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Inicio / Cuenteros Locales / carlosivankelso / LA VENGANZA DE LADY KATIUSHKA (parte 1)

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En las últimas semanas del nefasto año 2020 ocurrió lo que voy a contaros a continuación…
Josefina Pouso, vedette, panelista, periodista, famosa por sus piernas y conocida incluso por el apodo de “Piernas”, se encontraba viéndose en un espejo, sonriente, cuando de repente, todo comenzó como a nublarse y oscurecerse. Pouso sintió que detrás de ella había una presencia fantasmagórica o espectral, se quedó quieta, miró al espejo y contempló aquella figura, como de una dama aristrocrata de otro tiempo y lugar.
- Soy Lady Karlotta Karla Katyusha, aristócrata rusa, degradada por la revolución bolchevique – dijo aquel espectro – tomaré tu cuerpo, Josefina Pouso, para llevar a cabo mi ancentral venganza: asesinar a Lady Dumitrescu, ja, ja, ja – la risotada resonó fuerte, y así ocurrió, Pouso dejó de tener voluntad propia y el aquel espectro se apoderó de su cuerpo.
Mientras esto ocurría, el basquetbolista Carlos Matías Sandes, con sus 2,02 metros de altura y su calzado 52/53 se encontraba otra vez en Buenos Aires, tras un fugaz paso basquetbolistico por la Republica Oriental del Uruguay. A pesar de la pandemia, la ciudad estaba llena de manifestaciones de todo tipo y especie, a veces con barbijos y distanciamientos, otras veces no tanto. Sandes avanzaba rumbo a su casa cuando una manifestación de una autodenominada “Liga de la Pureza” exigía la censura total en google, borrando todas aquellas publicaciones donde aparecieran famosos o famosas, aún de baja estofa, que no fueran previamente aprobados.
Para peor la Radio informó sobre un incendio aparentemente intencional en el Museo de los Quesones, con una considerable destrucción de materiales y archivos de los Relatos Quesones.
- Todo mal, todo mal. Vaya, vaya, sí es así, van a borrar todos los archivos Quesones – pensó Sandes – nos quieren censurar y cancelar, quieren que nuestro registro desaparezca de la faz de la Tierra, como si nunca hubiésemos existido, solo un recuerdo para algunos nada más. Para peor, ha fallecido nuestro maestro, el gran Carlos Calvo, el Quesón Supremo. Estamos más desprotegidos que nunca.
Aunque Sandes trataba de disimularlo estaba muy preocupado y angustiado, y no solo por la muerte de Carlos Calvo, sino también por el silencio de Lady Dumitrescu, su amante, cuyo WhatsApp estaba totalmente mudo desde hacía unas semanas.
- Algo malo ha pasado – pensó Sandes – no tengo dudas, este silencio no es un buen augurio.
Aunque suene repetitivo es bueno recordar que Carlos Matías Sandes, tiene una doble personalidad al estilo Clark Kent / Superman o Bruce Wayne / Batman, por un lado es Matías Sandes, un destacado basquetbolista, ejemplar padre de familia y esposo, y por otro lado, es Carlos Sandes, un cruel, sanguinario e implacable asesino de mujeres, un Quesón, que suele practicar el fetichismo de sus pies con sus víctimas, para después de tener sexo salvaje con ellas, y finalmente asesinarlas sin piedad alguna, a machetazos, mutilándolas y/o decapitándolas, y tirarles un Queso sobre el cadáver.
Sandes llegó por fin a su casa y lo estaba esperando Maru, su esposa, quien lo recibió con una cara de preocupación y angustia.
- Mati – le dijo Maru – esta señora pregunta por vos, dice que tiene algo muy importante para decirte, que no lo podía hacer por WhatsApp.
- Buenas tardes, señor Carlos Sandes – así omitiendo Matías el segundo nombre – soy Josefina Pouso, conocida en el mundo como “Piernas”, aunque hoy estoy aquí como representante del Clan Katyushka, vengo a informarles algo muy serio y relevante que ha ocurrido en estos días, algo que a usted, señor Carlos Sandes, le va a interesar.
Sandes, demasiado ocupado por el básquet por un lado y por los Quesos por otro lado, no sabía quien era Josefina Pouso, que era una personalidad mediática que había tenido un paso destacado por el programa “Duro de Acostar”. Nunca la había visto, por eso no la reconoció, sí le llamó la atención las piernas.
- ¿Qué es eso tan importante que viene a decirme? – dijo Sandes, con vos temblorosa, y acentuando su tonada mendocina repleta de “ezes” (de hecho cuando Sandes tira un Queso, dice “Queso” en voz alata, pero sí alguien lo escuchara, escucharía “Quezo”).
- Ha fallecido Lady Dumitrescu – dijo Josefina Pouso, “Katyushka” – se ha ido para siempre, ya no volverá.
- ¡Noooooooooooooooooooooooo! – gritó desesperado nuestro basquetbolista y asesino, que sintió como si lo tumbaran al piso en medio de un partido de basquet.
- ¡Esa señora tan buena! – exclamó Maru al escuchar la infausta noticia – que nos protegía a los chicos y a mí, era una gran benefactora, y sí bien decía tener muchos años, se la veía tan joven y bella.
- Lo siento señor Sandes, pero mi obligación era informarle sobre lo sucedido.
- ¿Y cuando fue? ¿Cómo fue?
- El mismo día que Carlos Calvo, el Quesón Supremo, ingresó a la inmortalidad, se quedó dormida, no despertó. Tenía muchos bienes, usted era uno de sus herederos más sobresalientes, pero la Liga de la Pureza confiscó todo, por eso se borraran muchos archivos y relatos, je, je, lo único que le dejó es esto, un Queso.
Un enorme Queso, de gigantescas proporciones, una horma de colosal tamaño, estaba sobre la mesa. Pouso avanzó hacia la puerta y le dijo a Sandes:
- Las cenizas de Lady Dumitrescu han sido tiradas en la Charlotte Corday.
- ¿Porque no me dijeron antes? – dijo Sandes.
- La Liga de la Pureza ha tomado control de todo, lo siento señor Carlos Sandes. Me voy. Si quiere saber más cosas, lo espero en la Liga de la Pureza, aquí le dejó mi tarjeta.
Pouso se fue tan repentinamente como había llegado, Maru intentó consolar a su esposo, que no paraba de llorar, y por fin se fue a acostar, para descansar un rato. Por fin se despertó, luego de dormir varias horas, ya había pasado la noche entera, el reloj marcaba las nueve de la mañana.
- Mati – le dijo Maru – ese Queso que dejó esa mujer ayer.
- ¿Qué paso? – dijo Carlos Matías mientras se despertaba.
- Estaba envenenado, intentó asesinarte, mira, el hámster de los chicos, lo saque un rato de la jaula, y fue a comer el Queso, y se murió instantáneamente. El único que come Queso aca sos vos y te la pasas comiendo Queso, de hecho, no comes otra cosa que no sea Queso, o sea que esa malvada mujer sabía que a vos te gusta el Queso.
- ¡Nooooooooooooooo! – gritó Carlos Matías – ahora encima esto, es como un atentado, debo ir a esa Liga de la Pureza.

(ESTA HISTORIA CONTINUARA)

Texto agregado el 03-01-2021, y leído por 41 visitantes. (1 voto)


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