El perdón es remanso y moraleja, al darlo nos envuelve la alegría, pues se lleva a dormir a la agonía que el rencor nos provoca con su queja. Enmudece el dolor porque comprende que todo es una eterna disyuntiva, derrumba su intención la expectativa y un tiempo sin prejuicios nos sorprende. Así se desvanecen pretensiones, descubre la inocencia su morada, muere la incertidumbre en el desierto. Como si no importaran las pasiones antiguas. Solo ser parte de cada instante sin temor al desconcierto.
Texto agregado el 02-03-2021, y leído por 160 visitantes. (4 votos)