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El sol del día fue muy fuerte, no apto para criaturas, no tengo certeza de la temperatura pero sí supe que fue más fuerte que otros días, lo supe al ver que mi cabeza latía como si tuviera un corazón más, mis brazos estaban calientes y el agua con que me hidrato siempre estaba caliente, por lo cual supe que iba a ser un día intenso de alguna forma, no fueron buenas las ventas del día, pero muy temprano fui a entregar un pedido importante a un distribuidor, el cual llegó luego de más de una hora de retraso, pero lo tomé a bien, en esta parte de mi vida tomo las cosas con tranquilidad como si supiera que todo va a pasar, así como pasaron mis padres, amigos, profesores, amores y más, quizás para otros no es así, pero no es importante que todo sea igual para todos, pues entendí algo importante y eso es que estamos totalmente solos, podía estar junto a toda la familia pero no tenía certeza de que yo estuviera en ese lugar, quizás sí mi cuerpo y parte de mi atención, pero no toda, y esa parte es la más importante, pues esa es la que busca sentir algo diferente, como el amor, el sentimiento, una idea luminosa, el recuerdo de un beso, algo por ese lado, ciertamente me hago simple estar en el infierno y no estar completamente allí, puedo estar en otra parte, como lo que me pasaba mientras manejaba y buscaba un banco para realizar un pago al estado y no por los impuestos sino para la renovación de un par de productos que elaboramos y comercializamos, y gracias a dios lo encontré, detuve el auto, bajé e iba a entrar al banco y el encargado dijo que no había atención, y que si deseaba fuera al otro banco que estaba a cerca de cuatrocientos metros de distancia, miré mi reloj y no lo pensé más, fui en busca de ese banco, cuando llegué estaba lleno de gente, no me hice problema y busqué un lugar para sentarme, a esperar mi turno, y cuando me llamaron por el número de atención fui directo, pagué, me dieron el recibo y partí hacia mi auto a seguir mi diario laburo en un día infernal, dorado, claro, sudado y punto, cuando en un cruce de peatones vi a un hombre sin ojos, los tenía pegados o cosidos, tampoco tenía brazos, tan solo sus piernas y un letrero colgado en su cuello, y un sombrero para el sol o para bajar su temperatura, más al ver su rostro me puse a pensar si ese hombre que daba toda la pena del mundo podría ser feliz algún día, un instante, sería posible que este trozo humano tenga la oportunidad de conocer a dios en vida?, sabría sonreír aunque nada reciba en una caja de madera que parecía ser un cofre de lamentos, como esas que están en las estatuas de los santos con una caja de madera y un orificio para el ingreso de dinero?, suspiré ante aquello para lo cual no tenía respuesta, y pensé, sería posible que este tipo de hombres reciba el conocimiento de mi maestro?, pero cómo le haría para realizar las técnicas?, ver al maestro?, conocerse a sí mismo?, esas cosas me hubiera gustado preguntarle al maestro, pero es seguro que me diría algo, algo de lo que sucede dentro de él, como si yo estuviera en él, y la luz de su claridad me ilustrara para ver una visión en donde en un pozo muy oscuro están cientos de seres humanos, y cada uno no tiene ojos, ni brazos, tan solo sus lamentos que no cesan y se escuchan como un eco por todas partes de una conciencia divina o clara al menos, cuando dentro de mí vi una visión, me acercaba al ciego y manco, le hablaba desde dentro, con la autoridad que me da la vida misma, lo cogería del cuello y lo llevaría a alimentarse, a bañarse, a que soltara la lengua, para escucharle al menos decir gracias, pero no, este hombre no era mudo, me empezó a insultar y decir que no gustaba dar pena a nadie, lo único que deseaba era darse de alimentarse a sí mismo, que tiene un albergue donde duerme y le dan comida, pero no todos lo tienen, y por ello, este servicio lo hace para los demás, que están peor que él, pues no solo carecen de brazos y ojos, no tienen alma, no tienen amor, no tienen nada más que su precario cuerpo y eso no está bien, o sea que solo deseaba esperar a que sus cuerpos y almas despierten y al menos una vez en sus vidas puedan decirle a la vida gracias por vivir, pues debe haber un sentido, y aunque no lo crea usted, no todo lo veo, pero no este mundo de afuera, veo el mundo de adentro donde sin ojos se puede ver lugares hermosos que de solo mirarlos siento que valió la pena que ese hombre me arrancara los ojos, y esa máquina me partiera como un cristo y me arrancara los brazos para no coger lo que no es mío, y si he de recibir algo, ese algo debe tener amor, bondad, así como lo que usted tiene y yo rechazo porque deseo que me escuche, y siento que me ha escuchado, dijo, para luego irse de mi lado y quedarse parado en un rincón de la calle, serio, con ese cartel como una corbata o una soga para arrancarse los pensamientos malos y buenos, suspiré y seguí mi andar hasta llegar al auto, allí encendí la radio y era Bach, siempre Bach, y recordé que él también quedó ciego y sordo, aun así nunca dejó de crear pues lo que salía de él estaba en su cielo interior y era tan hermoso, tan intenso, como el infernal verano de mi ciudad que parecía hornear la piel para hacernos entender que por muy claro que se vea no siempre se puede ver con la claridad de un ciego |
Texto agregado el 28-01-2026, y leído por 5 visitantes. (0 votos)
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