En el recuerdo, donde viven las horas que amanecen sin tiempo, voy a aliviarme del silencio. Esa guarida, oculta entre las ruinas, tiene un ancla en el pasado y un faro encendido aguardando el momento de ser solo olvido. Mientras tanto me muevo en la rutina de la sangre que grita debajo de la piel estremecida. Hay que seguir sobre el lomo del miedo hasta lograr domesticarlo. Ya llegará ese día de comprender que la vida solo es poesía.
Texto agregado el 05-12-2020, y leído por 243 visitantes. (6 votos)