No creas... ahorita que leí tu correo quise llamarte, pero aunque me
veas con aquella fortaleza "fierita", también me cuesta decir las
cosas (al final de cuentas somo humanos sensibles y dudosos...)
y peor por teléfono, prefiero las cosas de frente.
No le dés mil vueltas al asunto, no te puedo asegurar del futuro, no
lo sé... solo te puedo decir que "hoy" quiero conocerte, tengo ansias
de verte otra vez, que me cantes... no se porque? No soy poeta, no me
complico, digo lo que mi mente me exige decir, hago lo que mi cuerpo
me mueve a hacer, "soy corazón y mente, unidos por siempre", soy
amiga, fuí hija, fuí hermana, soy nieta, soy un desastre cuando se
trata de ver por el otro, soy la suma de mi pasado, soy lo que hoy
dije, lo que hoy hice, no soy más ni menos que mi vecino.
Soy lo que soy, y explicaciones al mundo... jamás doy.
Te he escrito mi filosofía... o ¿parte de ella? igual, no sé si queda
más. Eso soy yo, la suma de todos mis miedos, mis debilidades, mis
alegrías, mis tristezas, mis desalientos, mi "corazón partio" (no
siempre tiene que ser por amor de pareja, ¡creemelo!).
Me parece que me crees pequeña, ¿de edad? ¿en maduréz?
no sé... pero sabes, eso no es de mi preocupación. Nunca lo ha sido.
No quisiera haber vivido ni más ni menos de lo que he vivido. Así lo he
decidido. ¿Experiencia? ¿Para qué? siempre he dicho: "Una madre no
tiene que parir 7 hijos, para hacerlo bien la 8va vez. Madre se és
desde la primera vez".
La inseguridad de lo que no sabes, te mata. Puede ser porque ya has
probado el vino amargo de la cosecha.
A mi no.
Ahora tu dime... ¿crees que he cambiado de opinión?
---
Mayo 2005
Guatemala, Guatemala |