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Managua, Nicaragua, 13 de julio de 2018
Regreso a mi trabajo después de estar un mes en casa; mi jefe había decidido que eso era lo mejor para resguardar nuestra seguridad y nuestras vidas, esperando que pasara la difícil situación que estaba atravesando el país, andar en las calles se había convertido en un peligro para todo ciudadano, al ocultarse el sol, las avenidas se veían lúgubres y aterradoras.
Aproveché la mañana para ir a consulta médica, pues sentía que mi corazón no estaba funcionando de la mejor manera, a veces sentía arritmias.
Después de un análisis con un electrocardiograma el médico concluyó, al leer los resultados, que tenía nada, todo estaba bien, habrá que hacerme pruebas de sangre otro día para ver cómo están los triglicéridos, me dijo. Me aconsejó una alimentación sana; alejarme de la comida chatarra, grasas saturadas, que hiciera ejercicios y también me recetó tomar una aspirina diaria para evitar más adelante alguna deficiencia que podría presentar mi corazón.
Ya decía yo con extrañeza que algo me pasaba, pues siempre he sido muy sano, nunca tuve la necesidad de acudir al médico, salvo hace años por a una sinusitis o cuando doné sangre en la Cruz Roja.
14 de julio
La grave crisis socio política en el país ya lleva tres meces y según las noticias; se manejan datos de alrededor de trecientos muertos, otros datos dicen que son mucho menos, pero coinciden que la gran mayoría son jóvenes, en un país pequeño, eso es mucha muerte en tan poco tiempo. Pienso que debido a eso provienen mis angustias y mis malestares incomprendidos.
Hoy nuevamente desperté decaído, tomé algunas medidas indicadas por el médico, la maquinaria biológica que poseemos, hay que cuidarla, es una maravilla, pero es a la vez tan frágil que de un momento a otro puede dejar de funcionar adecuadamente o simplemente dejar de hacerlo, bueno algún día lo hará, eso es inevitable, pero hay que buscar cómo vivir de la mejor manera posible, conllevando y aceptando nuestros sufrimientos y limitaciones, pero también buscando nuestras fortalezas y sabiéndolas explotar a lo máximo o por lo menos intentar hacerlo.
Hay tanta muerte a mi alrededor que me es imposible no pensar en ella a diario, con más ahínco que nunca y hacerme las preguntas ¿y después de la muerte qué…, nada, o habrá algo? ¿Morir no es el fin sino un nuevo comienzo? Muchos ya tienen su propia respuesta, su propia convicción, otros simplemente ni se preguntan.
Pero no hay que dejar que los cuentos de hadas abandonen nuestras mentes, nuestro cerebro se protege a sí mismo con rebosante imaginación ante tanta barbarie que ve, que vive y que le abruma. Pero esa misma imaginación nos puede hacer pasar malos momentos ante el terror y la incertidumbre, pues yo también he sentido la presencia del Horla de Maupassant, ese ser que no nos deja dormir a placer, que nos vigila en cada momento para descubrir nuestras debilidades, nuestros temores y nuestros secretos para atacarnos cuando menos lo esperamos alimentándose de nuestras almas que la absorbe de apoco mientras dormimos, es el culpable de la parálisis del sueño y de nuestras pesadillas. Es un ente invisible que para muchos es un producto de la imaginación, para otros es real.
Por mucho tiempo vivimos entre un mundo que no sabíamos que existía, invisible a nuestros ojos, hasta que inventamos el microscopio y nos dimos cuenta que han estado ahí, inclusive mucho antes de nuestra propia existencia. Cuantas cosas sigue aún ocultas para nuestra deficiente vista, nacemos viendo mal y terminamos usando anteojos, si nuestros comienzos fueron acuáticos, es en ese medio donde se dio inicio a la formación de nuestros sentidos como el de la vista, ojos para ver de una mejor manera dentro del agua y no fuera de ella. Luego la evolución pudo haber hecho su mejor esfuerzo adaptándonos al nuevo ambiente no acuático, pero el origen estaba dado. Tantos seres vivos con excelente vista cien veces mejor que la del humano, como la de los felinos u olfato cien veces más sensible como el de los caninos ¿por qué nuestras limitaciones de los sentidos? ¿Por qué fue más importante para la evolución desarrollar el cerebro que la vista por ejemplo? Pareciera ser que no debemos mirar todo con claridad o todo lo que existe.
Entonces cómo podemos comprobar o asegurar la existencia de los Horlas, ellos son invisible para nosotros, pero su influencia maligna se hace sentir, a como los virus, de igual manera el viento, no se ve, pero se sabe que está ahí, su poder puede ser devastador o simplemente una suave brisa en el rostro. Lo más seguro que estos seres son invisibles no porque sean diminutos; sino porque viven en otro plano de existencia que cruzan al nuestro atraídos por la ira, el odio, la envidia y la maldad que los seres humanos destilamos.
15 de julio
Es un domingo, hay que ir a misa, aunque en gran parte de mi vida no he sentido la necesidad de asistir a actos religiosos, ni me lo inculcaron mis padres, más que ir a esas ceremonias por obligación. Uno es su propio templo, si quiero conversar con Dios, lo busco dentro de mí, al fin y al cavo somos imagen y semejanza de Él y Él habita dentro de cada uno de nosotros, aunque hay tantas personas que parecieran no demostrar su presencia; sino todo lo contrario, conviven con la maldad.
Salir cerca y por las mañanas es lo mejor, mi familia está de vuelta, he sentido la necesidad de abrazarlos con más fuerza. El abrazo es una de las mejores invenciones, cuando se abraza con amor el corazón se acelera, la piel se eriza, el olfato se agudiza al igual que el tacto, ayuda a sonreír, a relajarte, a vivir y a convivir de mejor manera con los que te rodean, es un buen regalo que le puedes dar a la mujer de tu vida, a tus hijos, a tu madre, a ese o a esa que aún recuerdas y no se ha ido de este mundo, en fin, al que lo pueda necesitar… pues, uno también lo necesita.
18 de julio
Hace calor, mucho calor, según reportes meteorológicos del noticiario en la TV, vientos provenientes del desierto de Sahara llegan hasta nuestros confines. Los ventiladores funcionan toda y todas las noches para poder dormir.
Es temprano por la mañana, escucho unos “cierto güis” y otros pájaros, ya me he levantado de la cama, estoy en una zona de la ciudad donde relativamente todo es calmo, aunque saliendo a la calle y caminado unas cuantas, se pueden visualizar policías armados custodiando entradas hacia este sector con barricadas.
Los informes del gobierno dicen que se ha restablecido el orden, camionetas repletas de policías armados combinados con paramilitares y otros grupos también armados, arremeten contra tranques impuestos por los insurrectos quienes son eliminados ante su resistencia, indefensos ante el gran poder de fuego. Continúa la persecución, día a día centenares de civiles son sacados por la fuerza de sus hogares o sitios de refugios para ser encarcelados y luego presentarles cargos por terrorismo, asesinatos y otras graves acusaciones más.
Es difícil no hablar de esto, de lo que se está viviendo en todo el país, entre la venda que tapa los ojos de la justicia se asoma un ojo inquisidor, la balanza se le ha perdido, la comunidad internacional con sus organizaciones correspondientes se ha hecho presente pidiendo al Gobierno el cese de las hostilidades, pero sus convicciones son evidentes y se hacen sentir.
Migraciones masivas, inicio de un caos económico, desempleos, llanto, dolor, desaparecidos, secuestrados, indignación, odio partidario, grupos de personas a quienes sus gobernantes les dicen hay que celebrar y celebran, hay que odiar y odian, hay que matar y matan. ¿Dónde queda su cordura? ¿Su amor al prójimo? ¿Defendiendo ideologías? ¿De quién? ¿Para qué? ¿Es más importante eso que la vida misma?, el que piensa diferente no podemos decir que por eso es nuestro enemigo, pero parece ser que muchos son de naturales bélica y no conocen otra manera de ser o de actuar.
Desde el comienzo de la crisis el diálogo no se pudo continuar, no se quiso continuar. Los del poder solo cuenta sus muertos. No se sabe cómo irá a terminar todo esto o cuándo.
21 de julio
Los seres humanos en distintas épocas y lugares hemos creado un escenario donde puedan llegar innumerables Horlas, nuestras mentes son capaces de llamarlos y se quedan al sentirse cómodos en un lugar caótico lleno de odio, al parecer ya hay muchas personas desalmadas aquí, almas absorbidas por algún Horla que los visitó en algún momento y que muchos aún los tienen de compañía porque aún les falta un pedacito de alma que engullir. Estas personas seguramente al dormir tienen pesadillas, se quieren despertar, pero no pueden, saben que están dormidos, sienten una opresión sobre sus pechos, algo pesado está sobre ellos que los ahoga y también sienten su respirar muy cerca de sus bocas que les quitan el aliento, al abrir por fin sus ojos, inhalan con desesperación una bocanada de aire y se sientan a la orilla de sus camas sudados, jadeantes, temblorosos y con mucha sed, en sus mentes visualizan rostros de niños, mujeres, jóvenes y ancianos ensangrentados, agonizantes.
Lo dicho anteriormente no es producto de mi imaginación, es un relato de alguien que quemó su casa queriéndose deshacer de un Horla que lo había acechado por días, luego se suicidaría al sentir que el Horla habitaba en él, ¿demencia? Quizás.
22 de julio
Tengo mi conciencia limpia. Nunca he matado a nadie y Dios me libre de ponerme en una situación difícil. A pesar que un tiempo, por unos meses, empuñé un fusil, nunca le disparé a nadie, no tuve que hacerlo, por eso me extraña que un Horla me haya visitado, lo digo porque he soñado cosas raras, cosas feas combinado con malestares físicos y hasta sucesos no muy comunes en mi hogar han pasado, cosas que he visto y escuchado o situaciones que han pasado como el despertar brusco de mi hija llamándome, gritando papá a deshora de la noche.
Otras noches he escuchado ruidos en el cielo raso que he atribuido a gatos, animales que en ocasiones maúllan casi hablando, a veces con alarido semejante al de un ser humano en agonía o con dolor.
23 de julio
Tuve una noche terrible, soñé que conversaba con mi padre, que en paz descanse, pero no entendía con claridad sus palabras, me parecía que sollozaba. Le pregunté dónde estaba, si estaba bien, que por qué estaba triste, no respondía. Su rostro quise ver, pero él no me lo permitía, lo quise tocar, sentí que ni él ni yo deberíamos estar en ese lugar, no sé por qué, solamente lo sabía. De un sobresalto me senté en la cama, volteé a ver hacia uno de mis costados y ahí estaba mi padre sentado también, dándome la espalda, callado, cabizbajo…, seguía soñando.
Nuevamente quise tocarlo, en ese momento, de nuevo, de un sobresalto me senté en la cama abriendo mis ojos, volteé a ver hacia uno de mis costados, mi padre aún seguía ahí, comprendí que continuaba en la misma pesadilla y que no había podido despertar, estaba atrapado en ese sueño, pensaba que cuando vuelva a despertar y no vea más a mi padre, sabré que en realidad he despertado. Esas son las trampas que el Horla pone a sus víctimas, creía que ya se había ido, pero al parecer rondan muchos por esta zona, debe haber centenares esparcidos por todo el país, buscando como alimentarse, buscando almas atormentadas.
24 de julio
La alarma de mi celular suena siempre a la misma hora, cinco y treinta de la mañana. Transcurrió un día normal, sin escuchar por el noticiario muertes que lamentar, a como se había hecho común escuchar en días anteriores. Cae la noche, calles lúgubres, silencio sepulcral. Diez de la noche todos duermen en casa, menos yo, el sonido de los ventiladores es lo único que se escucha, estoy tranquilo y relajado, cuando de repente un sonido de algo que se arrastra y golpea arriba del cielo raso me intriga, algo me susurra en el oído, siento sueño, la cama me llama y soñoliento me dirijo a ella mientras pienso en el mañana, los extraños ruidos han cesado.
28 de julio
Me he quedado nuevamente solo en casa, pero siento una presencia, algo que se oculta entre las sombras. Salí, fui a hacer compras de algunos víveres, vi a los custodios de la zona siempre con sus fusiles colgados, como dispuestos en cualquier momento a enderezar el arma para intimidar, rechazar o permitir el pase, pero muchos demuestran cordialidad.
Regreso al hogar en solitario, al anochecer los ruidos por encima del cielo raso comienzan de nuevo, decido echar un vistazo, ahora estoy solo y si saliera de allí alguna cosa rara, me asustaría solo a mí y no a mis pequeños niños. Tomé mi celular y encendí la linterna, me subí a una silla, empujé el único panel del cielo raso que era movible y lo deslicé por dentro y hacia un lado quedando el boquete expuesto para poder meter mi cabeza y la mano con la linterna, alumbré en varias direcciones… no vi nada, solo una rendija al fondo donde visualizaba filtrarse un poco de luz del alumbrado público de la calle, seguramente por ahí es que entran y salen los gatos que se pasean y aparean por el tejado, me disponía a terminar con exploración cuando siento algo me rosa la parte trasera de la cabeza, volteo rápidamente al mismo tiempo que giro mi celular para alumbrar, y… ¡que espanto! ¡tremendo susto! Allí estaba ese extraño oscuro animal, que, al cerrar sus ojos chispeantes, desapareció con un brusco movimiento en dirección contraria a mí.
Perdí equilibrio, caí al piso mientras miraba el boquete en el techo esperando asomarse ese gran gato negro que creía haber visto, pero no pasó nada más… solo es un gato negro… es un gato negro… me repetía incorporándome, fui a la cocina a tomar agua de la nevera para tranquilizar mis nervios, un golpe seco se escuchó en el lugar donde antes yo estaba, al instante escuché sonidos de arañazos en el piso de cerámica, supe al instante que el susodicho animal cayó, sus garras sonaron en la superficie lisa del piso al huir rápidamente con desesperación. La puerta estaba abierta y el gato… sí, el gato grande y negro… quiero creer que era un gato, allí salió despavorido.
En el piso, en donde había caído el animal, noté suciedad había en el ambiente un olor no muy agradable, tuve que salir por unos momentos, al rato entré, limpié y puse el panel del techo en su lugar, serré bien la pueta esperando poder dormir con tranquilidad esa noche rezando el padre nuestro varias veces.
29 de julio
La mañana está fresca, un rico aire se respira, aire como de montaña, puro, los árboles alrededor ayudan a eso, árboles de verdad, naturales, que se agitan al vaivén de viento, cantos de pájaros.
Los Horlas se han calmado, pero seguramente cada persona que conforman los grupos bélicos tendrán sus propias pesadillas, luchando con el Horla que los poseyó. A los que ya no les queda ni un solo pedazo de alma, andarán como títeres cuyas cuerdas serán manipuladas por el ente invisible que los eligió, solamente esperando la hora de sus muertes para llevárselos consigo al inframundo para toda la eternidad.
Pasó el fin de semana con tranquilidad, no más gatos ni ruidos extraños. Mi familia está de vuelta, todo bien, todos contentos por estar nuevamente reunidos, no les comenté nada de lo sucedido con “el gato negro” (no el de Allan Poe), para no alterarlos y que puedan dormir con toda tranquilidad.
31 de julio
Último día del mes, la crisis en país continúa, aunque a menor escala. Muchos cantan victoria, otros dicen “vamos ganando”. Para el próximo mes se habla de celebrar fiestas en honor al Santo Patrono de esta ciudad, tradición religiosa de antaño, aunque criticada por algunos por semejarse a fiestas paganas.
Nubes grises van y vienen, a veces dejando caer su carga humedeciendo las calles, agarrando por sorpresa a los transeúntes desprotegidos que buscan como refugiarse de la copiosa lluvia que les cae, las formas de esas nubes a veces me parecen siniestras…
El invierno sigue causando estragos, hay inundaciones, indefensos ciudadanos sufren los estragos de todo mal que, en este lindo país, a veces cae con fuerza.
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cuentosnicaragua.blogspot.com

Texto agregado el 17-09-2020, y leído por 38 visitantes. (1 voto)


Lectores Opinan
18-09-2020 Tienes mucha razón. Un abrazo DianaCarolina72
17-09-2020 Me identifico mucho con tu relato pues hay situaciones-país muy similares. Una sugerencia ¿Si inicias incluyendo la ciudad para situar contexto? Un abrazo, sheisan
 
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