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Sólo a una pareja de insensatos se les pudo ocurrir ir a un banco de Colombia a retirar cincuenta millones en efectivo, un país donde los ladrones están en el mismo banco. Pero juan y María lo hicieron, no midieron los riesgos y eso les costó la vida, pues apenas salieron del banco, fueron al parqueadero por su vehículo, pero no alcanzaron a caminar una cuadra, cuando los ladrones llegaron con pistolas en mano y les arrebataron el maletín donde habían guardado el dinero, como opusieron resistencia fueron ultimados a bala por los ladrones, quienes no pierden el tiempo cuando la gente no se deja robar, de inmediato abren fuego y se van como si nada hubieran hecho, les interesa el botín y si hay que matar matan sin ningún tipo de contemplaciones. Los transeúntes nerviosos corrieron a auxiliar a la pareja que yacía en el suelo. La policía no tardó en llegar e inició la persecución.

Los ladrones huyeron en motocicletas por la calle quinta, una calle que comienza en el centro de cali y se extiende hasta el sur de la ciudad, varios kilómetros de asfalto, una calle de las más emblemáticas de la sucursal del cielo. Apenas llegaron a la quinta con cuarenta y dos, los ladrones giraron hacía la derecha, a toda velocidad se dirigieron a Siloé, un barrio muy popular, en donde pensaban esconderse, la policía también siguió por la misma vía y poco a poco fueron acercándose, los parrilleros abrieron fuego contra los uniformados, cuatro delincuentes contra cuatro uniformados, la lucha estaba pareja, los militares no se amedrentaron, también respondieron con balas, balas iban, balas venían y la gente se escondía donde podía, estas balaceras son la constante en la sucursal del cielo, que de sucursal no tiene nada, pues está más cerquita del infierno que del mismo cielo.

A los ladrones, se les acabaron las balas y no les quedó más remedio que dejar abandonadas sus motocicletas y seguir la escapada corriendo, los policías también hicieron los mismo, pues no podían perseguirlos desde la radio patrulla, los ladrones querían subir a la loma, parte más alta de Siloé, pero no pudieron porque los policías los tenían muy cerquita y les empezaron a disparar, como no había otra alternativa que entregarse para no perder la vida, los ladrones se entregaron y devolvieron todo el dinero, los policías los subieron esposados a la radio patrulla y se los llevaron hacía el sur de Cali, vía Jamundí, allá los bajaron de la patrulla, los condujeron cañaverales adentro y los mataron.

Los tombos pensaban no devolver el dinero, uno de ellos propuso repartirse más tarde el dinero en partes iguales, pues en Cali nadie se atreve a hablar, so pena de ser asesinado hasta por la misma fuerza pública, máxime cuando está de por medio cincuenta millones de pesos. Antes de regresar a la estación de policía esconderían el dinero y dirían que los ladrones se escaparon con el botín.

El conductor de la radio patrulla se veía muy feliz, ya estaba pensando en que iba a invertir el dinero que le correspondía, doce millones y un poco más no le viene mal a nadie, menos a unos tombos que lo único que hacen es pasearse por la ciudad y nunca atrapan a ningún ladrón, cuando llegan atrapar a algún ladrón, ya sabemos que hacen con el dinero decomisado.

Todo transcurría dentro de una calma total, había poco trafico de vehículos, lo cual permitía avanzar sin contratiempos y a buena velocidad por el anillo vial, ya iban por la autopista sur-oriental con treinta y nueve, tenían la vía, pero de un momento a otro aparece un carro repartidor de gaseosas, había perdido los frenos y se fue a estrellar contra la radio patrulla de la policía, el impacto fue tremendo, el carro repartidor de gaseosas era muy grande y además iba repleto de Coca Kola, bretañas, fantas y castalias. Los integrantes de la policía murieron en el acto, el conductor quedó sin cabeza, otro partido en dos, otro la cara vuelto una nada. El último quedó muerto en el acto, pues las fracturas en el cuerpo fueron múltiples y un trauma cráneo encefálico produjo su deceso de inmediato. En medio de la confusión un habitante de la calle logro hacerse al maletín y se fue del lugar, se fue a la olla de Cali a comprar marihuana y bazuco, apenas llegó al lugar abrió el maletín y antes que alguien pudiera impedirlo, tiró los billetes al aire, los habitantes de calle, que a esa hora pululaban por el sector cogieron los billetes que pudieron y se fueron felices del lugar, dejaron hasta sus carretas llenas de cartón y botellas vacías.

Frente a toda esta historia, las autoridades dijeron que se presentó un fleteo en el cual perdieron la vida una pareja, que la policía intervino rápido y dio de baja a los antisociales, quienes huyeron hacia el sur y trataron de esconderse en los cañaverales, pero que con valentía, los uniformados los siguieron y al oponer resistencia fueron dados de baja, pero con la mala fortuna que perdieron la vida al ser chocados por un camión que iba repleto de gaseosas, los policías fueron enterrados como héroes. También dijeron que un habitante de calle se robó el maletín donde iba el dinero y todos los billetes los echó al aire, no se pudo recuperar ni un solo billete, al indigente lo habían matado esa misma tarde la policía, por no dejarse requisar, todas las pertenencias del indigente eran una fotos de sus padres y hermanos, en una foto estaba su hermana, la que murió en el asalto, quien le había robado todo al mismo hermano, en un cuaderno viejo contaba la historia, muchas veces nadie sabe para quien roba.

AUTOR: PEDRO MORENO MORA
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Texto agregado el 15-08-2019, y leído por 49 visitantes. (6 votos)


Lectores Opinan
16-08-2019 Por lo que interpreto, el imaginario relato, está basado en hechos de la vida real. Simple y significativo como la vida misma. Shalom amigazo Abunayelma
 
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