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Inicio / Cuenteros Locales / nelsonmore / LAS LLAVES EN EL CAFÉ (cuento)

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María salió de la casa con mucha prisa. Cerró la puerta, luego le puso doble candado. Adentro solo quedaba Ramiro, quien se recuperaba de una tremenda borrachera. Había bebido tanto que no se iba a despertar tan fácil. María no quería que despertara y se fuera de nuevo a seguir bebiendo. Tenía el tiempo más que suficiente para hacer todas las diligencias. Empezó por ir al banco a pagar la cuota de un crédito que ya estaba en mora. Luego fue a una cita médica que le habían programado a las tres de la tarde. Por más que se demorara saldría a las cuatro o cuatro y media de la tarde, pero le dieron las cuatro, las cinco, las seis, las siete. Iban a ser las ocho y no la habían atendido. A las ocho de la noche pudo pasar donde el médico, quien le revisó los análisis de sangre que le había ordenado en la consulta pasada. Todo estaba bien, el colesterol había disminuido. El nivel de azúcar en la sangre estaba bien. Después de revisarle la presión, el pulso, los oídos y la lengua, la despidió hasta dentro de dos meses que sería la nueva cita de control.

María salió a la avenida de los mártires a esperar el transporte masivo que llegó muy pronto a la estación. Abordó el bus y se sentó al lado de un mulato que iba más dormido que despierto. El recorrido fue rápido. A las nueve y media llegó a la casa. Abrió el bolso para sacar las llaves y no las había metido. No le quedó más remedio que tocar: toc, toc, toc, pero Ramiro no daba señales de haberse despertado. Recogió una piedra que había en el piso y la tiro con tanta fuerza que los vidrios de la ventana del segundo piso se rompieron y Ramiro nada que se asomaba a la ventana. Enseguida grito muy fuerte, pero tampoco la escuchó. Desesperada por la situación fue a donde un cerrajero que vivía cerca. Pronto regresó con el cerrajero, quien con una segueta cortó los candados. De inmediato entraron a la casa. Subieron a la segunda planta. En la mesa había una hoja de papel en la cual Ramiro había dejado un mensaje: "en este pocillo repleto de café te dejé las llaves, hace rato que atravesé el túnel. En el tacho de la basura encontraron una botella de aguardiente en la que María había echado un veneno para cucarachas. Ramiro solo se dio cuenta después de haberse bebido el contenido.

AUTOR: PEDRO MORENO MORA
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Texto agregado el 03-10-2019, y leído por 71 visitantes. (6 votos)


Lectores Opinan
03-10-2019 Sabés bien que tus cuentos me apasionan porque tenés unas ideas geniales. Sólo se me plantea la duda...Si María echó veneno en una botella de aguardiente vacía, ¿cómo pudo Ramiro tomar de la misma? y de echarlo en una botella con aguardiente, ¿cómo no se le ocurrió que él podía tomar de ella? Un abrazo gigante. MujerDiosa
03-10-2019 Es decir, el pobre R, es decir Ramiro murió como una cucaracha, por su obsesión por los alcoholes fuertes. Impresionante la espera de María en el consultorio médico. Divertida la historiela. henrym
 
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