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(esta historia viene de Carla Romanini, crónicas de una Asesina de Hombres)

Una semana después del asesinato de Matías Nani y una semana antes del asesinato de Fabrizio Silva…
Un nuevo evento de modelos donde Carla Romanini concurrió con su novio Emilio Di Marco, otro modelo, Jonatan Arioli, se acercó a saludar a la feliz pareja. Carla le comentó:
- Me encanta esa foto tuya que hay en Google, con ese sombrero, tipo del Oeste.
- Gracias, gracias, sí, a muchas le han gustado, y a muchos también, ja, ja.
- ¿Sabes una cosa, Jonatan? Siempre soñé con tener sexo con alguien con un sombrero así.
- Callate Carla, ahí esta tu novio, Emilio.
- No pasa nada, Jonatan. Esta saludando al Ministro de Asuntos Gays y a su pareja, ni cuenta se da que estamos hablando. Si te interesa mi propuesta, te espero en mi departamento de Puerto Madero, hoy no, porque va Emilio, pero sí mañana, si aceptas, serás bienvenido.
Y fue bienvenido Jonatan Arioli la noche siguiente, concurriendo con aquel sombrero que a Carla le había parecido tan seductor. A Jonatan le llamó la atención ver una mesa con cuatro Quesos, cuatro enormes y gigantescas hormas de Queso Emmenthal.
- ¿Y esos Quesos?
- Eran seis. Ahora quedan cuatro. El próximo es para vos, cuando te ví ayer, y recordé esa foto con ese sombrero, no tuve dudas, vos sos el próximo quesoneado.
- ¿Para mí? – preguntó Matías Nani, con intriga y sorpresa - ¿Quesoneado?.
- Dale cógeme con ese sombrero – le dijo Carla.
Se tiraron a un sofá, el con el sombrero, se chuparon, lamieron, besaron todo el cuerpo, ella le tiró encima primero el Queso, uno de esos Quesos de la mesa, despues una botella entera de champagne, se hicieron cosquillas, y tuvieron sexo, y que sexo, muy intenso, el goce fue más grande.
Terminaron de coger cuando Carla le puso el sombrero sobre la cabeza, tapándole la vista a Jonatan.
- Ahora viene lo mejor Jonatan.
Jonatan no vió que Carla tomó un cuchillo y tras gritar bien fuerte…
- ¡Quuuuuuuuuuuuuueeeeeeeesssoooooooooooooooooooooo!
Le clavó el cuchillo, sí Carla le clavó el cuchillo a Jonatan, y lo apuñaló salvajemente, sació su instinto criminal despues de setenta u ochenta puñaladas.
- Queso – dijo en voz alta Carla Romanini, la asesina, mientras tiraba el Queso sobre el cádaver de Jonatan Arioli.
Carla metió otra vez el cadáver de Jonatan en una bolsa de dormir, con el Queso incluído, pero esta vez no lo tiró en Puerto Madero. Aprovechó que su novio la llevaba a un country en Berazategui, y entonces ella le dijo que tenía basura para tirar, y lo tiraron bien lejos de Puerto Madero, en el Parque Pereyra Iraola.

Una semana después del asesinato de Jonatan Arioli y una semana antes del asesinato de Matías Paz…
El modelo Fabrizio Silva, sí Fabrizio con “Z” como si fuera brasilero o portugués, no “Fabrizzio” que es italiano, con dos zetas, se encontraba plácidamente disfrutando de una jornada de sol en el Tigre, y en otro evento social, se encontró con la modelo Carla Romanini y su novio, Emilio Di Marco, se saludaron…
- Fabrizio, con una zeta – le aclaró el modelo a Carla, mientras la saludaba.
- Me encantan los Fabrizios, como Fabricio Oberto, aquel basquebtolista que fue asesinado, le degollaron y le tiraron un Queso.
- Sí, pobre, dicen que fue una mujer.
- Una gran asesina, solo una gran asesina puede cometer un crimen de esas características, ja, ja.
La velada prosiguió y el barco llegó hasta una isla del Tigre, donde desembarcaron todos los que viajaban ahí, Fabrizio fue a un costado, donde no lo veía nadie, para fumar un porro, aunque casi todos los invitados lo hacían, a Fabrizio le gustaba así, solo…
- ¿Te gusta fumar porro así solo? – le preguntó Carla que lo sorprendió en aquella soledad – Compartí, dale, no seas malo, y sí es de la buena, mejor.
- Parece que hoy debo compartir – dijo Fabrizio resignado – toma una pitada.
Carla agarró el porro pero en vez de fumarlo, lo tiró, y como estaban en el Tigre, y en una isla, lo tiró en medio del río.
- Tengo mejor que esto, pero en mi departamento de Puerto Madero, vamos allá.
- ¿En serio me lo decís? Se van a dar cuenta que nos vamos y tu novio esta ahí.
- Están todos fumados, nadie se da cuenta de nada.
Un rato despues, y navegación mediante, Carla y Fabrizio estaban en el departamento de ella de Puerto Madero. A Fabrizio le llamó la atención ver una mesa con tres Quesos, tres enormes y gigantescas hormas de Queso Emmenthal.
- ¿Y esos Quesos?
- Eran seis. Ahora quedan tres. Tres ya los tiré. El próximo será el que pite este conmigo – y sacó un porro – el que se fume esto, recibirá su Queso, será Quesoneado.
- ¿Para mí? – preguntó Matías Nani, con intriga y sorpresa - ¿Quesoneado? ¡Dame el porro!
- Que desesperado que estas, con lo fácil que es encontrar esto – le dijo Carla, y se puso el porro en medio de la concha – si queres el porro, cogeme.
- Date por cogida – dijo Fabrizio.
Y cogieron, y cogieron de lo lindo, pero ella lo disfrutó más que el, porque el solo quería pitar la marihuana. Al terminar el sexo, Fabrizio parecía más feliz pitando aquella mariahuana, de una calidad superlativa. Carla, de repente, estaba ante el.
- ¿Pasá algo Carla?
- Sí – le dijo Carla – te iba a degollar como Ravelia, la Quesona, degolló a Fabricio Oberto, pero lo voy a hacer más rápido, como la otra Ravelia, también Quesona, pero la tatuada, asesinó a Fabricio Maximiliano Miranda, a balazo limpio, así asesinó también al Rapero, al Imigrante Rap.
- ¿Qué estas diciendo loca?
Pero Carla no contestó, levanto un arma con silenciador y desplegó una lluvia de balas sobre Fabrizio…
¡Bang! ¡Bang! ¡Bang! ¡Bang! ¡Bang! ¡Bang! ¡Bang! ¡Bang! Fabrizio recibió los ocho balazos y su cadáver, totalmente ensangrentado, quedó en el piso.
- Queso – dijo en voz alta Carla Romanini, la asesina, mientras tiraba el Queso sobre el cádaver de Fabrizio Silva.
Navegación mediante, de Puerto Madero al Tigre, esa misma noche, Carla tiró la bolsa de dormir con el cadáver de Fabrizio Silva, Queso incluído, en medio de uno de los cientos de ríos que se cruzan en el Delta del Paraná, en la zona del Tigre.

Una semana después del asesinato de Fabrizio Silva y una semana antes del asesinato de Marcos Delía…
Para sorpresa de Carla Romanini, que no lo esperaba, el modelo Matías Paz se hizo presente en el departamento que la rubia modelo tenía en Puerto Madero.
- Tu novio Emilio Di Marco me dijo que viniera acá para participar de un casting.
- ¿Un casting aca? – preguntó intrigada Carla Romanini – Aca no hay ningún casting. ¿Vos quien sos?
- Matías Paz.
La modelo ya iba a echar a Matías Paz pero echó una mirada para adentro de su departamento y al ver la mesa con los dos Quesos, hizo entrar al modelo.
- Pasa Matías.
Matías entró al departamento. A Fabrizio le llamó la atención ver una mesa con dos Quesos, dos enormes y gigantescas hormas de Queso Emmenthal.
- ¿Y esos Quesos?
- Eran seis. Ahora quedan dos. Cuatro ya los tiré. Me parece que vos sos el próximo quesoneado, no se porque me gusta quesonear a tipos que se llaman Matías, ya lo hicé con Matías Alemanno, Matías Sotelo, Matías Nani, como si el destino los pusiera en mi camino. Hubo otros que no se llamaban Matías, pero con ustedes tengo algo especial.
- ¿De que estas hablando?
- De esto, Matías.
Carla agarró el Queso y lo tiró encima de Matías Paz, que se sorprendió ante esto, y cayó al piso. Grande fue la sorpresa del modelo al ver que tras sacarse el Queso de encima, Carla estaba encima suyo…
- ¡Salí, nena! – le dijo Matías - ¡Yo viné a hacer un casting con Emilio Di Marco! ¡Vos estas loca!
Carla sintió que Matías la rechazaba, que no quería tener sexo con ella…
- No quise molestarte Matías, solo quería jugar con vos.
- Bueno, sí querías jugar, perdiste el juego, yo no quiero jugar, yo vine a hacer un casting.
- Lo siento Matías, pero sí eso es un juego, y lo perdí, te aclaro que soy una mala perdedora.
Carla agarró un hacha, un gran hacha…
- ¿Qué haces loca? ¿Qué es esto? – preguntó aterrorizado Matías Paz, mientra la asesina se acercaba a el, hacha en mano…
- ¡Noooooooooooooooooo! – grito Matías Paz.
La asesina le dio un gran hachazo, que le produjo una brutal herida en el cuerpo, a Matías Paz, luego otro hachazo, y otro, y otro, lo decapitó, lo cortó en dos, en tres, en cuatro… era la venganza por haber sido rechazada.
- Queso – dijo en voz alta Carla Romanini, la asesina, mientras tiraba el Queso sobre el cádaver mutilado de Matías Paz
Esta vez resultó mucho más fácil deshacerse del cadáver, ni siquiera lo metió en una bolsa de dormir, tiró los restos, con el Queso, ahí en pleno Puerto Madero, las ratas se encargaron del resto, eso si, ella se quedó con la cabeza de su víctima.

(esta historia continua en Carla Romanini, crónicas de una asesina de hombres, 3de3)

Texto agregado el 26-12-2019, y leído por 45 visitantes. (2 votos)


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