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Inicio / Cuenteros Locales / joeblisouto / ¿De dónde nacen las palabras?

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Sería la hora de salida cuando el profesor del colegio me miró a los ojos y me hizo una pregunta: ¿de dónde nacen las palabras? Respondí cualquier cosa, recuerdo, y hablé lo que se me presentaba en la cabeza. El profesor detuvo mi hablar y me dijo: no hay que hablar por hablar, hay que saber hablar con propiedad. Todos los chicos del colegio rieron, y al instante sonó el timbre de salida. Esto de hablar siempre me marcó. Durante años tuve miedo de decir algo pues iba a provocar la burla de quienes me escuchan y lo mejor era callar, así que, casi siempre, callaba, en donde estuviera, callaba, y eso me hizo como ser una sombra en todas partes, pensaba, caminar siempre temeroso, decir las cosas como si las palabras fueran gotas de sal y no dulces, pensaba, que era algo no correcto, y así la pasé por muchos años, hasta que ingresé a la universidad y allí, eso creí, iba a ser diferente, pues todos me iban a mirar como a un universitario, una persona que camina directo al sueño de la prosperidad, creía, pero no fue así, todo fue una gran mentira, pensaba, hasta que el tiempo pasó y no cesó de pasar mientras yo miraba el cielo, caminaba por lugares desolados, mirando a gente en bajas condiciones para verlos y sentir algo diferente, creía, como ser como ellos, tener el barro en los pies, los brazos y el cuerpo llenos de barro les hacía seres de otro mundo, más real del que yo vivía, creía, hasta que decidí salir del mundo del saber y abandonarme a mí mismo en busca de algún sentido, buscaba, y siento que aquel llamado me encontró, solo, en medio de una autopista, sin más luz que la de los camiones que pasaban por la carretera, sin saber mi destino, pues eso quería saber, pensaba, pero no fue así, descubrí luego de verme delante de tantos espejos que estaba dando vueltas sobre el mismo lugar, pues solo cambiaban, creía, los momentos, esos momentos que jamás uno olvida y que se guardan, creía, en la memoria colectiva, como muchos años después leí que decía el señor Jung, pues para mí, una persona que no sabe hablar y menos escribir, es necesario saber o tener un poco de luz, ayuda de algún cielo, creía, pero no fue así, nada fue así, nada de nada, pensaba, hasta que sucedió lo inefable, eso vi, una persona tocó mi alma y encendió mi luz, algo así, y pude ver que algo más que palabras y sombras y apellido y nombre era mi naturaleza, sentía, hasta que luego de mucho tiempo después, eso sí vi, el tiempo se detuvo para mí, todo se movía pero el tiempo no, el que se movía era yo, y allí, eso sentía, vi con claridad un lugar donde el dolor, el pensamiento, las ideas, los miedos desaparecen, eso vi, y luego, aunque fue por breves instantes, pude conocer un trozo de la eternidad en mí, eso sí vi, y luego al ver que todo ello era mi esencia, supe de dónde nacían las palabras, eso sí, nacían de aquel espacio fecundo como el óvulo espacial, y se filtraban como una madre en el alma, el corazón, en aquello divino que cada persona tiene en su interior, y que pude notar en cada mirada de cada persona que me miraba, eso vi, ese brillo que jamás se apaga, esa hermandad oculta bajo las carnes, huesos, sangre de cada criatura que vi frente a mí, eso sí entendí, para luego ver ya la vida como un abrazo fuerte que dura un aliento largo y continuo, como un espiral, eso sí vi, para luego saber, eso entendí, que cada palabra era la naturaleza del corazón y que suenan y se diluyen en el silencio del universo para quedar en la memoria de nosotros mismos, eso vi, pues desde ese instante ya pude hablar como quien ve a las palabras navegando en ese espacio y esperar a que salga la que sea en su instante más apropiado, pues el que las libera es aquel que nos dio el aliento largo y en espiral, eso sentí, para volver a empezar una y otra vez, como dicen los poetas, no sé de dónde salieron mis letras, eso sí sé, pues salieron de la matriz del corazón, para luego diluirse y quedar en la mar del silencio, eso sí que lo entendí, pues el mañana es una palabra linda pero es como las nubes del cielo, lindas, pero sin poderlas tocar

Texto agregado el 21-01-2026, y leído por 2 visitantes. (0 votos)


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