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Inicio / Cuenteros Locales / IGnus / De la época cuando mis historias chorreaban sangre... "Los siete velos"

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(Este es un fragmento de una historia más larga)

—Hola… Soy tu cita. —Dijo el tipo, cuya turbación era notoria, sentándose a la mesa donde Nadia lo esperaba.
—Hola, soy Nadia. Eres diferente a como te imaginaba.
—¿Mejor o peor? —Se apresuró a inquirir el libidinoso.
—Mejor. Eres más pequeño de lo que esperaba, y serás más fácil de dominar.
Dicho esto, se puso de pie con una enigmática sonrisa en sus labios, mientras detrás del sujeto aparecía la figura de Dante, quien colocó un puñal entre las costillas del hombre, y con voz baja pero firme le ordenó:
—¡Camina!
Llevaron al tipo al auto. Dante lo desmayó de un golpe en la nuca. Luego lo ataron en el asiento de atrás, y emprendieron la marcha. Nadia conducía.
—¿Dónde vamos? —Preguntó Dante.
—Será una sorpresa. Te gustará.
—¿Haremos otra águila de sangre?
—No. Esta vez quiero mostrarte cómo lo hago yo. Estoy segura de que vas a disfrutarlo mucho.

Cuando llegaron a destino, Dante cargó al tipo desmayado sobre sus hombros.

El lugar era una fábrica abandonada. Ingresaron a lo que había sido un taller de motores, y Nadia le pidió a su novio que dejara al tipo en una silla, donde ella procedió a atarlo.

—Quédate aquí y espérame, tengo que prepararme. —Dijo ella, con una sonrisa pícara, mientras entraba en otro sector de los talleres.

Minutos después, Nadia regresó. Traía consigo un carro con ruedas, y sobre él había un gran motor eléctrico.
Sin embargo, esto es lo último que observó Dante. El aspecto de la chica había cambiado muchísimo. Ella se había cambiado de ropa. En el taller habían quedado los jeans y la blusa blanca que traía antes, y sobre su cuerpo sólo podían verse una serie de túnicas semitransparentes, que apenas cubrían lo más importante.

—¡Wow! —Expresó Dante— impactado por la vista.

Nadia no era una modelo, ni tenía el cuerpo de una odalisca. Sin embargo, con esas vestimentas bien podría haber pasado por una. No era una reina de la belleza, pero había que admitir que el cuerpo de la chica era muy apetecible para cualquier hombre.

—Esto es una bomba centrífuga de unos cinco caballos de fuerza. Será suficiente para lo que debo realizar. Ayúdame a colocarla frente a este maldito desgraciado.

Dante le ayudó a mover la bomba, y ella se acercó al tipo amarrado a la silla. Se puso en cuclillas delante de él, y con gran pericia le desabrochó el cinturón para luego bajarle el pantalón casi hasta las rodillas. El tipo quedó desnudo de la cintura para abajo, y Nadia, observando la pequeñez que el miedo había provocado, rió diciendo:

—¿Y con esa miseria pensabas violarme? ¡No me harías ni cosquillas!

El tipo se desgañitaba en súplicas. Decía ser inocente de todo, y no entender nada. Rogaba que no le hagan daño.

Nadia, haciendo caso omiso, tomó una de las mangueras que salían de la bomba centrífuga, y con gran suavidad colocó el miembro del tipo en su interior.

Rió de nuevo diciendo: “Tendré que ajustarla, te va grande.”

Entonces, tomó una serie de cables y pequeñas chapas metálicas que había traído, y realizó algunas conexiones.

Luego dejó en paz al atormentado sujeto, tomó la otra manguera de la bomba, y colocó en la punta un difusor similar a los que se ven en la duchas. Acto seguido ató esa manguera en un sitio elevado, y le pidió a Dante que conectara el aparato a la red eléctrica. Luego preguntó:

—¿Conoces la “Danza de los siete velos”?

—Sí. He oído hablar de ella. Se trata de una danza muy sensual que realizan algunas odaliscas, las cuales están cubiertas por siete velos. A medida que bailan, se los van quitando.

—Exacto. Se dice que la Princesa Salomé la bailó para Herodes, a cambio de la cabeza de Juan el Bautista. Esta noche, yo seré tu Salomé, tu serás mi Herodes, y este inútil se convertirá en Juan, aunque la cabeza que le cortaremos no será la misma.

Y siguió Nadia:

He conectado la bomba centrífuga al miembro de nuestro amigo.

Enseguida pondré música, y comenzaré a bailar para ti. Me iré quitando los velos, y estoy segura de que eso provocará que este libidinoso no pueda contener a su propio organismo.

Coloqué un interruptor por dentro de la manguera. Si el órgano de este tipo comienza a crecer, en algún momento activará el interruptor, y entonces comenzará la sorpresa que tengo para ti.

Y esto diciendo, Nadia tocó la pantalla de su teléfono celular, y una suave melodía de origen árabe llenó la estancia.

La danza de Nadia era audaz. No porque ella fuera una virtuosa, o porque supiera bailar danza árabe. En realidad los movimientos que realizaba estaban lejos de los que utilizaría una odalisca. Sin embargo, eran muy sensuales. El erotismo casi podía palparse en el ambiente.

Cuando se quitó el cuarto velo, los tres que quedaban apenas si podían cubrir su cuerpo. Entonces, el tipo atado en la silla comenzó a sudar. Las curvas de Nadia eran fáciles de adivinar tras el transparente tejido. Sus movimientos cada vez más sugestivos habían hechizado por completo a Dante. Sólo tenía ojos para ella.

Nadia se quitó otro velo. Dante se inclinó hacia delante para ver mejor, mientras el hombre amarrado gemía, y hacía un esfuerzo sobrehumano para evitar que su cuerpo lo traicione.

Cuando quedó el último velo sobre el cuerpo de Nadia, la respiración de Dante era casi tan fuerte como los latidos de su corazón, que llevaba sangre a todos los sitios de su cuerpo.

Entonces ella hizo una muy llamativa pirueta, y cayendo sobre sus dos pies, dejó deslizar con suavidad el último velo, quedando desnuda frente a ambos hombres. Su agitada respiración hamacaba sus pechos, que subían y bajaban.

En ese preciso momento se escuchó un “click”, y una sonrisa asomó a los labios de Nadia.

La bomba centrífuga se puso en funcionamiento, sacudiendo con violencia al hombre atado. La manguera chupaba con fuerza el miembro del tipo, quien comenzó a sentir un dolor espantoso, y ni siquiera podía gritar.

En breves instantes, los ojos se le dieron vuelta en las órbitas, y se pusieron blancos, mientras comenzaban a escucharse unas extrañas crepitaciones.

A los pocos segundos, la bomba comenzó a arrojar por el otro extremo (el que tenía colocado el difusor), una mezcla de sangre con fluidos corporales, que estaba siendo absorbido con suma violencia.

En un instante, los ojos del hombre desaparecieron dentro de su cabeza. Estaban también siendo “chupados” hacia la manguera.

Entonces, el flujo que salía por la “ducha”, cambió de color a un rojo intenso.

Nadia se apresuró a colocarse debajo, para recibir su primer “baño de sangre”.

Cuando ya no quedaba nada del tipo, excepto sus huesos sueltos, y envueltos en grandes pliegues de piel, Nadia estaba bañada en sangre.

Entonces, miró hacia donde estaba Dante, y le dijo:

—¿Qué esperas? ¡Ven aquí!

Y el espectro se puso de pie de un salto, y llegó junto a ella enseguida, para rodearla con sus brazos y comenzar a lamer con fruición aquel postre que se le ofrecía. La sangre era sabrosa, pero el cuerpo desnudo de Nadia era una tentación que él no podría resistir.

Nadia arrancó la ropa de Dante con algunos fuertes tirones, y ambos quedaron desnudos y abrazados, mientras se besaban y acariciaban. La sangre del pobre desgraciado se desparramaba por sus cuerpos, y sus bocas estaban repletas del rojo elemento, que ambos saboreaban con erótico placer.

Lo que sintió Nadia aquella noche, al hacer el amor con un espectro, fue algo increíble. Él la hizo pasar por todos los estadios del placer, y con minuciosidad recorrió cada centímetro de su cuerpo, procurándole el goce más infinito, hasta que en un momento, ambos detuvieron su respiración en una inhalación, para luego soltar sus cuerpos y permitir que la cúspide del sentir se apodere de sus cuerpos y de sus almas, en un maremágnum de sensaciones que llenó todos sus sentidos.

El amanecer los sorprendió entonces, felices, tal vez por primera vez en sus vidas.

Texto agregado el 13-11-2020, y leído por 219 visitantes. (2 votos)


Lectores Opinan
19-11-2020 Con una vengadora así es seguro bajaría la tasa de delitos de esa naturaleza. Me encantó tu historia. Saludos, sheisan
15-11-2020 ¡Que febril imaginación! ¡Todo ha pasado frente a mis ojos con imágenes! ¡Alguien dijo que una imagen vale mas que mil palabras, porque no te han leído! Martilu
14-11-2020 Bueno, bueno, si creía que alguna de mis historias era fuerte, me doy cuenta que de las mías sólo podés sacar apenitas plasma, no litros y litros de sangre como en las tuyas, jajajaa.... MujerDiosa
14-11-2020 ¡Caramba! ¡Qué historia, IGnus! Muy bien lograda. Las imágenes son tremendas. Muy bueno. Abrazo. MCavalieri
14-11-2020 Uno de los placeres recuperados: LEERTE. historias de amor y sangre... historias que dibujan espectros... historias, las tuyas, que tanto disfruto. Un abrazo! crom
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