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Inicio / Cuenteros Locales / carlosivankelso / LA LOCA AVENTURA SEXUAL DE ANGIE CEPEDA Y EL ARQUERO BOLIVIANO

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Un partido más en la trayectoria futbolística de Carlos Lampe, el gigantón arquero boliviano, que mide 1,92 metros y calza como cincuenta, esta vez por algún compromiso de la Sudamericana o la Libertadores (¿las eliminatorias para la Copa del Mundo tal vez?), lo mismo da, en Bogotá, la capital de Colombia.
Un día antes de aquel partido, Carlos se encontraba en un hotel de la capital colombiana, algo aburrido mientras esperaba que pasaran las horas para el trascendente match del día siguiente. Mientras sus compañeros dormían, bajo a tomar unas copas al bar.
Al entrar al bar se dio cuenta que una mujer lo observaba todo el tiempo, con insistencia y cierta provocación sexual. Carlos Lampe, algo tímido, comenzó a tomar un whisky, y empezó a sentirse incomodo ante aquellas miradas.
El camarero del bar, un señor colombiano, llamado John Jairo Trellez, se acercó a la mujer, que no era otra que la actriz Angie Cepeda, de nacionalidad colombiana, y ex esposa de Diego Torres, entre otros detalles a tener en cuenta.
- ¿Quién es ese Quesón? – dijo Cepeda – Que alto, patón y gigante que es, y huele a Queso.
- Es Carlos Emilio Lampe, señora – dijo Trellez – el arquero de la selección boliviana, mañana juegan aquí por la Sudamericana, o la Libertadores, o las eliminatorias, o la Copa Nicolas Leoz, o la Copa Heroes de la CONMEBOL, vaya uno a saber.
- Dele este papelito – dijo Cepeda a Trellez, que le llevó el papel a Carlos Lampe.
Trellez cumplió con el pedido y Carlos dio vuelta su mirada y la mujer le hizo un gesto como diciendo “Come on boy” que en castellano sería “vení pibe”. Lampe no tuvo más remedio que asistir. El papel decía “Quiero tener sexo con un Quesón como vos”.
- Hola Carlos – le dijo Cepeda - ¿Me conoces?
- No, pero parece que usted sí me conoce a mí – dijo Carlos.
- Así es Carlitos – dijo Cepeda – soy Angie Cepeda, actriz, ex de Diego Torres, el hijo de Lolita, la actriz argentina que era una gallega frustrada y siempre cantaba canciones españolas en sus películas.
- Oh, mire usted – dijo Carlos, muy serio.
- Que olor a Queso que tenes – dijo Cepeda.
- Soy un Quesón, huelo a Queso, no solo en los pies, en todo el cuerpo.
- Quiero ese Queso para mí esta noche. Vos sos un gigante, no como Diego Torres que es un más bien chiquitito. Esta vez necesitó algo diferente. Vamos a mi invitación.
Así ocurrió que apenas unos minutos despues, Carlos Lampe y Angie Cepeda se encontraban en una habitación. Cepeda se acostó en la cama, mientras Carlos agarró un enorme Queso de sus pertenencias y lo tiró sobre la actriz, a continuación, le mostró sus enormes pies talle 48/49, y los puso sobre el rostro de la actriz, que empezó a chuparlos, lamerlos, besarlos, olerlos, una y otra vez, con gran intensidad, hubo cosquillas y toqueteos en todo el cuerpo, uno a otro, después el le dio patadas en el culo, ella le chupó la pija, el le chupó las tetas y la concha, y tras eso, otra vez le tiró el Queso, y el la penetró, primero por el culo, después por la vagina, lo hicieron dando vueltas por la cama, el movimiento fue tal que no fueron pocos los que creyeron que un movimiento sísmico asoló Bogotá aquella noche.
- Nunca fui tan feliz, ni con el verde esperanza o la maldita luna que me daba Diego Torres – dijo Cepeda – pero quede hecha una piltrafa.
- Y no hemos terminado, un Quesón como yo, debe tirar el Queso final.
- ¿El Queso final? Ja, ja, ja, sos un Queso con forma de hombre, Carlos Lampe.
- Tenes razón, Cepeda, soy un Queso con forma de hombre, como los vampiros, a veces tiene formas humanas, a veces son murciélagos, yo a veces tengo forma humana, y otras veces soy un Queso, ja, ja, ja.
Mientras decía esto, el arquero de la selección del Estado Plurinacional de Bolivia, tomó un enorme cuchillo, un cuchillo gigantesco, con sus guantes negros, y se tiró sobre la actriz, atacándola en forma feroz, y apuñalándola, acuchillándola sin piedad alguna, al principio, se escucharon los gemidos, llantos, sollozos y expresiones de dolor de Cepeda, mientras recibía las primeras heridas, pero se fueron callando, ante la furia criminal del asesino. 125 puñaladas fueron en total. Carlos Lampe, el asesino, se dio por satisfecho.
- Queso – dijo Carlos Lampe mientras tiraba el Queso sobre el cadáver de Angie Cepeda.
El asesino abandonó la escena del crimen, con total impunidad, creía que no había testigos, pero al salir de la habitación, se encontró con una dama muy bella, vestida con un traje típico andaluz.
- ¡Bien hecho, Carlitos, bien hecho! – dijo la dama con acento andaluz.
- ¡Marquesa de Avila! – exclamó Carlos Lampe - ¡Ha vuelto!
- No puedo volver porque nunca me fui, ja, ja, ja – dijo la Marquesa y gritó - ¡Viva España!
La Marquesa entró a la habitación de Cepeda, y la limpió todo, no sabemos que hizo, pero todo quedó limpio, y mientras lo hacía se escuchaban canciones españolas del estilo de “La bien paga”, “Ojos verdes”, “Ay Maricruz”, “Limosna de Amores” y “Compuesta y sin novio”, entre otras.
Al día siguiente Carlos Lampe jugó su partido como si nada y el diario “El Tiempo” de Bogotá tituló “Angie Cepeda se retira del mundo del espectáculo en busca de la paz universal”. Nada más se supo de ella. Pronto olvidada quedó.
- Bolivia casi afuera del Mundial. Otra vez la Copa del Mundo no tendrá a Carlos Lampe. Una pena. Las injusticias del fútbol – tuiteo alguien en twitter, cuya identidad twittera era en aquel momento @charles_spector.

Texto agregado el 21-11-2020, y leído por 75 visitantes. (1 voto)


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