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La primera vez que me di cuenta de que era invisible fue en el restaurante- bar de la esquina de nuestro arrendado piso. Podía estar diez minutos en la barra que no acudía camarero alguno a escuchar mi comanda. Con el tiempo dejó de molestarme, y me pareció de utilidad en relación con algunos menesteres. Desconozco la razón, pero pasaba desapercibido para el personal, sobre todo si había gente. Nadie parecía darse cuenta de mi presencia. Era como un perro abandonado. Luego he visto fotos de la época y lo he entendido. Eran imágenes en que se apreciaba mi facilidad para el camuflaje y el mimetismo con el medio, de tan neutro, y quizá, triste, que me hallaba. Pero no lo consideré un handicap, con el paso del tiempo. Al contrario que ahora, en que me echan a la calle directamente, por aquellos años me toleraban, quizá porque no me veían. Es el paso previo- lo digo para avisados lectores- a la exclusión. Si observan la circunstancia, tomen las medidas oportunas para poner coto al proceso. De la misma manera que uno no podía imponer su presencia, ahora gozo de un plus identificatorio por el que sólo concito miradas. Quizá por haber engordado, no sé.
De cualquier manera era algo bastante corriente en la facultad de Filosofía, donde, como uno, había bastantes personajes levitantes, más cerca del cielo que de la tierra, enjutos y espirituales hasta el punto de parecer ánimas antes que cuerpos físicos. Lo que fuera, no me atendían. Podía uno estar allí con el brazo levantado media hora que concitaba la misma atención que una silla. Cómo me gustaría gozar de aquella facultad en el momento presente, en el que haga lo que haga, todo el mundo anda de mí pendiente. Ahora que me da lo mismo que me traigan la cerveza o no, van y me captan con sus radares detecta no sé qué; pues tampoco he llegado a definir del todo mi esencia. Quizá haya sido el fin de la timidez lo que ha operado tal cambio. Que no digo yo que sea mala aquélla.
Pues bien, con el tiempo empecé a desprenderme de aquella piel y fui perdiendo el miedo a lo desconocido, conforme me iban dando cuenta de que éramos, en cualquier lugar, todos los mismos.
Quizá le haya pasado a todo el mundo.

Texto agregado el 28-10-2020, y leído por 35 visitantes. (2 votos)


Lectores Opinan
30-10-2020 A mí me pasó sí, ahora algunas veces no me escuchan pero me parece que es por otra cosa. Me gusta cómo está contado. MCavalieri
 
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