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Inicio / Cuenteros Locales / IGnus / Ando medio aburrido. Les comparto otro pedacito de mi novela. Algún día la publicaré, supongo cuando la termine...

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EL VERDUGO

Un suave aroma a lirios inundaba el gran salón de recepciones del palacio.

Varias jóvenes absolutamente desnudas, excepto por los conos de perfume que llevaban en su cabeza; danzaban en torno a los invitados al salón. El cono de perfume, era un accesorio compuesto de grasa y diferentes agregados aromáticos. Colocado sobre la cabeza, destilaba poco a poco el perfume, a medida que el cuerpo del portador irradiaba calor. Una de las chicas que perfumaban el ambiente y atraían las miradas, era la amiga de Dimitri, quien proporcionó el "pase" al palacio a nuestros héroes.

Los ojos del ruso recorrían la anatomía de la chica con admiración. Era mucho más bella de lo que él había podido apreciar en su fugaz encuentro.

Sillas y bancos de diferentes diseños poblaban el lugar, y en ellas descansaban los invitados a la sesión del palacio, donde aparecería el faraón, prácticamente un dios entre los hombres. Para esto, existía un sector elevado con una abertura que los egipcios llamaban "ventana de las apariciones", allí donde el faraón se hacía visible a los mortales corrientes.

La mayoría de los presentes eran mercaderes de tierras limítrofes; soldados de cierta jerarquía, y amigos e invitados de éstos. No fue difícil para Charlie, Dimitri y la capitán, pasar por visitantes de una tierra lejana, en viaje de negocios. Los trajes automáticamente se adaptaron en cuanto cruzaron la entrada, por lo que tuvieron cuidado de hacerlo de a uno por vez, sin ser descubiertos por algún ocasional testigo.

Los ojos de Charlie no cabían en sus órbitas, por la ansiedad de observar todo al mismo tiempo. Estaba viviendo la historia que tanto había estudiado. Esto era muy emocionante para él. Todo lo que lo rodeaba le fascinaba enormemente.

Como él muy bien sabía, la alimentación en el Egipto antiguo era muy frugal. En ese momento, lo estaba comprobando: diferentes tipos de verduras, carnes y pescados poblaban las mesas en derredor, y los invitados daban buena cuenta de estos alimentos, mientras regaban todo con cerveza y vino. Éste último, junto a la carne de ternera eran artículos de lujo, pero todo podía permitirse en el palacio.

De pronto todas las miradas se dirigieron a la ventana de las apariciones, en el momento en que sonaba un cuerno a modo de aviso. El faraón se hacía presente.

El hombre no debía contar más de treinta años, pero se encontraba bastante deteriorado por la vida desenfrenada de placeres que llevaba. Se movía lentamente. De cualquier manera no tenía ningún apuro: todo el mundo lo esperaría a él.

Se sentó en el trono. A su lado se encontraba el dios personificado de Horus. Charlie no podía creer que realmente había existido en forma tangible. Pero ahí estaba, rompiendo todos los mitos acerca de su divinidad.

Un poco atrás del faraón, se encontraban sus familiares más directos. Charlie notó enseguida que la chica que conoció junto al río, Nailah, se encontraba allí. Confirmó entonces que se trataba nada menos que de una hija del mandatario.

El gobernante saludaba con la mano a sus súbditos, mientras estos le correspondían con vivas y vítores. Entonces fue que todos se quedaron callados, cuando en escena apareció un monstruo terrible al que todo Egipto temía: El guardián de la cripta de Horus. El mismísimo rover Curiosity, que acercó su robótica estructura rodando hacia el lugar donde se encontraba Horus.

Entonces habló el dios:

-¡Egipto! ¡Conoced a "Coreo-se-tee"! ¡Guardián de mi cripta, y custodio del tesoro de Ra!

Los más cercanos al palacio, habían oído hablar de aquellas "Unidades de carbono", que Horus poseía, y que, sin saber exactamente qué eran, relacionaron inmediatamente con el tesoro de Ra.

Y siguió Horus:

-¡Hagan entrar al prisionero!

Las puertas se abrieron , y aparecieron tres guardias casi arrastrando a un pobre infeliz con sus ropas en harapos. Se notaba que había sido azotado, pero aparentemente el dios tenía aún planes para él.

-¡Bankole! Se te acusa de tratar de robar las unidades de carbono. Yo, el dios Horus te he descubierto, y no tienes excusa posible. -Entonces se dirigió a la multitud, la cual se encontraba enfervorizada por la cantidad de cerveza ingerida- ¿Qué haremos contigo, Bankole?

-¡Ejecución! -Tronaron las voces en la sala del palacio.

El reo temblaba como una hoja, cuando Horus se pronunció:

-Sí. Tienen razón. Será ejecutado. Pero... ¡Qué calamidad, no tenemos aquí a un verdugo!

Se notaba en la voz de Horus, que el hombre-ave estaba realmente disfrutando la angustia del pobre tipo. Su ego se relamía con las aclamaciones del público, e interiormente sentía un gran placer por ser el centro de atención.

-Tengo una idea. A ver... ¡Coreo-se-tee!, acércate, por favor.

El rover comenzó a moverse inmediatamente hacia el dios, como si pudiera de alguna manera comprender sus palabras. Tanto Charlie como Dimitri estaban asombrados de la reacción del autómata. Definitivamente eso no estaba en su programación, y mucho menos lo que vendría después...

-Coreo-se-tee: Este hombre que tienes enfrente, trató de robar las unidades de carbono, el invaluable tesoro de Ra que fue confiado a mí, y que tú debes proteger.

El robot, como dotado de conciencia propia, se desplazó lentamente hacia el reo, y moviendo su cámara, enfocó directamente su "ojo" en el rostro del aterrorizado hombre.

Luego, con su brazo mecánico, tomó su cabeza, y la sacudió de un lado a otro. Mientras aún sujetaba fuertemente al tipo, ensambló el brazo donde portaba el láser. El láser de Curiosity jamás había sido pensado como arma. Su función era la de destruir algunas rocas de la superficie de Marte, para poder analizar el interior de las mismas, así como su reacción ante el potente rayo.

Curiosity encendió el rayo rojo, e inmediatamente un punto brillante apareció en la frente del supuesto ladrón. Afortunadamente para él, no duró mucho... Unos instantes después, un agujero perfectamente cauterizado dejaba pasar la luz a través de su cráneo.

-Creo que quien se acerque a Curiosity con un desarmador, podría no pasarla muy bien. -Susurró Dimitri en el oído de Charlie.

La multitud estalló en bravos y vivas para el faraón, Horus y el improvisado verdugo Coreo-se-tee, quien había demostrado lo que pasa a quienes osan desafiar la autoridad máxima de Egipto.

Charlie buscó a Nailah con la mirada. La chica observaba todo con estupor en sus ojos. El faraón había olvidado enviarla a sus aposentos (según él, para proteger su inocencia), y la chica había sido testigo de la ejecución.

Charlie adivinaba en sus ojos que a ella no le había gustado lo que pasó. De hecho, parecía horrorizada por la brutalidad que había presenciado.

Entonces sus miradas se cruzaron durante unos pocos segundos. Un océano de sensaciones inundó la mirada del egiptólogo. Luego alguien se llevó a la chica del brazo, y eso lo devolvió a la realidad.

Lo que él no sabía es que ella lo había reconocido como aquel agricultor que se había cruzado junto al río. ¿Qué estaba haciendo en el palacio, y vestido como un mercader? ¿Debía poner a su padre sobre aviso acerca de aquel hombre? ¿Se trataba de alguna treta de sus enemigos?

No quería creer que así fuera. Sería decepcionante luego de haberse literalmente perdido en los verdes ojos de ese joven. Pero la duda socavaba sus fibras más íntimas.


Texto agregado el 08-08-2022, y leído por 132 visitantes. (1 voto)


Lectores Opinan
06-09-2022 me gusta este entrevero, el Curiosity y esta gente de otro tiempo ahí; es la continuación del episodio de viger de Star Treck, las unidades de carbono, el Voyager, deberías agregar el Artemis que no logra despegar y en cualquier momento es pieza de museo que también se pone a buscar a su creador cafeina
09-08-2022 No se puede negar la originalidad de tu historia. Sigue… MujerDiosa
 
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