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Undécimo día
Las puertas del vagón se abrieron justo frente a sus narices, como un recién parido fue expulsado fuera del metro por la multitud. Era el horario del río tormentoso, el de la tarifa más alta. Como excremento era arrastrado por el torrente humano hasta quedar parado sobre la escalera mecánica que conectaba con la línea 5...por delante quedaba la segunda mitad del viaje con destino a su hogar. Pese a la inercia de sus movimientos pudo detenerse justo antes de la línea amarilla del andén, aun tenía conciencia que de seguir avanzando terminaría electrocutado sobre los rieles carbonizantes de la línea férrea, por un instante esta idea le sedujo. Miró sobre sus hombros al cardúmen ansioso de llegar pronto a su destino. Mientras Santiago de Chile comenzaba otra jornada, él insistentemente trataba de recordar la víspera. Algo habría ocurrido tras su encuentro con María, pero en su estado difícilmente lograría recordarlo... Nuevamente dentro del vagón del tren que lo llevaría de regreso a casa giró la vista a su alrededor; no entendía cómo a esa hora y pese a su cesantía se sentía bien consigo mismo, quizás el tiempo transcurrido desde su despido y su marginación ya lo habían transformado en una bestia. Sin embargo sus problemas comenzaban cuando pensaba en los otros: en María, su hermano y en los cientos de palitroques que repletaban el tren urbano y no dejaban de mirarlo con pavor preocupados de escabullirse los uno de los otros y de llegar pronto a sus trabajos. Lo cierto era que su apariencia a esa hora del día intimidaba provocando en los demás la desconfianza, estaba conciente que su aspecto de salvaje trasnochado y su intenso olor a sobaco le traía sus beneficios: por lo pronto y entre otras muchas cosas disfrutaba asustando a los demás. Todos iban y el venía...por un instante pensó que así sería la cosa hasta el fin de sus días. Entre una estación y la otra frunció el entrecejo; la úlcera que lo afectaba se encargaba de ponerlo de nuevo con los pies en la tierra...al mirar su humanidad le resultó extraño lo sucio que había quedado..."debió haber sido una caída en medio de la borrachera de la noche anterior" -pensó-, sin embargo no pudo recordar nada, sólo que había estado con María. Aburrido y ansioso de llegar pronto a su destino se abstrajo observando su reflejo en el vidrio de la puerta del vagón...si en alguna época había sido un hombre correcto y responsable, su rostro abatido lo sabía disimular muy bien; tal vez si sólo su billetera vacía y los puchos sueltos que colgaban del bolsillo de la camisa se encargaban de recordarle su maldita y miserable condición de cesante. Miró sus manos: estaban magulladas. Sobre las mangas de la camisa las manchas de sangre le preocuparon: En el túnel y en medio del zumbido del comboy y de los rayos de luz, se concentró intentando recordar la víspera: nada ni una sóla imagen...la resaca era intensa. Santiago de principios del nuevo siglo no toleraba los matices; el gris era el tono oficial y hacerse el huevón la consigna... percibía la vida tan plana como el sonido del diapasón, sin otro paradigma que las liquidaciones de fin de temporada.
Las del tren volvieron a abrirse frente a sus narices, claro que esta vez anunciando el fin de su larga travesía, la voz fría del conductor anunciaba el término del viaje y conminaba al rebaño a bajar del tren; con pasos cortos logró finalmente alcanzar la salida de la estación. Para los santiaguinos el día comenzaba...para este fantasma terminaba. La calle repleta era el escenario del diario peregrinar a la meca de un sinnúmero de espejismos muy correctamente vestidos. Caminó y caminó hasta llegar a su casa. Frente a la ajada puerta urgó ansiosamente sus bolsillos en busca del manojo de llaves. Fue en ese mismo instante cuando muy sorprendido pudo percibir en lo más profundo de uno de ellos, la textura latiguda y húmeda de un par de objetos gelatinosos y ovalados que yacían en lo más hondo del pantalón...ráudamente se hizo de ellos y los observó con detención: un par de ojos desgarrados reposaban sobre su mano. Una súbita arcada le contrajo el esternón y le erizó el espinazo. Descontrolado volvió a hacer un esfuerzo por recordar la víspera, sin embargo fue inútil. Con el transcurrir de los minutos volvió a concentrarse en aquellos horribles ojos que reposaban en la palma de su mano. Exaltado recordó a María, ¿María?...¡¡¡sí eran sus ojos!!! ¿que duda cabía?....Entrada la noche y cuando las sombras llenaron todo reposó su cuerpo entero sobre el camastro de la habitación, un largo suspiro daba cuenta del cansancio de sus demonios, aquellos que hace ya un par de días atrás habían invadido su cuerpo. Sobre el velador unos asquerosos huevos sanguinolentos daban cuenta de la suerte de María.
cao carvajal

Texto agregado el 03-06-2003, y leído por 1109 visitantes. (24 votos)


Lectores Opinan
05-12-2007 Me gusta tu historia tiene un cierto toque especial tu personaje y la atmosfera como dice uno de los colegas muy bien lograda... 5* arcangel_solar88
19-06-2007 problema de notebook mal apoyada... Gourmet
19-06-2007 Muy lograda la atmosfera, y el perfil del personaje, sobre todo. buen text seguire leyendot. que suerte encontrar tus letras. Gourmet
16-10-2006 Bendito cao de mis amores. Tal como predicen tus comentarios, tu calidad un gran diamante en bruto. El estilo es inmejorable, cuidado y sutíl, con aristas. Pero aún quizás una pequeña imperfección, una mota dentro del diamante. El personaje deleita, es atrevido, marginal y perdido en la borágine. Si lograras utilizar ese elemento, explotarlo para que no resulte al final un cambio de registro tan grande, podrías tener una gran historia. Me recuerdas a Bukowski. Imzel
11-03-2006 gracias por tu comentario ojala pudieras audarme mas para perfeccionarme en esto gracias de verdad ^^ bueno eso esta lindo su cuento EspEKtra
14-02-2005 Me parece muy buena la manera en que logras que el lector se adentre en el texto. El sonambulismo, la pesadez de la carga moral del personaje lo perfila muy bien. Es un excelente texto Macabrón... jajajajaja... saludos y estrellas tobegio
22-12-2004 Sólo te diré que hoy en día has mejorado mucho en relación a éste cuento, pero en todos tus textos dejas tu marca. musquy
18-11-2004 Santiago es Buenos Aires y nosotros, todos nosotros, somos los mismos monstruos en cada uno de los rincones que habitamos. Con la esperanza de encontrar un texto como el tuyo y disfrutarlo. Genial... y si... también sirven para eso. juanromero
17-07-2004 SABES?, YO SI ¡ME HE QUEDADO CAO AL LEERTE!.ES GENIAL luciernagasonambula
01-07-2004 creo q te lo han dicho varios, pero nunca esta demas repetirlo (cuestio n de ganas de aumentarte el ego tal vez...)... es un texto fuerte, contundente.. semiotico, narcotico... coincido con la necesidad de retocar la forma, esta la cuestion de los parrafos por ej... pero aun asi no tiene desperdicio!!!! felicitaciones!!!! bittersweet
01-07-2004 Fue Bueno la ha botado usted Sr.Cao, mis mas sinceras felicitaciones. att. Beto Garcia. els
02-06-2004 'taz Cao, la cagó. Me gustó. Ahora me voy, tengo que seguir leyendo... Ayackiro
24-05-2004 Entre este cuento y el último que has colgado, hay notables diferencias, tratándose de un mismo autor. Las comparaciones son odiosas, y no vienen al caso (en todo caso, la dejo para un diálogo largo). Además de escribir muy bien, se percibe enseguida (me dicta el Mudo) que sós escritor latinoamericano de garra. Lacerante escrito, Esa multitud en el metro y tu personaje solitario, con el final que les has tejido, es para una sociología de nuestro mundo auroral. Te felicito, cao. Gracias por el texto. islero
24-05-2004 GUAU...FUERTE...ME ENCANTO. andreacasandra
30-10-2003 para mí el cuento está muy bien, atrapa la lector, pero lo de los ojos es un poco... como diría... ingenuo, decepcionante. dorota
03-10-2003 Nada que añadir. Tremendo cuento y muy bien escrito. Pero quedaría mejor si lo separaras en párrafos. Quedaría más estético. margarita-zamudio
14-08-2003 Te prometo utilizarlo, pero lo transformaré un poquito, me dejas? Potrilla_Tracia
26-07-2003 Descripción muy buena de la vida urbana, de la agitada vida de la gran ciudad, el protagonista, un mundo, un despojo, nadie nota sus manchas de sangre en las manos, la deshumanización. El dolor. Y qué decir del énfasis que haces en lo de la cesantía...un final estremecedor...esos ojos en la mano, son toda una imagen...Mis estrellas, amigo. Patricia. muerte
24-07-2003 Es el primer cuento tuyo que leo, porque acabo de ingresar a la comunidad de cuenteros. Es muy impactante, en fin lo que debe ser un cuento. Felicidades. Sil silbetan
12-07-2003 Hay algo que ya ho haya sido dicho?... Perfecto me parece demasiado modesto... maldita la mezquindad del lenguaje!!!! En fin... maravilloso Laurel
10-07-2003 me disponia a trabajar, pero gracias a ti ahora me dispongo a divagar en tus palabras. siempre pense como seria mi vida (o mi muerte) en las vias ferreas. te mando un beso. ANGELDENUBEVIEJA
08-07-2003 Qué fuerte!! Es muy valiente por tu parte escribir así. Adelante! Vulcano
04-07-2003 Qué tremendo!!! está fenomenal, muy bien logrado, gracias... La_Pachamama
30-06-2003 Me ha gustado mucho la descripción del personaje asi como sus sentimientos. El final le da un cambio de dirección a la historia sorprendente. Eddy_Howell
27-06-2003 Guau... me quito el sombrero. Qué dominio de la palabra, escribes muy bien azahar
25-06-2003 parece que lo de los lentes ya lo has sacado, o leí muy distrída... Muy buen relato, ágil y de buena factura, tienes oraciones excelentes de descripción y fondo, como ésta: "Santiago de principios del nuevo siglo no toleraba los matices; el gris era el tono oficial y hacerse el huevón la consigna... ", para los santiaguinos nos es más que familiar, saludos blanquita
24-06-2003 me gustó bastante, lo del final de encontrarse los ojos en el bolsillo es genial, sabes?, el único fallo que le veo al argumento es el detalle d las lentes d contacto, quedó irreal ya que si le sacas los ojos a alguien con lentillas las lentillas se caen porque se deshidratan, bueno no le he sacado los ojos a nadie, aun, jijiiji, pero uso lentillas y empíricamente es imposible. Yo omitiría ese detalle y creo que se queda perfecta. (Espero que no me respondas diciendome que has comprobado que cuando le sacas los ojos a alguien con lentillas no se caen, jejeje) vihima
04-06-2003 Me gusta la manera en que describes las cosas, porque para crear una atmósfera no necesitas usar mil palabras... además complementas con frases como "la calle repleta era el escenario..." (bueno, no la escribiré toda) ó "escabullido de los cientos de palitroques..." porque de una u otra forma le dan una cierta significación al relato. Rematas con un argumento muy interesante. Es un texto muy bueno. Saludos, Gaya
03-06-2003 Es bueno ...lo sabes?Gracias por subirle hache
 
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