Fue una larga y fría noche,
desperté llorando,
soñé que mi vida se apagaba en un segundo.
Cerré mis ojos,
las lágrimas inundaron mi rostro.
Un haz de luz dibujo una musa,
y pude escribir estas líneas de amor.
Mis manos tocaron su cabello,
y me sentí profano de mi sueño.
Vi florecer un alma,
sus ojos,
un “no te detengas”.
La sentí real,
no era un sueño.
Quise besarla, lo confieso,
pero tras mis pasos se volvía flor.
Sus labios pétalos,
sus ojos, el cielo,
sus manos, el eden.
Quise desfallecer,
vivir mi vida en un segundo,
seguir soñando,
perder la batalla,
seguir llorando.
Quise abrir los ojos,
seguir luchando,
vivir un último sueño.
Abrí mis ojos…
y aun estabas ahí. |