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Inicio / Cuenteros Locales / freddy50 / Rin rin el test de la tetilla.

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Hortensia: Mire, aunque esto del trenzado, de rebote, pueda alzarle la rabieta a la patrona, con sus diferentes aires al galopear de la rivalidad, le pido paciencia y metámosle para adelante; no nos achiquemos por nada, ni de la desconfianza de la desalentada reina, en derribársele, el hoy corridísimo del engranaje, castillo nupcial, ni de nada de antemano discutible, fuera de explorar el presente cual un yacimiento de latente afecto; pues aunque descerebrado estoy convencida que igual algo siente. Y de rendirle explicaciones por mi parte, por un lado, me juzgo como apasionada chinchilla de criadero, y por otro, paciente babosa de cloaca silvestre ante el resultado de un largo sendero por atravezarse; y si bien en la vida no todo son buenos momentos, considero tener al volante, ante la detenida permanencia del debenir, emociones comprensibles fundiéndose el pobre caracter, con la sensación de aborrecer los designios del no tiempo; por ello se me ocurrió hacerle tres rastras, de rechupete, que harán hablar al pueblo en graderías de tamaña expresión artística. Aunque bastante atónita al sentir del sol salido de sus grados habituales; si acaso estuviera negada, de poder meter la cuchara de mi arte de estéticista, ciertamente encomiable, con éste trenzando de rastas africanas, y mostasillas, necesaria libertad de expresión, de panegírico boluptuoso plasmado en tu blonda cabellera semi plateada; que si se me lo impidiera, me vería muy afectada por esa cruel negativa, así vedada de poder ir incluyendo, a mi ritmo y voluntad, las destrezas de mi arte puntilloso, con cáustico atrevimiento de ribetes posmoderno en fusión de diferentes estilos; más el agregado del ornamento preferido, salido de mi bolsillo, de mostasillas tornasoladas y de opaco caracter total; cual un rosario del hombre lobo, ante el instante de la transformación. Pues es usted mucho más que un indolente perseverante, entonces, frente a ti, siempre me sabré muy atenta y primorosa; y como venía diciendo, sirvienta precavida de no ofender a la patrona, de andarle toqueteando al tesoro suyo del corazón; amigo mío, desvalido luchador de omnipresencia intransigente, gaucho rastafari, semidios embalsamado en sueños, con apaleados ronquidos al exterior, cual zumbidos emergente del inconciente celestial, a lo mejor alli, conmigo aquí, queriéndolo mucho, habrán enardecidos ángles vitoriando las tantas conquistas obtenidas y ha por conseguir. Pero de momento vivo tensa de expectativas, al sopesar cada instante suyo de apartente convalecer; y al acaso no recuperarse pronto, además me la paso preocupada, analizando a fondo y detenidamente, la incensates del mundo que nos espera; y en el corrugado ahora, de estos sentimientos interiores a la deriva, lejos de trabajar por su causa, quebrada y ad honoren, me reconozco muy encariñada de vivir para ayudarlo, por siempre en esquisito accionar de sobresaliente carácter jovial; con el constante de la extra responsabilidad, ratificado y vigente, cual la sonrisa al albor de un aliciente. Uy ha empezado a roncar de nuevo. De auditoría al rogar con suerte, hasta la fecha hube venído zafando de comer los restos del mega asado, y principalmente, ya sean hijos de terceros, amigos, o familiares, de abrazar la causa de cuidar convalecientes de cualquier linaje; como muy astuta, siempre escabulléndome de la tamaña responsabilidad, en la pausa obligada de cuando alguien de la salud incautada necesita guardia hospitalaria; compromiso muy digno de ponderación, aunque así y todo, cuando puedo me las pico como la peor. Juro no voy hacer consultas web sobre las consecuencias del camino desandado, ni por el desvio del porvenir hacia lo carcamal y anacrónico, pero cuerpeando el asunto, siempre estaré adornando el hito de la experiencia nuestra, acompañada del caudal enarbolado de mi simpatía natural; haciendo recalcar a mi conciencia militante lo igual de mal que está huirle al descangallado como al acaudalado. Pero le confieso, sin posibilidad de enmienda, ante todo y de igual modo, mi siempre refleccionar en contra de esta actitud parasitaria mía, de querer zafar a toda costa de casas de caridad, guardias y consultorios, que de última no son tan diferente como para andar prefiriendo. Aunque por sobre los deseos, en desatención del sistema nervioso central, con usted no he tenido la ocasión de zafar, pues entre otras cuestiones no lo pretendo, hasta hoy siempre permaneciendo estoica atrapada a su lado, por el mismo jornal de la estancia; sin otro incentivo fuera de golosinas y chucherías esporádicas; como quien dice, estoy envuelta en corsé de pereza y cobardía, y quedando en franca serigrafía cual una estampilla de la filatelia; con la sensación de ir perdiendo el primer set por escándalo, en la imagen de con pelota y todo quedar verdaderamente incrustada en la red de soga; y encima enjaulada en las ínfulas de un dormitorio geográficamente apartado del enorme establecimiento principal. Quedé hecha una subsidiada de la oligarquía, trabajando de agradecida, y al decir de terceros, del ajetreado cuerpo a cuerpo de friccionamiento con el hacendado, una servienta libertina de dos por cuatro albiceleste. Eso si, voy amenizando la jornada con adquisición de diferentes roles, que nadie controla, como ser en este momento de artesana en virtudes adyacentes de la peluquería de autor. Aunque en este ciclo de vida mío, extraditación imposible de cotizarse con hipotéticos, de a pasos de avestruz con calzado de las tres tiras, se va configurando una vívida condena de abonarse con hermosa juventud; a dios gracias, sin que el transigir en favores alternativos vaya arrastrándome hacia ser cual una visita de contacto; o como parte de ese clientelismo de las farmacias en aplicarse inyecciones para que alguien de yapa te acaricie el traste. Pues siempre, salvo en las noches, estamos juntos en soledad, no voy a colmarlo de reproches innecesarios, pero le aviso que todos aquí, al no existir propinas por el solo hecho de despellejar gente, al crecúsculo, luego del sagrado comadreo, con el tesito de epílogo, rajan a propulsión a chorro, más usted se queda toda la noche solo, en éste pesebre absurdo cual un despatarrado Melchor; pero bueno, en fin, es lo que hay para rumear como las vacas. En realidad yo me quejo tanto, no por andar en declive de vocación en crísis, pero la realidad es que prendado el espíritu de opciones capitalistas, prefiero trabajar en la estancia y no de asistente social de los tullidos, apartada de riquezas, o de enfermera en minifalda de endulzar más que de desinfectar; que aunque se trate de un trabajo digno, mal remunerado, en verdad estoy usurpada en las secciones del buen humor, entre los imanes del aquí pedrestre y el ahora soporífero; entonces ante el vacío de poderes, ésta vez si quedé en la ruina, realmente en desfavorable calificar de dibujada. En fin, estoy viviendo a gatas, como esa prole con pensiones agraciadas, rodeada de dádivas para gente sin recursos, en favores de un ideal formidable; pero eso si, sujetada a las patotas peronistas que se forman enderredor de esos planes; como ser el hermano de Mabel, y esto si no es cuchicheo barato, que de única incursión usurpó la casa, y ahora no se quiere mover por nada. Es horrendo ser desplazado de la propiedad privada, y encima cuando el ocupa corta el pasto, va como sumando en una cuenta blindada, hacia los honorarios de una escrituración de su nueva titularidad. Su cuñado se amotinó como los militares golpistas, y a pesar de no cambiarme por otra, que hasta parece un pretendiente de primavera, es como esa gente que no te puede ver tranquila, sin hacer nada, y enseguida te cuelgan la escoba en el índice que señala el camino, y te manda a trabajar de gusto aunque más no sea a encerar la ruta; y todo el tiempo mío de libertad, me está agregando tareas como si fueras un limón al que hay que extraerle hasta la esencia; entonces, aquí, allá, en la cumbre del aburrimiento, la vida se sale del ritmo normal y empiezo a sentirse un esclava moderna. Ah, pero igual vivo siempre con el talante de la protesta subversiva sin poder salirse del estar mancomunados y unidos por la piel, yo atrapada a su lado, contenta, embuída de cariño exponencial, y usted así moribundo ocupando un lugar tarifado para los impuestos; desde donde de seguro habrá de estar sorprendiendo con su circo a los autóctonos habitantes de lo onírico; somos como esos agrandadores de las cuentas de la patria, en gastar sobre nuestro ivernante presente, de intereses recesivos, como subsidiados en proceso contrapuestos de un balance piola ¿Sabe? Me dan ganas tremendas de colocarle unos perssing en cada pómulo, para cuando despierte, al sonreír, si acaso estoy haciendo otros menesteres, suenen como unas campanitas de alpaca. Lo sé, en la propia cotidianeidad existen esas tentaciones en que no debemos caer, con lo cual, con más razón, es que siempre tendremos que aferrarnos al padre nuestro de cada día. Uy; ha empezado a roncar de nuevo, en un ronquido que parece una chicharrita suave. Pero cómo tiene esas orejas Don; cómo se a hecho daño, si hasta parecen dos antenas parabólicas, con los óvulos estirados cual la chalina más larga del mundo; debajo del desafío, con los oídos de cascaritas temblando, que por la fortuna de mi lampacear saliva, de atemperados mimos, la tierna compresa hace desinflamar cual un diurético fenomenal. En estos postreros meses vengo siendo desinteresado ser pensante, de lineamiento carente de frívolidad, de reconocerme romántica off más nunca una renacentista; raro en mi, en esta oportunidad excepcional, como altruista desinteresada de los cachets fijos; Ignacio, eres parte de mi felicidad, más con ello me basta para sentirme una pariente con derechos adquiridos; pero en el enhebrando de pelotitas, cual tesoro histérico, de nuevo los segundos se posan como gorriones en las barandas del paraíso éste. Siempre se habla de hacer crecer al país pero no se actúa en consecuencia: El estado debería hacer una reforma encomiable, de tipo enfiteusis, pero respetando mucho los protocolos e inscripciones preliminares, donde los legítimos dueños, conservadores ellos, deban arrendar sus sectores osciosos del campos, menos a espías ponedores de bases militares, a todos aquellos quienes pretendan cultivar en serio, o bien críar ganado. Como todo se recicla, cuando las cuestiones sensillas de la vida se politizan demasiado, en un vichar de costado, el asunto de matar o morir, por pavadas de lo posible, se transforma en moneda corriente. No hay ochenta liberalismos como para elegir cual es el que mejor nos queda, se trata de una única receta; y si la aplicás, bien para vos, y si no, que dios te ayude; de todos modos el sistema liberal, ingles, puro, se hizo imposible de llevar adelante entre nosotros, ya hubo muchos intentos de eso, hasta cansarnos de ver izar verdades en un mástil estéril al pie de un sembrado de falsas promesas; en comunión con diferentes intereses en pugna, todos puntualmente fallaron, a la hora sopesar el patriotismo con enviar tropas al extranjero a codo con el imperialismo; y en esas intenciones de lamer botas, también hubo tantos desaparecidos que están ahora categóricamente muertos. Y nada, está probado, eso aquí no funciona; porque los empresarios tienen el corazón en la rodilla derecha, entonces no nos podemos fiar de esa receta integral, en favor de la libertad individual. Se sabe, la repartición de la riqueza debe ser justa ¿Pero de cual riqueza? Encima de antes de repartir primero hay que salvar los gastos. Y fíjese como serán de estrictos los liberales del reino unido, que hasta europeos quieren dejar de ser, pues alli predomina el mediocre socialismo; que según ellos, se trata de los cabezas huecas descreídos de la competitividad como factor de lucidez pragmática; además de esos pachorras atónitos, sonriéndo de compromiso al compás del desfile de desterrados. En fin, a unos les cuesta entender que no hay que patotear, y a los otros soltar la billetera. Uy, ha empezado a roncar de nuevo, con esa chicharra que parece un chifle. Relájate, duerme tranquilo, ya no eres más una mole en admisión de comida hasta alcanzar los quinientos kilos; y quizás en el egreso de un regreso, en silla de ruedas lo podría sacar a pasear, pero nones; es increíble como pese a la transformación aun conserva las carnes firmes, y la músculatura ideal; y si últimamente, de paciente dormir descerebrado, usted aumentó de peso, no es por qué en su cabeza el isber de los pensamientos grises hagan pesar de grañidos al cuerpo, sino por una lisa y llana retensión de líquidos, tan simple como eso, producto de alguna última insuficiencia de los riñones, de las tan poca diálisis obtenidas, y olvidadas en las fosas de los cementerios de la burocracia ¡Y que decir de lo que se comenta de la levantada de peso de cuestión renal aparente! Vaya, justito cuando estaba por alcanzar el peso ideal; desde la oficina de turnos hasta la propia catedral, de murmuración constante, aseguran que así dormido, pero sonámbulo, de temperamento desinhibido, en esta misma apartología de tercer nivel, atracó la heladera Siam, y arrasó con los víveres, sin posibilidad de rembolso. Otra versión circulando, de los todos tan inspirados, sin absolución posible, es directamente que se comió al padre Dalmacio, crudo, como el ceviche, cuando le vino a visitar para hacerle un cuarto responzo; del cual los detractores fantasean, que desistió de la tarea, al estar usted lo más flácido respirando al compás de hacer vibrar el esternón. Y en el ahora del trenzado hippie, le comento que éstos pastilleros, patéticos adictos de esos caramelitos, en tren de salpicar almibar de difamaciones de denigrante crítica, sin ápice de verdad, pradera de alcaguetes de la prensa rosa sensacionalista, que finalmente son ignorados por preferirse cuestiones con sangre fresca, muy lejos de evadirse de la cresta del calumniar desde la madrugada, ya balbusean que tengo un aborto suyo, consumado, y de vueltas estoy en cinta, con nueva duda del advenimiento presente; los hijos en el vientre no son moretones, encima de estar interconectados, y si uno mata a uno, los que vienen después también acarrearán el doloroso trauma del aborrecido hermano, cual si el vientre quedara fumigado con gamexane; y yo arrepentida en sugerir moderación, y de como usted me enseñara, asentir con la cabeza a todo, me siento escogida de enfrentar las calumnias, como columnas de un pasatismo difícil de recomendar para el regazo de la historia; yo podría desmentirlo todo, pero mejor me quedo en asimilación dejándolos decir, para que se queden allí levando hasta explotar las tripas, que si tapas un agujero enseguida abren un túnel subterráneo en la quinta avenida de los yanquis; eso si, alfabetizado ninguno, mejor todos alunísonos proactivando las mediocridades. Y fíjese, si esas malidicencias fueran puras verdades, sería que en este momento lo estoy sistemáticamente huntando en vejaciones; un puro mar de quebrantamiento de puntualmente estar violando, o como mínimo abusando sexualmente de lo lindo, desde lo descarado hasta lo horrendo; se dá cuenta, no les importa hundirte en un pozo ciego, o mandarte al infierno a freír arrepentidos; y es porque ellos se sienten muy sasiados con el diablo chef de la guarida, y les resulta lo mismo comer en una mesa que en un chiquero. Uia, ha empezado a jadear de nuevo, como cuando vibran los celulares. En esta urbe de tantas habladurías, objeto de vida o muerte, donde ninguno parece un foráneo, en lo concerniente a esbozar alcahueterías, hay en puerta, entre el personal auxiliar, otro sonajero sonando, de un nuevo chisme, aunque éste, de signos de descifrar, algo menos escabroso; y es: Si cuando alcance los setenta y ocho kilos de la vuelta, aun permanece enmarcado con vida, los Ginnes tiene pensado cooperar y disponer igualmente de adjudicarle el premio de la mención en su registro, de subir de peso tanto y de bajar a lo mismo del comienzo. Y ya falta tan poco. Diga que a la cama no podemos adjuntarle un instrumental de tipo balanza, como la del baño, que sino ya estaría aclarado el tema del saber el cuanto, porque de seguro han de faltar tan solamente un puñado de gramos; por eso quisiera despertarlo como la otra vez, y aunque sonambulo, en radicarse los pies al suelo, enseguida nos metemos al baño, y con efectividad, lo peso como sea. Ah, y si no despierta, asi de hinchado, para cuando la laguna se llene del todo, si igual sigue pesando unos kilitos de más, dicen que lo planean llevar en andas a la inaguración, y desde un palco de tuberías, librado de pronunciar discurso, presidir la ceremonia enfocado a los presentes, solo en la puesta de la corona. Lo que quedara del campamento de las topadoras será ese día un bar donde se tomen refrescos. Si pero ojo, pues debemos de considerar que al momento son solo rumores del hospital circulando por los pasillos, que donde pasen a la prensa flexible, de esas pocas verdades a lo mejor enseguida se arme una enciclopedia y todo se torne verdadero. Pienso que ante esos embustes, de llevar la cosa para el lado de los tomates, todo consiste en mostrarse interesante, firme, y sin lamentaciones; y ante la duda operando en el flamear de las facciones, de aumentar la ira del recalcitrante embustero, donde se les adosan fuerzas extras para arremeter al azuzar en el seguir sumando a la imaginación mentiras, hacer como si una mosca se hubiera posado en el semblante y continuar con cara de nada. Es tanto el hostigamiento de lo que se dice de nosotros dos, que se me ha hecho un tatuaje del diablo en el alma, y empipada en opio, en el pináculo del bostezo, desafío cánones a quien se raye, pues como ellos pretenden, ahora si que están aquí despertándose sentimientos de querer explorar hasta lo inimaginado, de no saberme para adonde saldré disparada. Uy, ha empezado a roncar de nuevo ¿Como puede ser que los doctores no considen estas vibraciones cual un síntoma de salud legítima, siguiendo con insistir con que está hasta las manos? Entrado al crítico balance, en las áreas de la suerte malograda, sin para nada pretender que lo nuestro deje de ser un acogedor momento, le digo ¿Como pretende englobar un bienestar estable a su destino base, con los puntos cardinales, en cruz, a los lados de la malla espacio tiempo, si pronuncia el avemaria de manera incompatible con lo establecido, como guiado por el estorbo del propio Musolini, arrinconado al vértice del insurgente burro, en el colmo de los colmos nunca visto; y no quiera saber lo que de boca en boca circula por los wasap, gracias al contenido de lo que usted recitara por aquella adaptación del avemaría, en aquellos días vodevilescos de los malos entendidos: Que la santa inmaculada, madre del mártir mesías, caballero regidor de las nuestras conciencias, sin pretenderlo, fue como un llamador del divino todopoderoso, presa de una atracción descomunal inmanejable, que al no poder resistirse a semejante amor, hiciera venir al espíritu santo para crear una réplica de su semejanza, pues dios es Cristo y Cristo es dios; y así, desde el vamos, ser acunado y mimado por la muchacha, embuelto en cariño a cada etapa sucedida, embriagada su alma de la tanta felicidad de permanecer a su lado, hasta la culminación del objetivo de intentar educarnos; por ende, desde entonces, creándose lo que hoy denominamos como: El complejo de edipo; que si el niño retiene las lágrimas sencillas, se le sube el agua del llanto a la cabeza, formándose pequeños edemas peligrosos para el cerebro. Y tanto se ha diversificado la burla por la comarca, que hubo un grupo de campesinos, beodos, conocidos de Fulgencio, que se apersonaron a la catedral con diez cornetas de patos, como esas que suenan en los coto de caza, y se reían, y soplaban, y festejaban, de bufonesco temperamento, en la parodia de convocar al supremo señor; sin importarles un rábano la restauración del atrio que dá al parque, al que pisoteaban con las botas embarradas. Y encima a usted le gusta hablar, por la sola hegemonía de la lengua sobre la palabra, y de política, en los bares de vagos y usureros, sin fundamentos pues no sabe nada de nada; habla de la realidad nacional y nunca hace mención del peronismo, al que a regañadientes, a duras penas, señala como un socialismo partido, dividido entre buenos muchachos, y muy malas personas, según sean montoneros de la campora, o reaccionarios de los de aquel desfavorable Lopez Rega. No; pero ahora hablando en serio, le confieso, vea, ayer, hoy, ahora, no sé cuando, es como que me siento fortalecida al empecinado amor suyo, y ceñida al precepto en cuatro patas; sin reparos ni claustrofobia por la injerencia, comencé a sentir mucho cariño, que hasta me hago la firme idea de desplazar a la señora y pasar a ser yo su única dueña, salvaguarda de buitres. Y aunque parezca una masacre a mi libertad, quiero hacer hinapié, en que así dormido no tendría reparos en convivir a su lado. Me duele ver como el entorno científico, va perdiendo la fé en su recuperación; ah, últimamente la señora Mabel hace un par de puntos de la chalina, que aunque el mundo se estire para mi nunca será demasiado larga, y como salida de una excavación, con implícito rechazo y sin empacar, se manda rajando a mudar hacia otro idilio; haciéndo de usted un enfermo humillado, rematado en azotes de indiferencia, negado a su reconocimiento de estar vivo; pero ya verá, que sumado al todo de permanecer estóico, en algún momento se ha de provocar algún ronquido preliminar de un despertar de nuevo. No es por calumninar de inapetente, en articular la primer ficha que aparece, pero le cuento que su señora está durmiendo en la reserva de animales, sin expectativa del que dirán, ocupada en otra chalina, pero ésta en cambio, de cuerpo, alma, y muchos entusiasmo conyugal. Ha dejado de roncar pero no de respirar. Mire, en estos derroteros, de romances desencontrados y vaivenes políticos, si hay algo por lo que hago legar contenta la posta de la tutela, y hasta me doy por retribuída, con el asilo del paladar en las antípodas de lo rancio, es por los tantos regalos, en avalar la admiración, que le suele traer la gente, en aprobado cariño; donde no tengo empacho, ni recelo, impedimento alguno, en situarme a disponer de ellos a mis ultranzas del pretender; son por lo general artículos de una plegaria de amistad, referidos hacia una realidad etérea en contrarestarse con la humilde fraternidad; y cerca de lograr etretenerle, con buenas armas, adorno de rozas cuando traen flores, más luego las expropio antes de marchitarse, haciendo de arbitraje pues con el tiempo va existiendo un vacío de poder donde el que lo cuida decide. Ay, se me ocurrio una idea, han traído bombones y de a poco los comeremos cual un medicameto para el embole. Ahora respira suave y simétricamente pausado. Frente al prefacio de la tarde en que la noche será de mazapán, divina, con la mejor novela gastrónomica establecida como para optimizar la sensualidad, y ya con la frente iluminando la celeste caja, en guardas de exquisito fileteado, sin vuelta atrás y por fortuna alejada de otros posible competidores, angurrientos de querer cubrir las ensías de amargo cacao en la merienda, anque retraída de convidar a quien no puede ni debe, me fascina la asequible ocurrencia, que ya nadie le hace sacar la lengua para verificar si la campanita está reluciente, de pegarle un bombón en la bóveda del paladar; además éstos regalos le pertenecen, siendo bueno que también lo abarquen en simbólico asistir, y así ir ratificando la gloria hasta la fecha obtenida. ¿Que día es hoy? Hoy es el día en que anunciaron a Cristina como candidata a vice presidente. Pero si muere, la propia chusma, aliados a la afición de un descubrimiento sensacional, de por el aliento a menta del relleno, en concordancia con descartar la presunción de la inocencia, me han de atribuir el crimen de empolvar su corazón de lo prohibitivo. Pero nada, sin arrastrar titubeos ni refrenar los sentimientos míos, en incursión arriesgada, vinculado a querer incentivarle los sueños, en auténtico arriesgar, voy hacer el delivery correspondiente a su boca entre abierta. Más luego de repartir este bombón al domicilio de las muelas, haremos de nuevo el test de la tetilla; esa suerte de timbre que al sonar, con el énfasis de la imaginación desbarrancada, a lo mejor, arrasado por el erizar, haga que usted despierte, y vaya urgentemente a querer atender a la tropilla de club de fans de mujeres, encontrándose conmigo solita de sonrisa permne. Muy bien, allí vamos. Rin rin; artífice del momento, que suspenso, efectivamente, su carne se pone de pollo; rin rin; quirúrgica acupuntura, sin visturí más que la uña (Que si se aplica una cruz de jesús sobre el quiste, luego éste desaparece) pero no, ésta uña, así pintarrajeada, solo ha de estremeser cual un estribillo romántico de los Nocheros; rin rin, hagan venir a los bomberos para sofocarle mi atrevimiento. En fin, ya no logro discernir entre lo que hago para despertarlo y los sentimientos verdaderos. Le cuento que se acercan las elecciones presidenciales y menos mal que duerme la mona, por que hay tantas coaliciones políticas, sin sustento de una filosofía, que parece un guiso carrero, con las bolsitas de los menudos, imposible de soportar; con decir, lo imagino a usted de un pico de presión volviendo quedar en muerte asistida eterna. Los slogan deberían decir: Si estás indeciso dejalo en nuestras manos, nosotros somos la solución. O, basta de discrepancias confía en nuestra verdad. Con menos de aquello vamos a salir ilesos. Votanos, la tenemos clara, somos la coalición más eficiente con menos diferencias. Mientras vos fumás, nosotros resolvemos los problemas. Confia en las coaliciones gobernar no es difícil. Con miradas distintas el país no se queda ciego. La fusión es la solución. Nuestro gobierno no será un consorcio. De norte a sur en la política unidos. Todos al centro con las puntas dentro. Pagamos la deuda y sobra plata. Uy ha empezado a roncar de nuevo ¡Pero no! ¡Ríe! Y ha carcajadas.

Texto agregado el 28-06-2019, y leído por 60 visitantes. (1 voto)


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