No sé en qué momento el silencio se volvió tan ruidoso.
El teléfono está ahí, boca abajo, como si mirarlo fuera a doler más que no mirarlo. Sé que me bloqueó. No necesito confirmarlo. Se siente. Hay silencios que no son pausa: son frontera.
Me digo que hice lo que pude. Me lo repito como una oración breve, pero no me calma. Porque también sé que hubo momentos en los que pude hacer más… o al menos distinto. No por maldad. Por cansancio. Por no saber. Por creer que el amor siempre espera.
Hoy lloré frente a los niños y me odié un poco por eso. No porque no me duela, sino porque no sé cómo explicarles una ausencia que todavía no entiendo yo. Les dije que me hacía falta Douglas. Fue verdad. Pero no fue toda la verdad.
La verdad completa es que me hace falta cuando ya no está.
Cuando estaba, a veces me parecía demasiado.
Demasiado intenso. Demasiado exigente. Demasiado sensible.
Y ahora ese “demasiado” es un vacío.
Pienso en todo lo que prometí cambiar. Y en lo rápido que lo dije.
Cambiar parece fácil cuando el otro aún está ahí.
Cuando se va, el cambio ya no sirve como moneda.
No sé si él me creyó alguna vez. No sé si yo misma me creí.
Me duele pensar que tal vez nunca entendí el tamaño de lo que él sentía. Yo pensaba que exageraba. Que era ansiedad. Que se le pasaría. No vi que para él el amor era un lugar donde se jugaba la vida entera, no una parte.
Ahora me pregunto si yo también sé amar así… o si solo sé querer sin perder el control.
Hay una parte de mí que quiere escribirle. No para volver. Para no sentir esta caída libre.
Pero otra parte —la más incómoda— sabe que escribirle sería egoísta.
Sería pedirle que me sostenga cuando fui yo quien soltó primero.
No me siento una mala persona.
Pero tampoco una persona preparada para el amor que él ofrecía.
Tal vez nos quisimos desde lugares distintos.
Tal vez ninguno fue villano.
Tal vez el daño no siempre necesita intención.
Cierro los ojos y pienso:
Ojalá encuentre paz.
Aunque una parte de mí sabe que esa paz empieza exactamente donde yo termino.
Texto agregado el 02-01-2026, y leído por 0
visitantes. (2 votos)
Lectores Opinan
03-01-2026
"Me hace falta cuando ya no está". Ahora me pregunto si yo también sé amar así… o si solo sé querer sin perder el control. Aunque una parte de mí sabe que esa paz empieza exactamente donde yo termino.
Buenas lineas fratello. eduar
Para escribir comentarios debes ingresar a la Comunidad: Login