ademán de levantarse del asiento.
_ ¡Manolo, te repito que está arriba del ropero! _ El señor de la barba larga estaba nervioso, y sabía que debía apagar el dispositivo; pero había algo que lo impulsaba a no hacerlo.
_ ¡Mister please; hang up the phone!_ El gringo estaba por salirse de sus cabales.
_ Manolo, si no lo encuentras no es culpa mía. Tengo que colgar...
_ ¡¡Apaga tu mierda de teléfono barbón conchatumadre!!_ Aquel grito fue el padre de todos los gritos. Y se generó en la parte posterior del avión; además por el tipo de grosería, pude identificarla como la típica tosquedad chilena.
"Santo remedio" como diría mi abuelo. El señor de la barba asustado apagó el aparato de inmediato, y todos (suspirando), adoptamos una posición mas cómoda y relajada. Nunca me sentí más orgulloso de una mala palabra chilena; todo ese chilenismo que llevo en la sangre me hizo sonreír.
_ Señores pasajeros. Ya concluimos el trámite del combustible, y en dos minutos más iniciaremos las maniobras de despegue_ Anunció la blonda azafata regresando desde la cabina de los pilotos.
_ ¡The scream came to me, and scared!_ Dijo el gringo mirándome con una sonrisa en los labios.
_ ¡Yo casi me hago pipí!_ Respondo y ambos reíamos a quijada batiente cuando el Boeing 737 comenzaba a elevarse.





Texto agregado el 12-03-2019, y leído por 233 visitantes. (8 votos)


Lectores Opinan
13-03-2019 Jajaja! Jhon Candy! Me hiciste reír con tu relato. Muy entretenido y atrapante. IGnus
13-03-2019 Un relato entretenido, que a pesar de los nervios y angustia de los pasajeros, termina entre sonrisas. Una lástima lo de los dos Boing 737 MAX 8, que en menos de 5 meses se han accidentado, terminando con todos sus pasajeros muertos. Saludos y un abrazo para ti, amigo. maparo55
12-03-2019 Muy bueno! No era para menos, por suerte pudieron contarlo y reírse. Besos. Magda gmmagdalena
12-03-2019 jajajajaj buenísimo y ya lo creo que es real y morí con lo de oxigenada y blonda jajajjajaja y claro que muy bien puesto el chilenismo en el minuto preciso que se necesitaba 5* por el relato y el chilenismo. jdp
12-03-2019 —Con combustible funcionan los aviones y con una buena y bien gritada grosería chilena funcionan los porfiados. —Saludos y abrazos para todos lo pasajeros, desde Santiago. vicenterreramarquez
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