TU COMUNIDAD DE CUENTOS EN INTERNET
Noticias Foro Mesa Azul

Inicio / Cuenteros Locales / rhcastro / Resilientes

[C:624782]

Escribo en la novela de una vida absurda. Tengo poco sin pensar en gastos, comida, zapatos... una suerte no buscada tocó la puerta y todo cambió. Sí, dejé de ser huérfana y empecé a crecer de la forma en que pude, aunque sigo pensando que lo habría hecho mejor siendo más joven.
En el mundo que conocí no se lloraba, al menos no recuerdo el sentimiento porque te enfrentas a una guerra con el tiempo, al deja de quejarte y ¿Qué vas a hacer ahora? miras el abanico de opciones y lo primero que surge es no ser pariente de alguno de los que ofrecen oportunidades así que, sigues al punto número dos, no tienes ropa adecuada para que te crean que estudiaste lo mínimo aceptable ¡Qué jodidos harás entonces? ¿llorar? Te dije que no es una opción, así que levántate y ve a cazar los posibles como, limpiar casas, lavar ropa ajena, ayudar en alguna cocina o negocio, ser chalán de algún constructor o carpintero, pintar con brocha gorda, recoger basura o ¿Qué sé yo? tienes que hacer algo, lo que sea, pero jamás llorar.
Mi madre estuvo enojada todo el tiempo, despotricaba contra todos y la vida con ella era un querer matarte diario. No tenía casa, nunca trabajó por lo que no sabía como y dependió mayormente del gasto de alguno de sus maridos. Quería emprender y lo hizo con entusiasmo en un pequeño negocio frente a una escuela, pero como cursó solo hasta segundo de primaria fue complicado. Perdió todo su dinero y me echó la culpa a mi.
Estarás pensando que dije que estaba huérfana y ahora te hablo de una madre. Qué complicado es, pero pasa que el hijo de otro huérfano sigue siendo huérfano. La gente te da lo que tiene, pero si no tiene nada ¿Qué puede darte? Vivimos en la nada toda la vida y esto tiene consecuencias porque la nada es peligrosa, puede asesinarte por poco.
Al no tener propiedades fuimos nómadas. A veces dormía en cama y muchas otras en el azulejo frío de alguien más. En este resistir estar vivo encuentras de todo, por supuesto. Hubo gente muy noble que se acordó de mi alguna navidad o, no sé hubo alguien por ahí.
Llegué a tener las manos muy negras como mi madre, pero también pude gozar de las aguas frescas y transparentes de un hermoso río. Es lo que te digo, la vida te quita al igual que te da y cuando no tienes lo que tienen otros buscas belleza en los mínimos detalles. En la actualidad soy una mujer adulta, estudiada, con casa propia y un auto que me lleva y trae donde quiero, pero igual me siento huérfana, cada día más. Debe ser que murió mi madre y pude salvarla y no lo hice. No fue por ignorancia ni a propósito por supuesto. Ella me sorprendió y se fue sin avisarme. Sentí algo muy frío, algo difícil de digerir. Apenas tenía pocos años de estar bien cuando de forma totalmente inesperada se fue. No es que yo la amara demasiado, pero era lo único que tenía. A veces me sentí como un animal, toleré humillaciones, malos tratos... fui un animal y me identifico con ellos por nacer desprotegidos y buscar refugio donde terminarán lastimados. muy heridos.
No soy muy sensible a los humanos por lo que en el féretro de mi madre no derramé una lágrima. La miré allí y pensé cómo es que se atrevía a volverme a abandonar ¿Cómo se pude permitir ser hija de alguien que no asume responsabilidades? Eran otros tiempos claro, más oscuros. Uno vive ignorante de las realidades ajenas y es muy estúpido para juzgar. Nada te justifica. Después, a los días me solté llorando porque aún cuando teníamos grandes diferencias ella tuvo detalles nobles conmigo. Le reproche en el vacío, la ausencia, cómo se atrevió a cometer tales actos de bondad ¿Por que tenía yo que sentirme culpable después de vivir una vida de miseria? Ella no estaba allí, era verdad que había muerto. Fue muy cierto que me había transformado en una mala persona y que cuando me pidió ayuda también estuve ausente.
Sin ella todo se marchitó. Mi casa empezó a caerse en pedazos y las personas que dijeron amarme me abandonaron. Era tan fea, tan pobre, tan derrotada que tenerme cerca les insultaba. Era yo tan mi madre... Se encendió una luz y quise recuperar a la pequeña niña que alguna vez pensó ser igual a otros, tener derechos... merecer amor.
Resiliencia se llama esto, allí estás hundido en un pantano pestilente de todas las derrotas. Tendrás que salir y aunque te mataron; te impulsas para que no te traguen.
RH

Texto agregado el 26-02-2026, y leído por 0 visitantes. (1 voto)


Lectores Opinan
26-02-2026 Profundo Llega directo al alma Como siempre muy bueno yosoyasi
 
Para escribir comentarios debes ingresar a la Comunidad: Login


[ Privacidad | Términos y Condiciones | Reglamento | Contacto | Equipo | Preguntas Frecuentes | Haz tu aporte! ]