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¿Cómo se ama la literatura? Discurso de escatología literaria.

El fragmento, un poema, hace que el lector ame la poesía. Que el leyente se emocione, sonría y siga buscando la esquiva belleza que son de nuestros genes. Porque alguien la puso ahí para no cansarnos de buscar, sin tiempo, sin edad, aquí, allá, todo por venir, todo hacia donde ir. Algún lugar anhelado que nos espera, no importa si es invierno o es verano, solo importa que lo escrito sea lo que tenga de bella también nuestra alma.
¿Cómo podremos escapar del sistema que deja todo quieto? ¿Cómo podremos escapar de la moral que nos envenena, nos deja sin aire y la piel envejecida? ¿Cómo escaparemos de todo aquello que nos convierte en cáscaras con apariencia humana? sin risas, sombríos, desahuciados, máquinas andariegas. Una cosa, la literatura no nos defraudara. Nos dará una salida, un curativo para aliviar nuestros dañados alientos posmodernos. Las letras nos conducirán mas allá donde nos esperan los liberados, los que no se quedaron en el discurso que doméstica, no quedaron en aquellas frases que alienan o alinean. El cuerpo del hombre, la costumbre y los hábitos son labores que los gusanos terminaran. Estos elementos son la precoz muerte en el desierto cadavérico de la abundancia mezquina de los unos que se comen a los otros, pero el más allá de la belleza literaria nos salvará.
La literatura nos indicará el camino, por medio de sus héroes, de aquel paso por donde nunca camino otro ser humano, más que el poeta, más que el lector. Para que el aburrimiento de los enlatados no nos vuelvan solo polvo que no sirve ni para hacer ladrillos que construyan casas, de esa clase de casas donde se aletea dichoso.
Creo que esto, si no estoy equivocado, es mejor, o sea creer en algo es mejor que quedarse solo con la duda de si vale la pena creer en algo. Que este algo, que es la poesía, nos salve de tanta violencia e indecencia que ya no es novedad, ya no es misterio ni secreto. Solo tomarla y no soltarse hasta que todo sea uno en nosotros, sin escoriaciones ni adiposidades.
Que lo que salga del corazón sea para matar o morir, e ir ahí donde somos seres únicos, seres sin apariencias, arriesgados, jugados, temblorosos y temerarios, tal vez muy valientes, tal vez cobardes. Que la emoción nos muestre el sentido de nuestra finita vida biológica, que termina para que nuestras utopías queden más fuertes y vivas.
Lo vulgar siempre está cerca, no podemos aterrizar el escombro en nosotros. Tal vez los cementerios están llenos de frases gastadas y cerebros que murieron sin saber todo lo infinito que había en ellos. Lugares llenos del tipo de espectros que son los que nos acompañan aquí sin redención. Pero esta vida que es pura y refrescante, si es abierta, así como la poesía también, nos dará de beber de lo que no se puede escribir; solo esbozar, solo imaginar, pero que forma parte de aquella porción que es nuestra también: la inmortalidad.
La poesía es de los que tenemos jóvenes los ojos y las palpitaciones, como una mano tomando la mano de la querida compañera, o del servicial compañero. La poesía nos muestra el sueño que no va poder ser, si solo queda en los poemarios. Pero si los somatizamos, a los versos digo, volveremos a ser héroes griegos, héroes, antihéroes, a quienes las ninfas rocosas vuelvan a endulzar los oídos. Para volver a ser lo que somos, humanos con el hábito terrestre de la contradicción, atados a los mástiles de nuestros barcos errantes. La creación literaria será alarma que nos mostrara los limitados insectos que Kafka descubría en su cama, en el estado de gracia ver de frente la realidad, a aquella que nos deshumaniza. La sombra prepotente de lo que nos incita a buscar lo que es inalcanzable, salir de esa sombra ontica e ir a los arrullos de murmullos de prosas hechas de poesías.
Somos dichosos hasta que se nos va la energía. Luego alucinamos o bajamos la atención de lo que nos pasa. Pero el gran regalo del músculo que no para, es que él, el corazón, nos acompañara hasta hacernos arribar más a allá donde las edades son de siempre, donde los números serán felices porque son infinitos. Paraíso imaginario donde las letras terminen de decirnos que es la poesía, y como es la belleza eterna.


Texto agregado el 26-05-2019, y leído por 72 visitantes. (3 votos)


Lectores Opinan
26-05-2019 "Tal vez los cementerios están llenos de frases gastadas y cerebros que murieron sin saber todo lo infinito que había en ellos" ... Muy bueno. Klio
26-05-2019 "solo importa que lo escrito sea lo que tenga de bella también nuestra alma." Es un escrito de calidad y profundidad; a mi entender es tu propio tratado de arte poética y la frase que seleccioné me lleva a esa conclusión. Me recuerda a los dadaístas. Un gusto leerte. Klio
26-05-2019 Incomprensible y artificioso . Yvette27
 
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