TU COMUNIDAD DE CUENTOS EN INTERNET
Noticias Foro Mesa Azul

Inicio / Cuenteros Locales / elestupidodesiempre / ¿y dónde están las minas?

[C:603868]


-¿ Y dónde están las minas?- preguntó Cedrick mirando su entorno con incredulidad- ¿a qué lugar me has traído grandísimo hijo de puta?, están todas feas y mal hechas, ni con diez piscolas se componen.

Cedrick era el prototipo de hombre vanidoso y arrogante con aires de metrosexual, se juraba irresistible, y por autoestima no se quedaba. Su amigo era de los mismos sólo que un poco más agraciadito.

Con la mejor de las intenciones lo llevó a una de esas discos de moda a la que iban los fines de semana las minas más ricas del pueblo según el criterio del descriteriado del Jano. ¡Ay, cuándo lo viera lo trataría de vuelta y media!...última vez que le hacía caso.

-No te impacientes- le respondió David al tiempo que apagaba el cigarrillo en el último concho de cerveza que había en el cenicero - las mejores minas son las que llegan a las doce, a las otras se les pierde el zapato y no las vuelves a ver en tu prostituta vida.

Cedrick estalló de la risa, no porque el chiste fuera bueno, estaba parcialmente alcoholizado, y hasta el vuelo de una mosca la causaba gracia.
En realidad no estaban tan mal las féminas, pero ninguna era de su tipo:- La de allá era muy gorda, la de acá era muy flaca, la de allá era muy alta, la de acá muy petisa, la de allá no tenía culo y la de acullá tampoco. Una mina sin culito es insólito y a todas luces antinatura , un hombre puede darse el lujo de tener culo de silla, pero la mujer no.

Pero no sólo de culos vive el hombre, también hay otros aspectos importantes como la inteligencia y el dominio de diversos temas de conversación. Mentira, si la mina estaba buena le daba igual si tenía una o dos neuronas, es más, en ocasiones un toque de estupidez podía ser incluso sexy . Nada más estimulante que esa cosa entre inocentona y calentona que hace que un hombre con los pantalones bien puestos pierda la cabeza.

Hasta el momento todas las que desfilaban por la disco tenían grabado en la frente un "siga participando" con letras mayúsculas. David se había agarrado a una gordita casquivana que llevaba el swing en la sangre y la sensualidad a flor de piel.

Cedrick ni en mil reencarnaciones habría sacado a bailar a esa masa amorfa de sexo femenino , nada en contra de las rellenitas, al contrario, hasta las consideraba seres humanos, pero una cosa es conversar con una y otra muy distinta es pegarse un atraque y para eso tendría que estar drogado o muy necesitado.

¡ Y cómo se movía la gordita!, con unos cinco kilos menos igual le pasarían cosas, al fin y al cabo era de carne y hueso, no de piedra. ¡Qué suerte tenía su amigo de no ser tan selectivo y escrupuloso!. Ahora él, por obstinado y regodeón, estaba más solo que el uno.

Seguían entrando minas sin ningún brillo, cual de todas más porfiadita de cara. ¿Sería verdad que las minas ricas llegaban después de las doce ?, ¿en dónde se habían escondido esas adorables criaturas de la noche?. Eran preguntas que no hacían más que graficar su grado de desesperación.

De pronto David se fue de la pista con rumbo desconocido dejando sola a la dama en cuestión. Ella no tardó ni cinco minutos en acercarse e invitarlo a bailar , y como estaba tan, pero tan borracho, fue incapaz de decirle que no.

La gordita tenía un movimiento de caderas impresionante y sus pasos de baile eran insuperables, en cambio Cedrick era la versión pirata de robocop y daba entre pena y lástima. Aún así se aprovechó del pánico y comenzó a correrle mano y ella simplemente se dejaba querer.

Empezó a sonar una cumbia entre erótica y pecaminosa, el acercamiento de los cuerpos se hizo inevitable.

Cuando apareció su amigo quedó la grande. Los celos fueron como siempre muy malos consejeros.

-¡Me estás cagando con la mina maricón concha de tu madre!- exclamó al tiempo que le propinaba un sendo golpe con el puño derecho- ¡cómo pudiste!.

-A mí no me digas nada, ella vino aquí a menearme el culo- respondió Cedrick sobándose la nariz de la cual manaba un fino hilo de sangre- no tengo la culpa de que sea tan ofrecida.

-Repítemelo a ver si eres tan macho- dijo David con el rostro desencajado y teñido de rojo- ¡a ver si tienes los cojones!

-¡Qué cojones ni que nada! ...¡es una puta! ... y de las más putas que he visto en toda mi vida.

Acto seguido se trenzaron a golpes en una guerra sin cuartel. Hubo golpes de puño, patadas voladoras y una que otra maniobra de combate a lo campesino, si no fuera porque el guardia de la disco los separó probablemente uno de los dos habría muerto.

La gresca continuó a la salida del recinto con las groserías y epítetos de rigor mientras tanto la gordita picarona le movía el tambembe a otro galán.




Texto agregado el 09-09-2020, y leído por 46 visitantes. (2 votos)


Lectores Opinan
09-09-2020 Jajaja que me reí con tu relato está para fonda del guatón Loyola :) pero que tontos peléandose por una mujer, eso hace el alcohol. spirits
 
Para escribir comentarios debes ingresar a la Comunidad: Login


[ Privacidad | Términos y Condiciones | Reglamento | Contacto | Equipo | Preguntas Frecuentes | Haz tu aporte! ]