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Secretos olvidados.

Venciendo la angustia que me produjo el fallecimiento de mi abuelo, luego de haber estado con él hace tan sólo una semana, me encuentro en la biblioteca de la vieja casa, precisamente a pedido suyo.
Mi abuelo y mi tía me criaron desde mi nacimiento debido a la muerte de mi madre el mismo momento de mi nacimiento debido a que su corazón siempre estuvo muy débil.
A mi padre tampoco lo conocí, se fue para no volver al enterarse de que iba a ser padre.
Mi tía era la hermana menor de mi madre y por las fotos que siempre me mostraron supe que eran muy parecidas pero a pesar de todo jamás la llamé mamá, somos como hermanos, nos queremos como tales.
Mi abuelo fue como el padre que no tuve, me crió y me educó, me enseñó todo lo que sé y jamás podré estar más agradecido.
En este momento me encuentro en la vieja biblioteca sentado en mi escritorio, el que mi abuelo mandó construir junto al de él.
La semana anterior vine como siempre a visitarlos, trabajo en el interior del país y cada fin de semana lo hago.
Tuve una extensa conversación con mi abuelo pero a pesar de que le pregunté mucho sobre la misma no me dijo más que cuando él ya no estuviera, viniera y me sentara en mi escritorio, quería que lo observara detenidamente y que juzgara por mi mismo lo que de seguro encontraría y que decidiera qué debía hacer.
Toda la conversación me parecía extraña pero decidí no contrariarlo, mi abuelo era un hombre de noventa y tres años y creí conveniente escucharlo nada más.
Hoy me encuentro sólo en la casa, mi tía se encargó del funeral y no quería volver a la casa de momento, decía que los recuerdos eran muy dolorosos aunque yo estuviera allí y una vecina la invitó a quedarse esa noche en su casa.
Observo el escritorio y no encuentro nada raro pero conociendo a mi abuelo estoy seguro de que algo oculto debe tener.
De pronto pongo mi mano en el techo de uno de los cajones y algo cae dentro del cajón, es una pequeña llave.
La examino y sigo buscando vuelvo a mirar y allí está, un cajón dentro de otro entonces pruebo la llave y lo abro.
Lo que encontré dentro me sorprendió porque lo que había no era algo que fuera actual, por el contrario, eran cartas muy viejas. Las observé, no sabía a quién pertenecían pero la curiosidad pudo más y las leo. Eran cartas a nombre de mi tía me resulta difícil comprender lo que dicen pero sé que mi abuelo quería que las leyera y eso hice.
En este momento me dirijo hacia la estufa a leña que hay en el comedor de la casa, he tomado una decisión debo quemarlas, mi tía jamás debe enterarse del contenido de las mismas, es la mujer más buena que existe y no merece ensombrecer su alma con el contenido de las mismas.
Carta del ex novio de mi tía. La última.
Mi querida Josefina,
Te he escrito muchas cartas pero por lo visto ya te has olvidado de mí, por si no lo sabes, por si por alguna razón no te han llegado mis cartas voy a contarte el motivo por el cual me fui.
Sé que crees que dejé de quererte pero quiero que sepas que no es así, a mi manera pero siempre te quise, tu padre no me permitió llevarte conmigo y quizá haya tenido razón, no merezco tu amor, pero lo principal es que lo que no sabes y es que también estuve enamorado de tu hermana y que soy el padre de su hijo. Se lo dije a tu padre y me dio dinero para que me fuera, ya ves, no te merezco pero la vida no siempre es lo que queremos, hoy te escribo esta última carta, sé que crias a mi hijo como si fuera tuyo y te lo agradezco y más aún porque jamás voy a conocerlo, estoy muy enfermo y además convicto por haber matado a una persona, la vida no me trató lo bien que hubiera querido y la falta de dinero me llevó a robar, tu padre me estuvo enviando dinero pero no me alcanza, tú sabes lo que es esto. Lo lamento porque sé que me esperaste mucho tiempo y que nunca te casaste, esta noche uno de los presos prometió darme la droga necesaria para terminar con todo. Nunca le digas a mi hijo la clase de padre que tuvo. Perdóname. Julián.
Siempre quise saber quién era mi padre pero ahora me doy cuenta de que no valía la pena y por nada del mundo voy a mostrarle estas cartas a mi querida tía, con los años se ha ido olvidando de mi padre y por todos los medios voy a tratar de que sea feliz, se merece eso y mucho pero mucho más. Ahora entiendo el porqué del silencio de mi abuelo pero creo que él quería que yo supiera quién era mi padre. Por mi parte ya lo perdoné, no son buenos los rencores del pasado y por mi abuelo debo seguir siendo la persona que aprendí a ser gracias a él.
25/9/2021 Omenia.

Texto agregado el 26-09-2021, y leído por 41 visitantes. (4 votos)


Lectores Opinan
27-09-2021 Hermoso relato, lleno de secretos familiares y buenos sentimientos. Muy bueno, Ome. Saludos. maparo55
27-09-2021 Muy, muy interesante, Ome. Esos secretos de familia...uhhh!!! Me encantó. MujerDiosa
27-09-2021 —Hasta no conocer el género del narrador me introduje en tu relato como si fuera autobiográfico y desde allí me fui posesionando en la real trama de tu cuento, el cual como siempre me atrapó hasta el final. —Un abrazo vicenterreramarquez
26-09-2021 Me atrapó desde el principio. Me transportó a la época del cine de oro en México. Saludos. JerryMendez
26-09-2021 Tu cuento, tu historia es tan atrapante que uno quiere llegar al final de la carta, saber la verdad. Las verdades no siempre son agradables, son la verdad que se debe asumir. Te mando un abrazo con cariño. Tus historias son atrapantes pero con gusto a poco.***** sensaciones
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