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REBELDÍA
Cuando nací, hace ya más de ocho vidas, allí en mi Teztlachiuanajatl natal, las cosas no eran muy complicadas. Pasé la infancia de mi primera vida y llegó la adolescencia. Fue entonces que a pesar de no tener absolutamente nada contra lo cual rebelarme igualmente lo hice, porque era adolescente y esa es la consigna… rebelarse, hasta con lo que es correcto.
Así fue que se reunió el Honorable Consejo de Ancianos para estudiar y resolver sobre mi caso.
¿Qué haremos con este gato rebelde se preguntaban los Honorables Ancianos? La verdad es que no sabían qué hacer, más aún cuando por usos y costumbres nadie le daba bola a los consejos del Honorable Consejo de Ancianos.
Decidieron sacarse el problema de encima (o sea a mi) enviándome al Paraíso, para que me guíe un tal dioS.
Hice mi bolso y hacia allí marché.
En verdad era un lugar agradable, con mucha paz y luz, música suave, verdes prados inundados de flores, mariposas multicolores, pájaros trinando, etc., etc. Fue entonces cuando sonaron las trompetas y una luz muy brillante se presentó ante mi.
- Salem… Salem… ¿por qué te estás portando tan mal?
- ¿Yo?
- Tú eres Salem ¿con quién otro crees que estoy hablando?
- ¿y usté viene a ser…?
- DIOS… YO SOY DIOS, el Creador de todo lo existente ¿entiendes?
- Entiendo casi perfectamente,
- ¿Entonces, qué me respondes?
- No estoy muy seguro… pero si yo soy una de sus creaciones ¿por qué me creó así de rebelde?
- Te equivocas gatito, te di el libre albedrío para que puedas decidir…
- Ajá… entiendo ¿o sea que puedo decidir entre ser rebelde o no? Pero si decido serlo está mal… Eso es lo que no entiendo…
Dicho esto, el Jefe decidió comenzar a enseñarme y detallarme una serie de preceptos, aclarándome que no tenía demasiado tiempo pa perder.
A mi me costaba concentrarme porque mientras me explicaba todo, yo relojeaba por el rabillo de mi ojo a una paloma blanca y regordota que andaba dando vueltas alrededor…
Y no me pude contener, pegué y salto y la blanca palomita quedó entre mis fauces felinas…
Fue entonces que se escucharon truenos, rayos y centellas por doquier y a la voz que decía: NOOOO CON LA PALOMA NOOOO…
- Y bueno ché, onda que me dio hambre…
- ¿Qué voy a hacer contigo? ¿Qué terrible castigo te impondré?
Fue entonces que el piso sobre el cual estaba cómodamente sentado, se abrió y comencé a caer en medio de una total oscuridad hasta que finalmente toqué fondo.
Estaba en un lugar en penumbras, música de cumbia villera, olor a azufre y hacía mucho calor.
Se me apareció un coso vestido de rojo con cuernos y cola, me miró fijo, acercó su cara a la mía de forma intimidante y me dijo ¿sabes dónde estás?
- Y no, no tengo la más puta idea vea…
- Pues te digo que estás en las puertas del Infierno, y te han enviado hasta aquí para que veas en qué puede transformarse tu eternidad en caso de que sigas siendo tan rebelde…
- Bien… ¿y usté viene a ser quién?
- ¿Acaso no me reconoces? Yo soy su majestad satánica…
- Ahhh ¡un Rolling Stone!
- NOOOO… yo soy el amo de los infiernos… siete en total para ser exacto.
- ¿Siete?
- Así es ¿qué te sugiere eso?
- Que el negocio debe andar muy bien, porque tiene sucursales, mientras que hay un solo Paraíso…
El cornudo rojo sacó humo por la nariz visiblemente enojado, poca paciencia la del chabón...
Me dijo que tenía cosas que hacer, y que me dejaba solo para que recorra, mire y observe lo que allí sucedía, entonces en medio de un efecto especial que consistía en desaparecer a través de una nube de humo.... se hizo humo.
Empecé a caminar y escuché llantos, gritos y lamentos. Abrí una puerta de a poco y fui asomando mi nariz pa ver de qué se trataba. Entonces vi a una cantidad enorme de hombres y mujeres, todos muy bien vestidos. Me acerqué sigilosamente a uno que lloraba a moco tendido…
- Buenas, ¿usted es y está aquí por qué motivo? O sea… ¿qué cagada se mandó?
- Pues gatito, yo en vida fui un prominente político cuya máxima aspiración fue la de ayudar a su pueblo…
- Oiga, le pregunto en serio…
- Es que mientras lo intenté, porque juro que lo intenté, tuve la mala suerte de ser tentado por el vil dinero… de los otros.
- Ah mirá…
- Por ello, todos quienes aquí estamos, políticos de todo el mundo, fuimos condenados a hacer campaña eternamente y sin descanso, para luego perder las elecciones siempre.
- Oiga ¿y aquellos otros?
- Esos son los que en vida fueron dictadores…
- Ya me parecía… a ese de bigotito y con el inodoro al hombro le ví cara conocida.
- Así es pequeño felino ¿puedo darte un folleto de mi nueva campaña y contar con tu voto?
- Y sí… si quiere…
En el folleto, junto a una foto de un tipo rubio y de amplia sonrisa, prometía cambiar al mismísimo infierno, instalando entre otras cosas un sistema de aire acondicionado central.
Le pregunté por qué no se ponían de acuerdo, y se juntaban con los sindicalistas y abogados del lugar y ponían en práctica un plan de lucha, empezando por una huelga general ¿total qué tenían pa perder, si peor no iban a estar?
Le gustó la idea al tipo y la puso en marcha nomás…
Lógicamente fue pa quilombo. Apareció el jefe máximo del lugar echando humo junto a cientos de sus secuaces y empezaron a reprimir a todos los presentes, sin mucho resultado, porque preferían los palos que eran menos jodidos que andar sufriendo otros castigos electorales, o sea, el castigo de las urnas…
Se volvió a abrir el piso, pero ya sin tanta caída, aparecí en una amplia oficina con un gran sillón en el medio, y sentado allí estaba el jefe de los larga humo, el que tenía la cola y los cuernos más grande que todos los demás…
- ¿Qué voy a hacer con vos Salem? Te dejo solo unos minutos y me das vuelta a todo el infierno.
- ¿Qué quiere que le diga? Lo mío solo es pragmatismo gatuno.
Dicho esto, el cornudo mayor agarró un teléfono rojo (que poco original) y llamó al de arriba. Le pidió una reunión urgente. Fue así que apareció una puertita de color blanco y me invitó a pasar.
Allí nos esperaba, lo deduje por el sonido de las trompetas, el jefe del lado de arriba. Ambos se pararon frente a mi, me miraron seriamente y me dijeron:
- Por ser como eres, Salem… tan… tan… GATO, te enviaremos de castigo a vivir tus vidas a Argentina…
Puta madre… Ahora desde mi tejado miro a todos los que caminan por estas calles y me pregunto ¿qué cagada se mandaron pa que los hayan mandado también a aquí?

Texto agregado el 16-06-2019, y leído por 74 visitantes. (3 votos)


Lectores Opinan
18-06-2019 Ay Don Gato, no se te quemaron los bigotes? ni nos trajiste selfies de la travesía? Saludos mitsy
17-06-2019 Espero que don gato deje dufrir esas peripecias y recuerde que todos los perros van al cielo ja. Bien construido el relato. Vaya_vaya_las_palabras
17-06-2019 jajajaja, muy bueno Sr. Gato! Saludos. Magda gmmagdalena
 
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