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Inicio / Cuenteros Locales / fabiangs7 / La casa de Román

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Cuando Román y su hijo llegaron a casa, notaron que algo andaba mal. Todo se encontraba ordenado, limpio y guardado, tampoco faltaba nada, no era como habían dejado las cosas esa mañana.

Román, vivía solo con su hijo en el pueblo, después de salir del trabajo y recogerlo de la escuela, se dirigió a su casa, fue cuando descubrió que la puerta principal de su vivienda estaba abierta. Se había olvidado de cerrarla varias veces en el pasado, por lo que realmente no pensó nada al respecto, pero después de entrar, se dio cuenta de que algo marchaba mal.

La puerta no rechinaba al abrirse, al entrar percibieron un olor demasiado agradable, olía a lejía y productos de limpieza, el suelo estaba refregado, el baño reluciente, la cocina quedó irreconocible, una puerta que normalmente se mantenía abierta se hallaba firmemente cerrada. Las cosas se pusieron aún más raras cuando subieron a las habitaciones que siempre eran un desastre total, ahora lucían limpias y arregladas de una manera sistemática, al igual que la ropa que se encontraba planchada y doblada. En los estantes altos, y en los más inaccesibles rincones de la casa, donde el plumero nunca sacó el polvo, se pasaba ahora el dedo y no había rastro de suciedad. Con cierto nerviosismo cerró con llave por seguridad y con un pequeño sonrojo miro a su hijo, este sonreía porque ahora su hogar le transmitía paz y tranquilidad. Cautelosamente caminó a lo largo del pasillo, bajó las escaleras buscando a alguien, y se percató que las alfombras estaban aspiradas.

Román se caracterizaba por ser un hombre muy desorganizado y descuidado, vivía en un desorden absoluto, la falta de higiene reinaba en el lugar, no recibía visitas porque la gente evitaba ir allí, su olfato se había acostumbrado al mal olor, y aunque su fama se había extendido por todo el poblado, esto no parecía importarle.

Después de una búsqueda rápida, se dio cuenta que no faltaba ninguna de sus pertenencias, lo habían limpiado todo. Si bien nadie pudo decir con seguridad lo que sucedió ese día, Román sospechaba que habían confundido su casa con otra, o que tal vez, alguien no llegó a soportar su forma de vida. Román revisó toda su vivienda para asegurarse de que el intruso se hubiese ido, consultó con los vecinos, pero todos aseguraron no haber visto nada sospechoso. Nadie tenía ninguna pista.

La mayoría de la gente probablemente estaría agradecida por la ayuda, pero para Román, desde ese día, cambiaría su vida. Todavía abre los armarios con mucho cuidado en caso de que algo o alguien salga de repente, nunca más olvidó a dejar la puerta abierta, cambió todas las cerraduras y jamás volvió a permitir en su casa, rastro de polvo alguno.

Texto agregado el 15-09-2020, y leído por 42 visitantes. (4 votos)


Lectores Opinan
16-09-2020 Una vez más tu excelsa pluma hace del lector, una simple marioneta. ¡¡MUY BUENO!! Shalom amigazo Abunayelma
16-09-2020 Le enseñaron de una manera exquisita, para no decir mágica. Pero, también, destaco tu fluidéz narrativa. Te felicito. peco
16-09-2020 Yo le dejaría la puerta abierta más seguido. Jaja! Linda historia. Clorinda
15-09-2020 A veces hace falta un empujoncito misterioso para que las cosas marchen. Linda historia. MCavalieri
 
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