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Inicio / Cuenteros Locales / IGnus / Tiempo de cosecha. ¡Prepárense! Llegarán en 2020...

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Durante muchos años había soñado con esa posibilidad. Con cada celebración, imaginaba que el nuevo año traería el primer contacto. La primera comunicación con una cultura extraterrestre avanzada.
Siempre fui muy creyente en el tema. En mi casa pululaban decenas de libros sobre ovnis, y veía cuanto documental podía encontrar. Mi frase favorita siempre fue: “La verdad está ahí afuera”.
Por eso es que cuando ese primero de enero aparecieron las primeras naves en el cielo, sentí como si el sueño de toda mi vida se hiciera realidad.
Eran hermosas. Absolutamente blancas, parecían gigantescos castillos medievales que flotaban en el aire. Tenían forma cúbica, y estaban rodeadas de ventanas cuadradas. En la parte inferior, una leyenda que decía “PAZ” con grandes letras luminosas. Si observaba el cartel de reojo, podía leer “PEACE” en el mismo, y si lo veía de frente volvía a la palabra original. Poco después me di cuenta de que el cartel era multilenguaje. Según quién lo viera, el mismo reflejaba la palabra “PAZ” en el idioma nativo del observador. ¡Cuánto tendríamos para aprender de estos seres tan avanzados que venían a visitarnos pacíficamente!
Mi mente no dejaba de divagar imaginando la cantidad de tecnología que podrían brindarnos. La forma en que la humanidad avanzaría sería un gran salto hacia adelante. ¡Tal vez hasta podamos aprender a viajar a velocidades lumínicas y visitar otros planetas habitados!
Las posibilidades no tenían límite. Y mis sueños eran una catarata de imágenes del futuro que siempre quise llegar a ver.
Mi imaginación volaba aún más allá, y soñaba con las maravillas que podría encontrar en el planeta de nuestros visitantes, si tuviera la increíble oportunidad de viajar allí. Ya los había visto, y había comprobado que eran muy similares a nosotros, sólo que más altos en general, y su piel era casi luminosa. Brillaban con luz propia.

Por ese motivo, cuando los extraterrestres nos explicaron que necesitaban ayuda, fui uno de los primeros en enlistarse como voluntario.
Nos dijeron que su planeta estaba sufriendo una crisis de tipo ecológico, y que estaba muriendo poco a poco. Nos explicaron que la base de su alimentación estaba dada por los frutos de una planta, cuyo nombre es impronunciable para nosotros, pero suena parecido a “Miquiscoya”. Las miquiscoyas se estaban extinguiendo, y los extraterrestres estaban seguros de que la presencia humana en el planeta, a través de diversas enzimas que nuestros organismos producen naturalmente, serían capaces de revitalizar las plantas.
Necesitaban muchos voluntarios que quisieran hacer el viaje. Ellos calcularon un millón de personas para recuperar su planeta en diez años de los nuestros.
Al segundo día de abierta la inscripción, más de cuatro millones de personas se habían ofrecido en todo el planeta. Los extraterrestres no sabían cómo agradecer tanta generosidad, pero encontraron rápidamente el medio cuando nos ofrecieron parte de su avanzada tecnología para mejorar nuestra calidad de vida.

Dijeron que podían transportar hasta tres millones de personas en sus naves nodriza, por lo que se realizó un sorteo para ver quiénes eran los afortunados. ¡Estuve entre los ganadores!

Partimos el primero de enero de 2021, luego de muchos preparativos. Básicamente, ellos querían asegurarse de que soportáramos el viaje, y también las condiciones en su planeta. Además cargaron provisiones para nosotros en la nave, de modo que podamos adaptarnos luego a los alimentos de allá.
Nepth era un planeta bastante similar a la Tierra en cuanto a las condiciones atmosféricas. La temperatura era agradable y el aire respirable. Nuestros visitantes nos aseguraron que la raza humana podía sobrevivir sin problemas los diez años que acordamos duraría el viaje.

La nave era enorme. Increíblemente, era mucho más grande por dentro que por fuera. Esto se debía a una tecnología que los visitantes llamaron “proyección de espacio”. Básicamente, con un proyector de espacio se podía crear espacio adicional en cualquier sitio, mediante la utilización de una cuarta dimensión. Así podían albergar sin problemas a tres millones de personas en sólo tres naves nodriza.
En la nave donde yo estaba éramos entonces un millón de seres humanos. Todos estábamos perfectamente ubicados en asientos preparados para el viaje. Para esto, un operador tocaba una serie de símbolos en una pantalla. Creo que se trataba de algo así como el “número de asiento”. Entonces, en forma inmediata aparecía un asiento vacío. Luego de que el pasajero se sentaba, el operador tocaba otros símbolos, y el asiento era automáticamente ubicado en su posición dentro de la proyección de espacio correspondiente.

Finalmente, todos estábamos preparados para el viaje. Cómodamente sentado me dispuse a vivir la experiencia de mi vida.
La nave comenzó a sacudirse suavemente. Desde donde yo estaba ubicado, podía ver el exterior del aparato como si las paredes fuesen transparentes. Allí pude ver la fiesta que se había armado para despedir a los viajeros. Todo el mundo estaba feliz. Los que viajábamos, por la perspectiva de conocer un nuevo mundo, con todo lo que ello conlleva. Los que se quedaban, disfrutando de adelantos tecnológicos sin precedentes, y con el alma tranquila respecto a que no estamos solos en el universo.
Muy rápido la nave comenzó a elevarse. La Tierra prontamente se fue empequeñeciendo, hasta convertirse en una pelota del tamaño de un puño.
Entonces, los extraterrestres cambiaron el tipo de propulsión.
Hubo un flash lumínico, e inmediatamente el paisaje en el exterior de la nave cambió. Ya no se veía la Tierra ni ninguno de los planetas del sistema solar. Estábamos en la órbita de Nepth.
Luego los visitantes nos explicaron que ellos viajaban a través de una dimensión en la cual el tiempo no existe como tal. De esa forma, podían desplazarse a cualquier sitio del universo, y llegar instantáneamente.
Yo estaba alucinado por la superficie del planeta. En su mayoría era verde, en lugar de azul como la Tierra. Las construcciones de los extraterrestres no distaban mucho de las nuestras, los “edificios” incluso tenían ventanas. La calles no existían en sus ciudades. Se ve que los medios de transporte eran verdaderamente diferentes.
Los aliens armaron también, un poco torpemente, una recepción para nosotros, posiblemente basándose en lo que habían visto en la Tierra. Evidentemente querían hacernos sentir bien, y eso se notó casi inmediatamente, cuando grandes cantidades de comida y bebida fueron puestas a disposición de los terráqueos, quienes se alimentaron como si nunca lo hubieran hecho. Yo también tenía bastante hambre. Parece que los viajes multidimensionales despiertan el apetito.
Durante esa jornada, todo fue diversión, comida y distensión. Finalmente, me quedé dormido, aunque nunca supe exactamente en qué momento.

Cuando desperté, enseguida me di cuenta de que me encontraba sentado.
Abrí los ojos, y poco pude comprender de mi entorno, que había cambiado radicalmente.
Me encontraba en lo que parecía un inmenso campo sembrado. Las plantas, alineadas en hileras, ocupaban todo el campo visual.
No podía mover mi cuerpo. Lo único que podía hacer era girar la cabeza y los ojos. Estaba amarrado de alguna manera.
Una rápida mirada hacia mis pies, me permitió darme cuenta de que lo que me rodeaba era verde. ¡Estaba encerrado dentro de una planta!
Entonces escuché hablar a uno de nuestros “benefactores” en mi mente.
“Tranquilo. Te agradecemos por colaborar con tus enzimas para fortalecer nuestras plantas”
Inmediatamente un gran sopor comenzó a invadirme, y me quedé dormido.
No supe cuánto tiempo había pasado, hasta que me despertó ese inmenso dolor.
Sentía miles de pequeñas agujas penetrar en mi cuerpo.
Abrí los ojos, y observé desesperado mis piernas.
La planta que me tenía atrapado había desplegado una serie de espinas muy finas y de corta longitud, y estaba hundiéndolas en todo mi cuerpo.
Grité desesperado de dolor, y noté que a mi alrededor había muchos más gritos. El campo sembrado que yo había visto, estaba compuesto por millones de plantas, y en cada una de ellas, un humano se debatía con desesperación.

Al paso del tiempo, y con ayuda de esa voz que hablaba en mi cerebro, fui comprendiendo y hasta admirando a la planta que me tenía atrapado en sus entrañas.
Cada una de las plantas mantenía un humano en su interior, a quien poco a poco iba absorbiendo mediante esas espinas que ví entrar en mi carne.
La misma planta se encargaba de suministrar nutrientes por el mismo medio, de forma de mantener al ser humano vivo durante el mayor tiempo posible. En el caso de un adulto como yo, el tiempo que tardaba la planta en digerir todo el cuerpo, era de alrededor de diez años.
Poco a poco el cuerpo se iba disolviendo, desde los pies hacia arriba. Esto lo pude comprobar mucho tiempo después, yo calculo que unos meses, cuando ví que mis pies eran sólo hueso.
El dolor era espantoso, y la perspectiva de ser devorado lentamente por una planta no lo era menos.
Tiempo después, pude ver frente a mi cabeza que colgaba lo que parecía un fruto de la planta. Era rojizo y ovalado. Con la forma aproximada de un higo.

Así fue que bastante tiempo después, cuando ya no tenía nada de la cintura para abajo excepto huesos, me encontré cara a cara con uno de los extraterrestres que habían signado de manera tan horrorosa el destino de tres millones de seres humanos.
Tuve ganas de gritarle, pegarle, matarlo. Pero no podía moverme, y de todos modos no quedaba tanto de mi cuerpo.
El alien se acercó a mí con lo que parecía una sonrisa en sus labios.
Estiró una mano hacia mi cabeza, y con suavidad tomó el fruto que colgaba frente a mis ojos. Lo arrancó, y llevándoselo a la boca lo mordió con evidente satisfacción, mientras un poco de “jugo” de color rojo como mi sangre, se derramaba en sus comisuras.
Luego de eso, en mi mente sólo escuché la palabra “Gracias”, antes de que se aleje como había venido, dejándome sufrir durante unos años más.
Tal vez hasta que mi cuerpo brinde otro fruto. ¿Quién sabe?

Texto agregado el 10-07-2019, y leído por 103 visitantes. (1 voto)


Lectores Opinan
10-07-2019 Ai Ignus, felicito tu imaginación pero apenas pude leer por encima, para no tener pesadillas, hombre! MujerDiosa
 
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